Chu García

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Por Chu García
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Wimbledon da positivo al COVID-19

A pie de calle, desde hace más de un siglo, siempre se ha dicho que si el mundo se acabará se debería a una guerra nuclear. 

Ahora, sin embargo, un virus letal se está carcomiendo la humanidad, sin tomar en consideración raza, sexo, edad o estatus social y económico, tocándole al deporte ser el fantasma de lo que fuera posiblemente la amenidad predilecta.

Lo que es un viaje al patíbulo, se ha cancelado el torneo de Wimbledon, la joya de la corona de los cuatro Grand Slam, lo que solamente había sucedido dos veces: en las guerras mundiales, con la segunda en 1945.

El All England Club, productor del mismo, sabe que seguramente sufrirá igual derrotero cualesquiera de otros dos: el Open de Estados Unidos y Roland Garros, pautados para agosto y fines de septiembre respectivamente, ya que el de Australia, ganado por octava vez por Noca Djokovic, fue en enero.

Curiosamente, Wimbledon es una pequeña ciudad o barrio grande del sudeste de Londres, el cual tuve la oportunidad de ver en una visita relámpago en 1967, y básicamente su conservación se debe a dicho certamen, fundado en 1977, mientras el francés fue en 1891 y el australiano en 1905.

Ahora bien, en 1986 fue la última ocasión en que no se celebraron los cuatro, pero lo de Wimbledon duele más porque su césped es la alfombra roja de este deporte, con campeones de la valía del suizo Roger Federer (8), el británico William Redshaw (7) en el siglo 19; el estadounidense Pete Sampras (7) y el sueco Bjön Borg (5).

En la rama femenina, la checoslovaca Martina Navratilova ganó la friolera de nueve, la alemana Steffi Graf, siete, al igual que Serena Williams, de USA, y su hermana Venus, con cinco.

El terreno de hierba, que normalmente solo se usa en Gran Bretaña, es el más rápido y se caracteriza por saque y volea.

El de arcilla, empero, que predomina en España, tiene un coste alto de mantenimiento y es más lento, jugándose normalmente al fondo de la red, y Rafael Nadal nació para él: 12 títulos en París.

En los restantes, se utiliza la lista de cemento o dura, y se eliminó de los circuitos profesionales la sintética por la poca amortiguación. 


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