José R. Nadal Power

Tribuna Invitada

Por José R. Nadal Power
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Cuba como oportunidad

La histórica, y acertada, decisión del presidente Barack Obama de reanudar relaciones diplomáticas con Cuba ha revivido la discusión sobre las amenazas que una eventual eliminación del embargo comercial a dicho país pueden representar para la economía de Puerto Rico. Está en manos de nosotros los puertorriqueños provocar que los peligros que pueda conllevar el fin de dicho embargo se conviertan en oportunidades para nuestra economía.

Al igual que en EE.UU. se percibe la esperada apertura de Cuba como una oportunidad, en Puerto Rico debemos visualizarla como una expansión potencial de nuestro mercado e influencia económica. Pero para lograr sacar provecho de los nuevos acontecimientos tenemos que internalizar que los mismos serán una nueva realidad, parte de nuestro nuevo contexto geopolítico, y que resulta fundamental planificar y elaborar estrategias para enfrentarlos.

Precisamente para asegurar que Puerto Rico se convierta en participante activo de las nuevas realidades económicas internacionales, incluyendo la apertura cubana, se aprobó la Ley 201 de 2014, de mi autoría. La misma crea por primera vez con fuerza legal una Junta de Comercio Exterior con la responsabilidad de, por primera vez, dotar al País de estrategias de comercio internacional. Para asegurar la continuidad de los planes que se elaboren, la Junta tiene una composición de mayoría privada, al igual que entidades análogas en otras jurisdicciones.

En el pasado cometimos el error como país de no planificar ante los cambios en el contexto económico y político a nuestro alrededor. Desde hace más de 20 años EE.UU. comenzó a firmar tratados de libre comercio con muchos países de nuestro entorno, comenzando con el NAFTA (México y Canadá) en 1994, representando la apertura de mercados para lo que produzcamos los puertorriqueños, pero a la misma vez mayor competencia en el acceso al mercado estadounidense. Si para aprovechar esas oportunidades hubiésemos planificado y elaborado una estrategia coherente y consistente de comercio exterior, otra pudo haber sido nuestra situación económica hoy.

Ya somos parte de un sistema de libre comercio gigantesco en las Américas y la eliminación del embargo cubano sería un acontecimiento más en ese patrón de apertura de mercados para lo cual tenemos que prepararnos. Puerto Rico, como Estado Libre Asociado tiene las ventajas estratégicas para sacar provecho de estos acontecimientos: sabemos hacer negocios en los EE.UU. dentro de su sistema comercial y bancario, pero con una autonomía fiscal única y, a la vez, tenemos la afinidad cultural con nuestros vecinos latinoamericanos. Son atributos únicos en el hemisferio que nos permiten competir y desde donde tiene que partir la elaboración de una estrategia de Puerto Rico. Las oportunidades están ahí, la pasividad no es opción.

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