Karla Angleró González

Tribuna Invitada

Por Karla Angleró González
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De la quiebra a la cancelación del plebiscito

En el día de ayer, miércoles, el gobernador, Ricardo Rosselló González, finalmente solicitó la aplicación del Título III de la Ley Promesa para Puerto Rico, a pesar de que siempre sostuvo que esa alternativa estaba fuera de su plan, plan que al día de hoy sigue siendo incierto.

A pesar de las consecuencias que la quiebra trae para el Gobierno de Puerto Rico y que será un Juez de Quiebra el que finalmente decidirá qué servicios se brindará en nuestro País, el Gobernador insiste en llevar a cabo un plebiscito que no tendrá consecuencia alguna, salvo el gasto millonario que el mismo acarrea. 

Escuché líderes del Partido Nuevo Progresista (PNP) contestar, a preguntas de la prensa sobre cómo vamos a salir de la quiebra, indicar que salimos de la quiebra votando en el plebiscito por la estadidad.  Resulta increíble seguir pensando en gastar el dinero de nuestro País en un plebiscito que no resolverá en nada la situación fiscal por la que nuestra Isla atraviesa. 

Achacar la situación fiscal de Puerto Rico al estatus de la Isla no es más que una estrategia para desvirtuar el asunto.  El ciudadano de a pie hoy día piensa que la quiebra es solo para el Gobierno, sin quizás entender que seremos los que vivimos en esta Isla los mayores afectados, nuestros pensionados verán sus pensiones reducidas, muchos municipios nos podrán operar, agencias de Gobierno no podrán brindar servicios esenciales y ante eso ¿cuál es el plan señor Gobernador?

En momentos como los que estamos viviendo el País requiere de líderes que asuman con valentía los errores que se cometen y puedan retractarse de los mismos, es hora de cancelar el plebiscito y en su lugar redirigir ese dinero a los servicios de la gente, a la educación de nuestros niños o a la vivienda de nuestros adultos mayores. 

Es hora de sentarse a establecer un plan de desarrollo económico que nos saque de la quiebra en el menor tiempo posible. Seamos Valientes y asumamos nuestras responsabilidades.  Unamos voluntades y enfoquemos en lo que queremos lograr juntos al final del camino que nos toca recorrer a partir de hoy para lograr ver la luz al final del mismo y así alcanzar una economía sustentable para nuestro país. 

Hay que aprender de la quiebra.

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