Jorge Bauzá

Tribuna Invitada

Por Jorge Bauzá
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La energía de nuestro mar

“Llegamos sin cesar, una tras otra,desde el mar a la playa a descansar.A veces, sin embargo, más furiosas,los barcos podemos destrozar"

(Antigua adivinanza sobre las olas)

En Puerto Rico, el 98% de la energía proviene de criaturas fosilizadas y transformada en petróleo, gas natural y carbón. Son los llamados combustibles fósiles o hidrocarburos, cuyo precio está a merced de un mercado caprichoso.

Por eso, muchas veces nos preguntamos si habrá petróleo en Puerto Rico para satisfacer parte de los 97,000 barriles de petróleo que quemamos en un día o tal vez suficiente gas natural para completar los 46,000 millones de pies cúbicos que quemamos al año. Y parecería que lo puede haber.

En 2013, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) anunció que existe una fuente potencial estimada de petróleo y gas natural a 47 millas al sur de Ponce, en la llamada la Trinchera o Depresión de Muertos. El USGS calculó un potencial de explotación de 19 millones de barriles de petróleo y de 244 billones de pies cúbicos de gas natural.

Esta no es la primera vez que se habla sobre el petróleo puertorriqueño. Don Pedro A. Gelabert, primer geólogo licenciado en Puerto Rico, amablemente me suministró un excelente resumen, poco conocido, sobre estos esfuerzos. Según me indica don Pedro, se han encontrado filtraciones de petróleo en fallas geológicas en el barrio Cerrillos y bolsillos de gas natural en perforaciones en la carretera PR-2 sobre el Río Grande de Arecibo.

De hecho, el geólogo Lynn Glover descubrió gotas de petróleo en poros de roca cerca de Coamo. Aunque son muy interesantes estos descubrimientos para encontrar y explotar potenciales yacimientos, entiendo que no son la solución a nuestra crisis energética. La solución, sin embargo, puede estar en nuestro mar. Nos lo sugiere nuestra canción: “Preciosa te llaman las olas del mar que te bañan”.

Se trata de una fuente de energía constante y sonante, disponible las 24 horas, de noche o de día. Además, no produce contaminantes y genera hasta cinco veces más energía que el viento, y hasta quince veces más energía por área que la del Sol. Esta fuente de energía existe y la vez y se siente en la playa. Hoy, sólo algunos la aprovechan como diversión y deporte para deslizarse sobre ellas. La energía de las olas es la alternativa.

Una ola común, de tres pies de altura, diariamente en la playa puede producir la misma energía que un generador eléctrico de 10 kilovatios en solo un tramo de tres pies de playa. Pero, eso es en solo tres pies de playa. Imagine la energía de esa misma ola a lo largo de toda una playa o tal vez a lo largo de la costa puertorriqueña. Veamos un cálculo sencillo, potencial e hipotético: Si Puerto Rico contiene 1,286 kilómetros de costa significa que podríamos obtener de esa misma ola, al llegar a la orilla, en ese instante, 12,860,000 kilovatios de energía. Podría ser hasta más, pues laenergía que producen lasolas aumenta con la altura de la ola y existe la tecnología para cosecharla.

Los escoceses fueron los pioneros en cosechar la energía de las olas. Crearon una planta generatriz de nombre LIMPET (Land Installed Marine Powered Energy Transformation) en las costas de la isla de Islay. Sin embargo, no son los únicos. Luego, los portugueses, un tanto más ambiciosos con sus proyectos, crearon una finca de olas y con esto la primera instalación comercial de producción de energía eléctrica con olas.

A diferencia de LIMPET, la finca de olas portuguesa de nombre Agucadoura Wave Farm está localizada en el mar, a cinco kilómetros de distancia de la costa. Agucadoura está compuesta de unidades flotantes y fragmentadas que suben, bajan y se bambolean con las olas. De igual forman, existen otras iniciativas en diferentes etapas de desarrollo en Inglaterra, Australia, Oregón y Hawái. Falta Puerto Rico.

Espero que algún día esta iniciativa como otras basadas en los recursos renovables del mar y el Sol se desarrollen a plenitud en la isla. Ojalá que esas iniciativas no se hagan eco del poema de José Ángel Buesa: “Las olas vienen. Las olas van. Como las olas, tu recuerdo viene y se va”.

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