Edna L. Negrón Martínez

Tribuna Invitada

Por Edna L. Negrón Martínez
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La interacción entre la sociedad y el ambiente

Existe consenso sobre los desafíos ambientales debido a patrones de consumo insostenibles en muchas ciudades y entornos urbanos alrededor del mundo. Esto genera gran variedad de contaminantes y riesgos a la salud pública.

Hoy una fracción de un 23% de la carga mundial de todas las muertes son asociadas con la exposición y riesgos en el medio ambiente, según datos de la Organización Mundial de la Salud divulgados en 2016.

Algunos contaminantes ambientales incluyen la contaminación acústica, la contaminación lumínica y la expansión urbana. En Puerto Rico, por ejemplo, se ha docmentado el consumo excesivo de luz artificial. Por ello, de noche, la isla brilla prácticamente en toda su expansión territorial, al ser observada desde el espacio. Esto ocurre, aunque existe legislación sobre la contaminación lumínica, así como esfuerzos educativos porque se conocen los efectos adversos del manejo inadecuado de la luz artificial en los ecosistemas naturales y para la salud humana. Demás está decir que este consumo excesivo y manejo inadecuado conlleva mayores costos monetarios.

Si conocemos más sobre estos temas, podemos crear conciencia sobre cómo unir esfuerzos y adoptar acciones favorables que nos ayuden a prevenir y mitigar estos impactos detrimentales en nuestra sociedad.

Otro asunto de relevancia relacionado es la calidad de la vivienda. El hogar representa para cualquier persona el contexto primario de salud ambiental y especialmente para grupos más vulnerables como niños, adultos mayores y personas enfermas. Se ha determinado una relación entre la pobreza, la vivienda inadecuada y el impacto en la salud. El estudio y la medición de una amplia gama de indicadores demuestra una asociación significativa entre el nivel de ingreso económico de un individuo y su calidad de vida saludable.

Aunque el componente de salud fue fundamental al establecer las ocho metas de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas en el 2000, con un plazo límite del 2015, hubo dificultad para alcanzar las mismas durante el periodo establecido. Esta situación generó una evaluación y amplia revisión de estas metas, sus objetivos, y mecanismos de implementación, culminando en una convocatoria para Asamblea en 2015, de todos los miembros de la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo es acordar y establecer las 17 Metas para el Desarrollo Sostenible 2030. Estas metas contemplan la interrelación y la integración de otros factores que inciden en la salud humana tales como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, ambiente ocupacional y el acceso a servicios de salud.

Al presente, el sistema económico vigente en muchos países todavía manifiesta actividades que no favorecen un desarrollo sostenible.

En tal sentido, nos hace falta mayor planificación eficiente y diligente implementación por los diferentes actores de la gobernanza: gobiernos, participación ciudadana, sectores privados, organizaciones comunitarias y los individuos, entre otros.

La conformación de una mejor interacción entre la sociedad y su ambiente puede generar soluciones en el presente y un cambio profundo en el paradigma de la salud pública en un futuro cercano.

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