Christian Arvelo

Tribuna Invitada

Por Christian Arvelo
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La UPR sin voluntad para actuar

El otro día me pasan por Whatsapp -por aquello de resaltar que la aplicación también se puede utilizar para fines loables- una columna de este medio, titulada “La burocracia gótica de la UPR”. El escrito, de la autoría de Aníbal Muñoz Claudio, resalta el largo y tedioso proceso de crear un programa académico en la Universidad de Puerto Rico. El autor pregunta si a alguien se le ha ocurrido recortar el proceso burocrático (y anquilosado, añadiría yo).

La respuesta es que sí. Cuando tuve la oportunidad de ocupar puestos de gobernanza en la UPR, insistí en lo necesario que era agilizar el proceso para la aprobación de programas. Esta columna no sería suficiente para relatar ejemplos de cómo los procesos en la Universidad pueden ser largos y redundantes.

Esa frustración no es exclusiva del señor Muñoz Claudio y de este servidor. Este problema es uno de conocimiento general.

Tan es así que hasta la propia Association of Governing Boards (AGB) detectó la situación cuando se le encomendó un estudio para la reestructuración de la UPR. En dicho estudio, la AGB recomienda que apruebe un proyecto de ley para eliminar el requerimiento de que los cambios curriculares tengan que pasar por el crisol del Consejo de Educación de Puerto Rico (CEPR). Incluso, en ese informe resaltan que en estados con universidades públicas, los programas se aprueban sin la necesidad de pasar por el visto bueno de un ente regulador del estado (como lo es el CEPR).

Sin embargo, a mi entender, esto no es lo único que se debe hacer. Otra opción, que podría ser controvertible dentro de la comunidad universitaria, podría ser la de eliminar el que la Junta Universitaria y la Vicepresidencia de Asuntos Académicos tengan que ver estos cambios curriculares y aprobarlos antes de que pasen a la Junta de Gobierno. Le puedo asegurar que las aportaciones que hacen esas dos entidades al fortalecimiento o desarrollo de dichas propuestas es muy mínima y en ocasiones ambos foros sirven como frentes de batalla para frenar los cambios con el fin de que “X “recinto no tenga un programa que le quite el guiso a “Y” recinto (sí, aunque parezca absurdo, pasa).

La pregunta no debe ser si a alguien se le ha ocurrido “recortar el proceso burocrático”. El cuestionamiento debe ser qué se puede hacer para cambiar esto y por qué no se ha hecho. No se ha hecho por falta de voluntad. Como pasa con otros temas en Puerto Rico, en ocasiones sabemos lo que hay que hacer, pero no hay voluntad para llevar las palabras en acción.

Concurrimos en que hay que recortar el proceso, pero la UPR (como institución) no le ha sugerido al gobierno central una propuesta concreta de reforma a la Ley Universitaria a esos fines. Si el gobierno central aprobara una reforma universitaria con miras a recortar esta burocracia, el proceso sería mucho más ágil y la UPR no estaría aprobando programas que, en ocasiones, resultan obsoletos cuando el estudiantado se matricula en ellos.

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martes, 9 de enero de 2018

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