John Prann

Tribuna Invitada

Por John Prann
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Lo material se repone, pero la vida no

Ante la posibilidad real de ser impactados de alguna forma por el huracán Irma, que ha presentado vientos sostenidos de unas 115 millas por hora, por nuestra seguridad y tranquilidad debemos repasar fundamentos sobre el tipo de fenómeno que nos amenaza.

Conviene repasar términos y vocabulario simple sobre estos fenómenos y conocer qué podemos hacer para minimizar posibles daños a la vida y a la propiedad.

Un huracán consiste de un centro u ojo donde existe una relativa calma, fuera de la circunferencia de este centro giran vientos sostenidos en dirección contrarreloj. Los vientos varían en intensidad y por esa variable la escala Saffir Simpson les asigna una categoría.

                                   Categoría 1 – desde 74 millas por hora

                                   Categoría 2 – desde 96 millas por hora

                                   Categoría 3 – desde 111 millas por hora

                                   Categoría 4 – desde 131 millas por hora

                                   Categoría 5 -  desde 156 millas por hora

La rotación significa a qué velocidad giran los vientos alrededor del ojo o centro del huracán. Estos pueden ser sostenidos, o sea a una velocidad constante o con ráfagas o vientos de mayor velocidad que duran poco tiempo y que aparecen de forma repentina. Esta condición de ráfaga es sumamente peligrosa por el aumento en la velocidad del viento.

La traslación es la velocidad a la cual el huracán se mueve de un punto al otro. Mientras, más lenta sea la velocidad de traslación, más daño puede causar, pues estaría más tiempo fijo en un área, antes de                                    continuar su curso.

Para su seguridad y la de los suyos, así como la protección de las propiedades, como mínimo debemos ejecutar las siguientes acciones antes del evento:

Tenga un plan de acción claro y comuníquelo a toda la familia.

Recoja y limpie sus alrededores. Guarde maderas sueltas, canastas colgantes, zafacones, muebles de patio, columpios, herramientas, etc. Estos pueden convertirse en proyectiles peligrosos.

Limpie su techo y todos los drenajes.

Amarre y asegure lo que no pueda remover de su patio.

En casas de madera y techo metálico, debe anclar dicho techo usando largueros de madera 2”x 4”,  amarrados con cables debidamente anclados a la tierra y tensores.

Cubra ventanas y puertas con paneles. De no ser posible esto, asegúrese que durante el evento usted y toda su familia se resguarden en un área como pasillos o baños donde no exista la posibilidad de que una ventana o puerta falle convirtiéndose en un proyectil volando hacia el interior. Esto, a una alta velocidad, no daría tiempo a protegerse.

Asegúrese de tener agua almacenada suficiente para su familia, comida enlatada, medicinas, ropa cómoda, frisas, baterías para su radio, lámparas de gas, linternas o velas.

Asegure sus documentos y pertenencias personales.

Llene el tanque de gasolina sus automóviles.

Tenga herramientas básicas a su alcance.  

Durante el evento no salga a la intemperie bajo ninguna circunstancia.

Suprima el uso de bebidas alcohólicas y mantenga la calma. 

Si el ojo del huracán pasa por su área, notará una calma temporera eventualmente seguida de un segundo azote. No crea que el peligro ha pasado durante la calma. A esto le sigue la famosa  “virazón”. No corra riesgos innecesarios, recuerde que lo material se repone, pero la vida no.  

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