Israel Morales

Punto de vista

Por Israel Morales
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Palabras nuevas para viejas ideas

Quienes nos ganamos la vida tejiendo palabras para comunicar conceptos o para tender puentes figurados de un extremo a otro, amanecimos encantados con las buenas nuevas que nos trae la Real Academia de la Lengua Española (RAE), que en su décimo tercera edición del Diccionario de la Lengua Española, ha dado a luz palabras tan útiles como “arboricidio”, que por supuesto, es la manera de expresar la tala indiscriminada de árboles, que a menudo vemos en nuestras vías públicas. 

El anuncio hecho ayer en Madrid (no faltaba más), trajo además 1,100 modificaciones variadas a palabras ya existentes, con 229 artículos, 88 acepciones nuevas y 536 enmiendas. Nada, todo un generoso banquete de palabras. Sabrán que ya se acepta el término “mensajear”, que es lo que hacemos todos los días, enviar mensajes de texto vía celular. Otra aceptación que muy bien puede ser usada por Rosselló y su corte, “annus horribilis”, se refiere claro está, al año más terrible de los terribles. Viene del latín y se hizo famoso por un comentario de la reina Isabel II. Una palabra que conozco desde que era niño y que se usaba en el campo para describir los rosarios de los muertos propios y ajenos, es el “cumplemés”, ya está aceptada en sociedad, como término ideal para las fechas señaladas. 

Para los publicistas, la RAE finalmente pone en el diccionario lo que llevamos nombrando toda la vida, el tan utilizado “brochure”, cuyo sinónimo “opúsculo” siempre me negué a usar por lo chusco que suena. Para los que buscan cómo ir organizándose para el próximo año 2020, caliente en muchos aspectos, ya el vocablo “agendar” está aceptado como término para registrar o anotar, con la idea de prepararse para un evento. A eso le sumamos “candidatar”, que es proponer a una persona como candidato o candidata. También hay vocablos que nos hacen regresar a la vida infantil, como el término de origen vasco, “amá”, de uso común en Guatemala, Honduras y México para referirse a la madre, y desde luego “apá”, también entra en el reino, gracias a su uso común en Costa Rica y Chile, especialmente. Para los que acostumbran al insulto ilustrado, “atarbán” es para describir a una persona maleducada o grosera. 

En inglés, hay un chorro de palabras ahora aceptadas como “amish'” que se refiere al movimiento religioso, “brent”, que es el vocablo de referencia para el petróleo crudo que se extrae del Mar del Norte y sirve como referencia para el precio del petróleo en Europa y “brunch”, que es la deliciosa fusión del “breakfast” y “lunch”, tan conveniente en los fines de semana. Como ya estamos hablando de cosas sabrosas, la querida palabra “dona”, se añade como artículo, con una descripción más sabrosa aún: “pieza esponjosa de repostería en forma de rosca, frita y generalmente glaseada o cubierta de chocolate”. Naturalmente, viene del inglés “doughnut” o “donut”. Como podrán notar, nuestra lengua española está llena de palabras sabrosísimas, basta con saberlas paladear, que es disfrutar con detenimiento algo muy agradable.


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