Jaime Lluch

Tribuna Invitada

Por Jaime Lluch
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Prestigio universitario al paredón

Adoptemos una perspectiva más global sobre la situación actual de nuestra Universidad de Puerto Rico.  Hoy día, la Central European University (CEU), prestigiosa universidad graduada localizada en Budapest, Hungría, es una de las universidades más internacionales del mundo. El “Times Higher Education World University Rankings 2017” encontró que la CEU es número 2 en el mundo por el porcentaje de sus estudiantes y profesores que son internacionales, de 200 universidades.  Tiene casi 1,500 estudiantes de 117 estados, 397 profesores de 46 estados, 583 administradores de 31 estados, y 14,000 exalumnos de 130 estados.  Tiene 13 departamentos, dos escuelas y 20 centros de investigación.  Ofrece 12 programas de doctorado y 36 programas de maestría.  8:1 es la relación estudiante-facultad.   Está entre las 100 mejores del mundo en la categoría de ciencias sociales, sobre todo en ciencia política, relaciones internacionales, sociología, economía, estudios legales e historia.   Su departamento de ciencia política está entre los cinco mejores en Europa, y su programa de M.B.A. es el número 13 en Europa.  Sus profesores son los que más y mejor publican en Europa Central y los que más reciben becas y financiamiento externo.  

La CEU tiene una de las mejores bibliotecas de las ciencias sociales en su región y está abierta a investigadores de otras universidades.   La CEU está acreditada en Hungría y Estados Unidos, utiliza el inglés como lingua franca, y tiene un modus operandi académico parecido a las mejores universidades estadounidenses. Los estudiantes dicen que les atrae la CEU precisamente porque ofrece clases más pequeñas, discusiones intensas en seminarios basadas en lecturas extensas, proximidad a los profesores y menos cursos grandes.   Su misión incluye un compromiso con la promoción de los valores de una sociedad abierta y plural, y el pensamiento crítico auto-reflexivo. Promueve la excelencia en el dominio del conocimiento establecido, innovación en la promoción de la creación de nuevo conocimiento en las humanidades, las ciencias sociales, derecho y administración de empresas.

La citada universidad se fundó en 1991, financiada por el inversionista y filántropo George Soros, quien tiene la doble ciudadanía Hungría-Estados Unidos.   Desde el principio se fundó con la misión de promover la democratización y los derechos humanos, y los valores plurales, liberales, y de sociedades abiertas (“open societies”).  Su presidente y rector en estos momentos es Michael Ignatieff, un conocido intelectual canadiense, y recientemente el campus del CEU ha recibido la visita de intelectuales tales como Orhan Pamuk, Timothy Garton Ash, Ivan Krastev, et al.

Esta universidad de excelencia se encuentra amenazada por el gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el prototipo de un populista de derechas con prácticas autoritarias y poca fe en la democracia liberal.  Aunque el mismo Orbán una vez se benefició de una beca Soros que lepermitió estudiar en Oxford, según ha ido consolidando su poder en Hungría ha iniciado una vendetta en contra de las instituciones que Soros ayudó a fundar, y su blanco principal ahora es la CEU.

Orbán quiere cerrar la CEU.  El gobierno húngaro (controlado por Fidesz, el partido de Orbán) ha aprobado una ley que obliga a la CEU a establecer una universidad en Estados Unidos, requiere un acuerdo bilateral internacional entre los gobiernos de EE.UU. y Hungría sobre la CEU, y prohíbe que trabajen en la CEU ciudadanos que no sean de la Unión Europea, a menos que se les conceda un permiso de trabajo.   Según el presidente Michael Ignatieff, esta legislación “en efecto imposibilita que la CEU siga cumpliendo con su misión en Budapest.”  Es la primera vez desde el 1945 que un estado miembro de la Unión Europea intenta cerrar una universidad.

Igual que la UPR, la prestigiosa CEU está siendo amenazada por poderes estatales.   En el caso de la CEU, es el gobierno autoritario de Orbán.  Sin embargo, la CEU ha respondido a esta amenaza con una estrategia muy distinta a la que se está utilizando en la UPR-RP.

La CEU ha montado una campaña internacional tratando de denunciar este intento de dejarla inoperante y está ?utilizando todos sus recursos institucionales para resistirlo. Esta campaña se ha llevado al Parlamento Europeo, a las capitales europeas, a Bruselas y Washington DC, a decenas de universidades, a decenas de grupos y asociaciones profesionales académicas.   Se han organizado protestas en las calles de Budapest, pero todo indica que hasta el día de hoy la CEU sigue abierta y por lo tanto puede resistir de manera más efectiva los embates del gobierno de Orbán.  Estudiemos esa estrategia de los profesores, administradores, y estudiantes de la CEU, y veamos cómo esa visión estratégica se puede adaptar a la UPR, para protegerla mejor de los poderes estatales que la amenazan.

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