Benigno Trigo

Punto de vista

Por Benigno Trigo
💬 0

Todo tiene su final

El día antes de mi última clase sobre literatura y medicina me puse a pensar qué decirles a mis estudiantes para ayudarlos a resistir el golpe de la pandemia. Entre otras cosas, habíamos hablado en la clase sobre el valor del arte popular como una forma de confrontar nuestra mortalidad.

Quería cerrar la clase con el proverbial broche de oro, y se me ocurría ese clásico de la salsa “Todo tiene su final” de Willie Colón y del “cantante” Héctor Lavoe. La versión puertorriqueña del dicho “No hay mal que dure cien años. Ni cuerpo que lo resista.”

El mensaje de la canción está en su primer verso: “Todo tiene su final, nada dura para siempre”. Me parecía apropiado. Pero también era un downer. ¿Quién terminaría primero, el COVID-19 o nosotros? 

Llamé por Face Time a mi mejor amigo de escuela superior. Manolo vive en Roosevelt Island, el corazón de la pandemia. Oíamos rock en el parking del Colegio San Ignacio, y oíamos salsa en la guagua que nos llevaba a casa al final de las clases. Los viernes, Anthony traía su grabadora y ponía la canción. 

Como se sabe, el colegio es una escuela de varones, y la guagua era un lugar de amor y de odio donde los mejores amigos se traicionaban. La canción era nuestro himno. Cantábamos a toda boca que todo tiene su final: el amor y la traición, pero también las clases.

La canción es un canto de venganza de un amante despechado. Lavoe se queja de un amor que lo ha dejado, y le dice que sigue pa’lante porque ha perdido amores más grandes que ella, amores como su madre. Pero la canción también es un canto a la pasión de ese amor que hemos perdido. La fuerza está en lo que queda cuando perdemos un amor, lo que sobrevive a pesar de nosotros mismos. Y el coraje también es una expresión de esa pasión que sobrevive.

Mientras hablaba con Manolo, recordaba mis altos y bajos con él. Nuestra amistad había sufrido golpes durante los años, triunfos y traiciones. Pero hasta los golpes de la traición y la pérdida de la amistad contenían una buena dosis de amor que nos llevaba a pelear primero y a reconciliarnos después. Volvíamos a hablar a pesar de nosotros mismos y tal vez gracias a una pasión que sobrevivía a nuestras grandes pérdidas. 

Hoy me doy cuenta de que el arma más poderosa que tenemos para luchar contra las pérdidas de una enfermedad como COVID-19, es esa pasión que se queda a pesar nuestro, ese amor que sobrevive nuestras pérdidas más grandes. Dolor y coraje, traición y amistad es lo que nos ha preparado para resistir el embate de enfermedades como COVID-19.

Al final de la llamada, Manolo brinda y canta un verso de la canción: “Como el lindo clavel solo quiso florecer, y enseñarnos su belleza y marchito perecer”. Nos decimos que nos queremos mucho y colgamos.

Otras columnas de Benigno Trigo

jueves, 21 de mayo de 2020

El arte de lavarse las manos

Benigno Trigo expresa que ceremonias humildes como el arte de lavarnos las manos, soplarnos la nariz, o limpiarnos el trasero son rituales que nos recuerdan nuestra mortalidad, y nos ayudan a transformarla para vivir en sociedad

domingo, 12 de abril de 2020

La Bestia del coronavirus

Benigno Trigo expresa que la velocidad del contagio y el final desconocido destruyen nuestro sentido del tiempo

jueves, 26 de marzo de 2020

El COVID-19 y la mariposa de Chuang Tzu

Benigno Trigo apunta que la toma de consciencia de nuestra vulnerabilidad común puede volvernos más compasivos con los demás

viernes, 28 de febrero de 2020

Lo que aguanta el papel

Es verdad lo que dicen. El papel lo aguanta todo. Hasta la respiración. Mientras la tormenta pasa, escribe Benigno Trigo

💬Ver 0 comentarios