Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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¿Cómo evitar y cómo tratar el COVID-19?

Empecemos por las cosas que debemos evitar, aparte de las cuestiones obvias como evitar salir de casa. La más importante y polémica es la noticia que está circulando acerca del peligro de consumir medicamentos llamados inhibidores de ECA o “ACE” (la enzima convertidora de angiotensina) y también los inhibidores del bloqueo del receptor de angiotensina (BRA). ¿Qué son? Pues no voy a entrar en detalles porque no creo que les interese. En síntesis, estos constituyen dos familias de fármacos que son baluartes en el tratamiento de la presión alta. ¿Y por qué repentinamente los están condenando después de décadas de uso exitoso?

Las enfermedades más comunes asociadas con mortalidad por causa del COVID-19, son la hipertensión y la diabetes. Los pacientes con hipertensión muy a menudo se tratan con estos inhibidores de ECA. Esto ha dado lugar a la especulación de que estos fármacos pueden ser nocivos, si la persona que los consume entra en contacto con el dichoso coronavirus. Pero no es solo especulación: hay evidencia convincente de que el virus causante de COVID-19 utiliza una molécula que llamamos “ECA2” para poder entrar triunfalmente a los pulmones y así producir la pulmonía del COVID-19.  Por tanto, es preocupante que los inhibidores de ECA causan un aumento en la cantidad de ECA2 en los pulmones, contribuyendo a que el virus gane acceso a las vías respiratorias.

¿Cuáles son las medicinas capaces de causar esto? Entre los inhibidores más comunes de ECA están Capoten, Vasotec y Lotensin. Los inhibidores de BRA incluyen Candesartan y Valsartan, en fin, todos los “sartanes”. Sorprendentemente, ECA2 también aumenta cuando tomamos ibuprofeno (Advil y Motrin). El ministro de salud de Francia ha emitido una advertencia sobre los analgésicos tomados por personas enfermas con el coronavirus: “Manténgase alejado de medicamentos como el ibuprofeno y la aspirina. Tome paracetamol (Tylenol) en su lugar”, aconsejó en un tweet. Los llamados NSAIDs, “como el ibuprofeno, empeoraron los síntomas de la enfermedad causada por el coronavirus”. Pero según la FDA, no hay suficiente evidencia para vincular el uso de NSAIDs con el empeoramiento de los síntomas de COVID-19.

¿Qué hacer ante esta controversial polémica? Primero, debo explicar que los efectos nocivos de todos estos fármacos en personas con COVID-19 es una hipótesis sin prueba científica, pero ¿vale la pena arriesgarnos a usar estos medicamentos cuando se pueden sustituir por otros? Los inhibidores de ECA y BRA se pueden sustituir por Atenolol y Nifedipina. No se le ocurra dejar de tomar sus medicamentos. Discuta esto con su médico. Los NSAIDs los puede sustituir por acetaminophen (Tylenol o Paracetamol).

Existen dos medicamentos que ya se han evaluado como tratamiento para COVID-19. Son los antivirales Ritonavir y Lopinavir. Recientemente un estudio definitivo publicado en New England Journal of Medicine demostró que no tienen eficacia alguna contra el COVID-19, y por tanto no se deben usar con ese propósito.

¿Entonces qué medicamentos se han probado sin lugar a duda como eficaces en contra de COVID-19? La contestación es simple: ninguno. ¿Pero hay algunos prometedores? La que más datos clínicos tiene es la hidroxicloroquina (Plaquenil), un medicamento oral disponible en el mercado hace décadas. Hay un estudio recién publicado en el cual trataron con esa droga a 20 pacientes con COVID-19. Este reveló que el porcentaje de sujetos en los cuales todavía se detectaba el virus en la nariz después de seis días de tratamiento con Plaquenil era solo 30% mientras que en los no tratados era 87%. El estudio no es perfecto porque no es aleatorizado. Este medicamento actualmente se usa por los reumatólogos para tratar ciertas enfermedades artríticas. Lamentablemente, se ha agotado en las farmacias, pero el presidente Trump prometió que había ordenado aumentar la producción. Él lo recomienda altamente “porque la FDA lo aprobó para esa indicación” pero el Dr. Fauci rápidamente tuvo que corregir ese disparate. Va a ser necesario un estudio aleatorizado en un mayor número de casos. El Plaquenil se combinó con Azitromicina en seis casos y tuvo resultados espectaculares, pero ni los 20 casos ni este subgrupo de 6, son suficientes como evidencia definitiva. De hecho, es muy importante advertir que la combinación de estas dos medicinas es potencialmente letal, debido a que puede producir problemas cardiacos serios.

El segundo fármaco considerado tambien como muy prometedor es Remdesivir, un medicamento experimental intravenoso. Es un antiviral diseñado por la compañía estadounidense Gilead para tratar el ébola, donde fracasó, pero la evidencia como tratamiento para COVID-19 en el laboratorio es muy convincente. Este fármaco es capaz de interferir con la reproducción del coronavirus. Ahora se encuentra en ensayos clínicos para determinar su seguridad y eficacia. Dos pacientes hospitalizados y seriamente enfermos, fueron tratados con Remdesivir y ambos mejoraron dramáticamente en menos de 24 horas. Muchos lo consideran como una posible cura. Se supone que para fines de abril ya tengamos resultados del ensayo clínico.

La discusión de la próxima medicina, hasta cierto punto es académica, porque el suministro se ha agotado en todas las farmacias. Me refiero a la vitamina C. En este momento se está investigando en China, o, mejor dicho, se estaba investigando porque ya la epidemia en China se ha extinguido. No sé si lograron reclutar suficientes pacientes en los estudios que se estaban llevando a cabo. La evidencia para su eficacia es simplemente anecdótica, pero, no obstante, este fármaco tiene sus fanáticos, inclusive en China, especialmente en Shanghái donde nos cuentan que en dosis altas ha tenido éxito. No quiero juzgar su actividad hasta no ver los resultados publicados.

¿Y qué tal el interferón? Todos sabemos que esta medicina funciona como un antiviral. En hepatitis B y C, ha tenido efectos favorables, aunque en la última cayó en desuso porque fue sustituido por medicamentos menos tóxicos y más efectivos. El gobierno cubano hace ya tiempo lo está promoviendo y también está entre los fármacos investigados en China para tratar coronavirus. Los resultados tampoco se han publicado.

Algunos han recomendado pastillas de zinc para prevenir el COVID-19. Aunque hay estudios que sugieren que suplementos de zinc podrían ayudar a disminuir la duración y seriedad de resfriados, no hay evidencia de que el zinc ayude a tratar el coronavirus.

El huracán María nos voló muchos techos, causando una deficiencia global de zinc en toda la isla.  Lamentablemente ese déficit no lo podemos remediar con pastillas, pero ojalá puedan funcionar para COVID-19.

Nota del editor: Las opiniones del columnista no representan necesariamente la política editorial de GFR Media. En caso de tener dudas sobre la efectividad de un medicamento u otro, consulte previamente a su médico para verificar si es necesario modificarlo o continuar con el mismo.












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