


La respuesta corta es sí. La larga es más interesante. La oncología ha sido compleja: múltiples tratamientos, terapias dirigidas, inmunoterapia, biomarcadores, secuenciación genética, ensayos clínicos. Lo nuevo no es la complejidad. Es la velocidad con la que se generan nuevos datos médicos que ya superan la capacidad humana de analizarlos y eso es lo que precisamente abre la puerta a la inteligencia artificial (IA). Nuevos tratamientos se aprueban casi semanalmente, los algoritmos se ramifican y la medicina de precisión exige integrar información molecular, clínica y radiológica que supera lo que cualquier oncólogo puede retener en su memoria. La oncología moderna ya es demasiado compleja para que un médico pueda dominarla sin apoyo tecnológico.

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