Mayra Montero
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Wanda Vázquez pierde las primarias

De ella hablaré al final.

Primero lo primero: ¿qué esperaba el secretario de Salud, Lorenzo González, que pasara el fin de semana pasado?

Pues lo que va a pasar el fin de semana que viene, y el otro, y el de más arriba: una incontenible ola de gente que se va a juntar en las playas. Pocas van a hacer uso de las mascarillas, y después de la primera o la segunda cerveza, nadie va a guardar ni medio centímetro de distancia.

El secretario de Salud dijo que el pasado fin de semana hubo una muestra de “falta de responsabilidad social”. Verdad de Dios. Hay muchos jóvenes que no le temen a la pandemia, y el problema es que viven con los padres, o con otras personas que pueden tener un atractivo especial para el virus y contraer la enfermedad.

Si de casualidad nos tocara el camino de la Florida va a ser grave. Dar marcha atrás en esa reapertura playera, que se sabía que iba a ocasionar juntes de todo tipo y aquelarres etílicos, ahora va a ser cuesta arriba.

Llegado julio y con él la apertura y el gentío en las costas, si alguien intenta volver a cerrar de nuevo los balnearios, habrá una desobediencia clamorosa, por no decir que hasta motines. ¿Y cuántos policías se necesitarán para dispersar esos intensos círculos que se forman en torno a las neveritas?

Los comercios son otra cosa. En los centros comerciales en general, y en las tiendas en particular, la afluencia de público y las medidas de precaución se están cumpliendo. Algunos supermercados han mantenido protocolos ejemplares.

Pero playa es playa.

No se sabe nada acerca de la supervivencia del virus en el agua de mar. De hecho, mis fuentes aseguran que no hay datos que constaten que el agua salada inutiliza el virus. Se sabe que las bacterias sí se quedan algún tiempo flotando entre los pececitos, cerca de la orilla, cuando se producen descargas sanitarias, o cuando llueve mucho y las escorrentías bajan desde los lugares más altos.

El coronavirus sin embargo es nuevo, y este verano, en cierto modo, es una novedad. Imposible mantener un distanciamiento adecuado en el agua. La gente tose, se suena la nariz, orina. Lamento ser inconveniente, pero no hay otra forma de decirlo. ¿Ustedes nunca han visto a un tipo sonándose la nariz y dejando la estela de mocos en el agua?

Lorenzo González dijo que vio los vídeos de Boquerón del sábado pasado: todo el mundo mezclado con todo el mundo, sin la sombra de una mascarilla. Vamos a esperar una semana o dos, a ver si hay consecuencias. Si llegaran pacientes con fiebrecita a los centros de salud, pregúntenles con disimulo si han estado alguna vez en Boquerón.

No se alarme aún el secretario. A lo mejor estamos hechos de una madera tratada y nada ocurre. En fin, le ocurre a Wanda Vázquez. Tengo la siniestra sospecha de que acaba de perder las primarias.

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