💬

Alza en muertes por COVID obliga al autocuidado

El alza de los casos fatales a raíz de la epidemia del COVID-19, especialmente entre la población adulta mayor, representa una voz de alerta para las autoridades y el pueblo de Puerto Rico, quienes deben incentivar y atemperar las medidas de autocuidado para evitar que esta cifra siga aumentando.

Con la llegada de las vacunas, cada país ha ido levantando las restricciones para normalizar la vida cotidiana y reimpulsar sus alicaídas economías. Sin embargo, estas necesarias libertades implican mantener arriba los resguardos, particularmente aquellos que son responsabilidad de los propios ciudadanos, a fin de impedir situaciones como las que registra Puerto Rico.

Al lunes pasado, la isla sumaba 1,723 muertes causadas por el COVID-19 en lo que va de este año. La estadística es inquietante, pues supera los casos registrados en el 2020 (1,683) y en 2021 (1,640). Los expertos locales plantean que Puerto Rico ya pasó los cinco mil casos desde el inicio de la pandemia y las nuevas variantes pueden seguir causando estragos.

La doctora Melissa Marzán, principal oficial de epidemiología del Departamento de Salud, ha hecho un comprensible llamado de alerta, luego de constatar que la isla registra un alza temporal en la tasa de mortalidad de un grupo etario en específico.

La mayoría de los decesos ha ocurrido entre personas mayores de 60 años. Y donde la enfermedad ha resultado más letal es en la población mayor de 70 años, especialmente las personas que sufren otro padecimiento de salud.

Los especialistas señalan que, aun cuando las variantes prevalentes son menos agresivas que las anteriores, la baja tasa de vacunación se ha convertido en una aliada de la proliferación de casos mortales.

Llama la atención que, a estas alturas de la pandemia, menos de un 35% de la población puertorriqueña haya completado sus dosis de refuerzo o “booster”. Asimismo, sorprende constatar que un 10% de los habitantes de la isla (296,019 personas) sigue sin inocularse. Como han reiterado las autoridades de salud, las vacunas no representan una cura para el virus, pero sí han demostrado ser un formidable antídoto para evitar las fatalidades.

En la confianza está el peligro. Como nunca este refrán aplica a la realidad del COVID-19 en Puerto Rico. La moderación de las medidas restrictivas ha dado paso a una extendida relajación en el autocuidado. La velocidad y posibilidad de contagio prevalece en los lugares cerrados con deficiente ventilación. Es ahí donde es altamente recomendable seguir usando la mascarilla protectora, aunque no sea obligatorio.

El catedrático de bioestadística de la Universidad de Harvard, Rafael Irizarry, sostiene que existe la falsa percepción entre la gente, a raíz de los síntomas leves que presenta el contagio entre la población más joven y vacunada, de que la enfermedad no implica mayores riesgos.

Los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han simplificado recientemente sus directrices para una mejor comprensión de las medidas de protección y las decisiones que deben tomar quienes se han contagiado o tengan un resultado positivo en la prueba de detección del virus.

Los CDC reiteran que, a pesar de que hoy estamos en una mejor posición para atender la pandemia, al contar con más herramientas, incluidas las vacunas, dosis de refuerzo y nuevos tratamientos, esta no ha cesado. Asumiendo que todo este esfuerzo preventivo busca no alterar gravemente la vida diaria, insiste en la necesidad imperiosa de estar al día con la vacunación.

Además, recomienda que si alguien estuvo expuesto al COVID-19, debe usar una mascarilla de alta calidad durante 10 días y hacerse una prueba el día cinco, en vez de ponerse en cuarentena. Otro factor clave dicta relación con las medidas de aislamiento, independiente del grado de vacunación, para aquellas personas con diagnóstico positivo.

Cuando se acaba de autorizar por el gobierno federal un refuerzo actualizado o bivalente de las vacunas contra el COVID-19 fabricadas por las compañías Pfizer/BioNTech y Moderna, para los mayores de 12 años en adelante, el gobierno de Puerto Rico debe incentivar las campañas de inoculación y la población debe cumplir con las mínimas medidas de autoprotección y cuidados con el prójimo, especialmente con sus adultos mayores.

💬Ver comentarios
Popular en la Comunidad

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: