El acceso a la justicia, que es uno los principales atributos de las sociedades desarrolladas, acaba de dar un importante salto cualitativo en Puerto Rico con la inauguración reciente, por parte de la Oficina de Administración de Tribunales (OAT), del llamado Tribunal Electrónico, en el que los ciudadanos pueden cumplimentar trámites judiciales sin tener que ir presencialmente a una corte.
Aplaudimos esta iniciativa, que nos parece fundamental hacia el fin de acercar la sociedad a las instituciones, al tiempo en que invitamos a examinar concienzudamente los contratiempos iniciales que puedan haber surgido en su implementación -como quedó establecido en un reportaje publicado el pasado 8 de enero- y a hacer los ajustes que mejoren aún más esta importante iniciativa.
El Tribunal Electrónico fue inaugurado en septiembre pasado. Permite a ciudadanos realizar, desde cualquier aparato con acceso a internet, trámites como solicitar órdenes de protección, contra el acecho o protección de menores o adultos mayores, así como solicitudes de ingresos involuntarios de pacientes mentales. Igualmente, se pueden tramitar matrimonios y solicitar revisiones de boletos de tránsito, entre otros servicios.
Estos eran asuntos que antes obligaban a las personas a acudir a centros judiciales -de los cuales hay solo 13 en todo Puerto Rico- para exponerse a largas filas, a menudo en compañía de individuos en situaciones mucho más delicadas de las que se ven todos los días en las cortes, como víctimas e imputado en casos criminales. En el caso de los ciudadanos que tienen ahora la posibilidad de solicitar hasta desde su teléfono inteligente una orden de protección o de acecho, este avance no es simplemente una cuestión de conveniencia; es también un asunto de seguridad personal.
“Con rapidez en la radicación, rigor en la adjudicación y eficiencia en el manejo de los asuntos, esta plataforma representa el inicio de una nueva etapa en la que reafirmamos nuestro compromiso con una justicia más dinámica, resiliente e inclusiva, que seguirá evolucionando para responder con sensibilidad e integridad a los retos del presente y del futuro”, dijo la jueza presidenta del Tribunal Supremo, Maite D. Oronoz.
El reportaje de este periódico del 8 de enero revela que el público, a cuatro meses de la inauguración del Tribunal Electrónico, ha acogido de manera positiva la nueva manera de interactuar con la corte. Pero también se notaron ciertas dificultades, especialmente en lo que respecta al acceso de adultos mayores a la tecnología necesaria para interactuar con el sistema, así como su habilidad para manejar la plataforma.
En ese sentido, elogiamos la iniciativa de la OAT de destacar personal en los vestíbulos de los centros judiciales para asistir a las personas que tengan problemas relacionándose con el nuevo método. No obstante, si las personas tienen como quiera que ir a uno de los 13 centros judiciales a hacer el trámite electrónico, se derrota en gran medida el propósito central de esta gran iniciativa. Invitamos, pues, a la OAT, a tomar esto en consideración y a emprender las campañas e iniciativas de orientación que ayuden a más personas a hacer los trámites desde su casa.
Ninguna sociedad puede llamarse a sí misma ordenada si, a la hora de buscar justicia, en vez de vías abiertas lo que encuentra la gente son obstáculos y dificultades. El Tribunal Electrónico hace a Puerto Rico dar pasos de coloso en ese renglón tan esencial de la vida colectiva. Con los mínimos ajustes que la experiencia ha demostrado que necesita, el país tiene ahí un gran instrumento para su convivencia.

