💬

Castigo férreo al abuso y a la negligencia contra niña con autismo

El desamparo desgarrador de la niña de 13 años con autismo severo que fue embarazada por su abusivo padrastro resulta de la espantosa suma de numerosas agresiones o irresponsabilidades de quienes debían protegerla. Urge erradicarlas y castigarlas con determinación.

Hay muchas preguntas sobre las circunstancias de la tragedia en que la menor fue sometida a un patrón de violaciones de al menos tres años, confesado por el perpetrador. Corresponde a las autoridades asegurar que se responda y se penalice con el mayor rigor legal cada delito y cada negligencia.

El Estado tiene el deber de proteger y procurarle a la niña la asistencia salubrista y emocional que requiere para superar los traumas, y para asegurar su calidad de vida presente y futura. La niña, y su cría que nació ayer, no pueden convertirse en meras estadísticas del abuso y del desamparo rampantes contra la niñez puertorriqueña.

Como ella, otros cientos, quizás miles, de niños y niñas sufren en silencio agresiones, sin que ninguna persona se interese por saber cómo se encuentran. Como parte de la introspección colectiva, es importante reconocer y visibilizar los problemas de incesto y abuso sexual de menores en Puerto Rico.

De acuerdo con el Perfil de Maltrato de Menores en Puerto Rico, desarrollado por el Instituto de Estadísticas, entre 2018 y 2021, 20,864 menores fueron víctimas de maltrato. De estos, 480 sufrieron abuso sexual y casi la mitad, 209, tenía menos de 12 años. En 2020, tres víctimas tenían entre 1 y 2 años. Según el informe, las niñas son abusadas en mayor proporción que los varones, casi el 82%. Se estima que más del 75% de los agresores son familiares o conocidos. No obstante, no todos los incidentes de abuso llegan a conocimiento de las autoridades, como pasó en el caso de la niña autista violada por años.

Días atrás, repudiamos el nivel de deshumanización al que llega la violencia machista con el despiadado abuso de un hombre contra una madre y su bebé, a la que abandonó en un pastizal poco visible. Como ese individuo, el agresor de la niña de 13 años tenía historial de violencia doméstica en una relación anterior. Quienes son capaces de ejercer ese grado de maldad reflejan lo peor de nuestra sociedad. Tenemos que actuar para corregir la causa de esa conducta maléfica: el machismo que abusa y agrede física y sexualmente para descargar furias, represiones y frustraciones.

En el proceso de erradicar estas violencias, es imperativo recalcar la responsabilidad paternal y exigirla con la misma fuerza que la maternal. Tanto madres como padres tienen el deber de ser los guardianes principales de sus criaturas. Estar separados no puede ser excusa para desentenderse de la crianza y el bienestar de los hijos y las hijas. El distanciamiento los coloca en la posición de complicidad del maltrato.

Vigilante también debe estar la familia inmediata -abuelos, tíos, hermanos y primos-, así como los vecinos y otros allegados de las familias. A estas alturas debería saberse que el aislamiento de un núcleo familiar suele ser señal de problemas que se pretenden mantener ocultos; en el peor de los casos, de patrones de violencia física, emocional y sexual.

Uno de cada 66 niños en Puerto Rico padece el trastorno del espectro autista. Es necesario que los familiares, otros ciudadanos y los profesionales que proveen servicios reconozcan las señales cuando un menor es víctima de abuso. Según los expertos, si el menor no puede hablar, mostrará cambios de conducta, como ansiedad o autoagresión, modificaciones en los estados de ánimo, apego o rechazo notable a ciertas figuras, hipersexualización, depresión o irritabilidad, entre otros.

Subestimar las señales de maltrato, por prejuicios, mitos o desconocimiento, es dejar en el abandono a la víctima indefensa.

La escuela, y otras instituciones públicas o privadas que se dedican a ofrecer servicios a menores con o sin condición de discapacidad, están obligadas a asumir la misión rigurosa de observar, indagar y denunciar cualquier asomo de maltrato. Cuando se trata de víctimas con dificultad para comunicarse, el compromiso tiene que ser aún mayor.

💬Ver comentarios
Popular en la Comunidad

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: