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Conciencia para detener el maltrato a la vejez

Los adultos mayores son una de las poblaciones más vulnerables a las grandes amenazas que Puerto Rico enfrenta. En el día mundial de la toma de conciencia sobre el abuso y el maltrato a la vejez, que se conmemora hoy lunes, hagamos el compromiso de protegerlos de todas las formas en que pueden estar expuestos a sufrir daños.

Además de estar en riesgo mayor de enfermar de gravedad y morir por el COVID-19, las alteraciones asociadas al coronavirus en todos los quehaceres de la sociedad tienen el potencial de aumentar las amenazas a los adultos mayores. La orden de encierro doméstico los expone, por un lado, a la soledad y, por otro, a agresiones donde existen patrones de violencia intrafamiliar. También, el desempleo y la agudización de la pobreza los hace víctimas frecuentes de la explotación financiera y de las diversas modalidades de timos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que uno de cada seis adultos mayores es maltratado a nivel mundial. En Puerto Rico, en poco más de un mes desde que se declaró la emergencia por la nueva cepa de coronavirus, el gobierno había recibido más de 700 referidos de posibles casos de maltrato de adultos mayores.

Las recomendaciones salubristas de distanciamiento físico para prevenir contagios no pueden ser excusa para el abandono. Los adultos mayores, como los niños, son responsabilidad de toda la sociedad, desde familiares, hasta vecinos y organizaciones del tercer sector. También el gobierno, en particular los municipales, tienen su cuota en el deber colectivo de ofrecer acompañamiento y procurar bienestar. Por otro lado, debido a la pandemia, el gobierno central tiene el deber de supervisar, con más rigor los cerca de mil centros de cuidado de larga duración que tienen bajo su cuidado a unos 30,000 ancianos.

El maltrato de los adultos mayores es considerado como un problema de salud pública. Por ello, la ONU recomienda a los países medidas para ayudar a prevenirlo. Las instituciones y profesionales de la salud pueden aportar en los esfuerzos de reconocer las señales de maltrato, y de orientar a familiares y cuidadores. Las campañas educativas, como las que se proponen con la proclamación internacional de un día para concienciar, añaden información y entendimiento sobre la seriedad del problema y cómo evitarlo.

La Ley 121 de 2019 define el maltrato como el trato cruel o negligente a un adulto mayor por parte de otra persona, que le cause daño o lo exponga al riesgo de sufrir daño a su salud, su bienestar o a sus bienes. Incluye abuso físico, emocional, financiero, negligencia, abandono, agresión, robo, apropiación ilegal, amenaza, fraude, violación de correspondencia, discrimen de edad, restricción de derechos civiles, explotación y abuso sexual, entre otros. Ocurre tanto por acción como por omisión y puede ser perpetrado por un familiar, amigo, conocido o desconocido.

Entre los factores de riesgo que pueden incidir en los malos tratos a las personas mayores, la ONU menciona los niveles elevados de estrés, la falta de apoyo social, la dependencia afectiva o económica de la persona mayor, la falta de formación en la atención que requieren, la depresión y el consumo de drogas y alcohol. Las personas con problemas de demencia sufren mayor riesgo de sufrir abuso.

Sirva esta ocasión para tomar conciencia sobre las aportaciones de los mayores a nuestras familias y al país, y cuidemos de ellos. Ahora que se reanuda la mayoría de las actividades económicas y laborales, es importante que familiares y cuidadores se cuiden para protegerlos. De igual forma, en plena temporada de huracanes, procuremos que tengan provisiones y sean parte integral de los planes de emergencia familiares. Mantengamos como esencia de nuestra cultura la valoración de los ancianos como pilar de la sociedad.