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Diligencia para garantizar votaciones diáfanas

La Comisión Estatal de Elecciones debe resolver con celeridad los escollos que atrasan al presente la agenda electoral para cumplir su crucial encomienda de proteger el derecho constitucional al sufragio universal, pilar fundamental de los sistemas democráticos de gobierno, donde el poder político emana del pueblo.

Los directivos del organismo a cargo de los procesos de votación programados a corto plazo, como las primarias del 9 de agosto y los comicios generales en noviembre, tienen que agilizar trámites para completar preparativos indispensables que permitan garantizar la pureza de las votaciones.

La encomienda es compleja, porque implica atender aspectos nuevos de seguridad y protección del personal electoral y los votantes en el escenario de la pandemia del COVID-19, que exige consideraciones de espacios más amplios para el ejercicio sufragista, entre otros cambios en la logística previa de esos procesos.

La gestión dinámica de la CEE debe mantener un ritmo diligente de operaciones a pesar de un escenario laboral afectado por deficiencias estructurales y de equipo en la sede del organismo y en muchas de sus oficinas. Mientras, será clave que puedan validar desembolsos adicionales para reclutar más personal a cargo de tareas vinculadas a las votaciones inminentes, a la vez que se procura el uso prudente de los fondos aprobados para esos eventos.

Preocupa que deficiencias estructurales asociadas a daños causados por el impacto del huracán María no se han corregido todavía y que instalaciones donde laboran los equipos directivos y de los comisionados carezcan de ventilación adecuada por averías de acondicionadores de aire, así como de equipos básicos para completar de forma ágil trámites regulares en distintas oficinas. Situaciones similares se repiten en algunas Juntas de Inscripción Permanente, según reconocen el presidente del organismo electoral y varios comisionados.

Los señalamientos del personal ejecutivo reflejan que en lo inmediato la CEE no está en condiciones óptimas para ejecutar todos los preparativos de las primarias y debe trabajar contrarreloj para garantizar el adecuado montaje de los comicios generales en el escenario pandémico. Las limitaciones presupuestarias, de infraestructura operacional y personal sugieren que tampoco está en condiciones plenas para encaminar la reforma electoral aprobada solo con el visto bueno de la mayoría parlamentaria, lo que marca una justificación de peso adicional para que la gobernadora no firme el propuesto estatuto.

En esta coyuntura, es preciso mirar las experiencias recientes de votaciones empañadas en varias ciudades estadounidenses, así como en países cercanos como la República Dominicana, donde ha fallado la logística electoral y deficiencias tecnológicas han entorpecido el derecho al voto de miles de ciudadanos. Esos escollos han minado la credibilidad de los organismos electorales al quedar en entredicho la transparencia de los procesos.

El caso más reciente se registró esta semana en Georgia, donde los electores sufrieron un tortuoso proceso con horas de espera en filas para ingresar a los centros de la votación primarista. Además hubo fallos en la operación de las máquinas de voto, desabastecimientos temporales de papeletas y retrasos en el suministro de otros documentos esenciales. La situación también desalentó la participación de votantes.

Estos procesos electorales deficientes generan cuestionamientos de los resultados y propician pugnas sujetas a procesos administrativos y judiciales cuya prolongación afecta el desarrollo de transiciones ordenadas en puestos electivos de instituciones creadas para servir al pueblo y sus necesidades.

En la isla urge considerar de forma ponderada estas experiencias para evitar que se repliquen aquí situaciones ominosas cuyo saldo es la pérdida de confianza en sistemas electorales que son esencia del ordenamiento democrático.

Hoy como nunca se impone procurar consenso y colaboración dinámica consistente para garantizar en la Comisión Estatal de Elecciones un andamiaje de operaciones robusto que permita desarrollar de forma diáfana las primarias y los comicios generales, bajo condiciones de organización y desempeño ejemplar que fomenten confianza en nuestros procesos democráticos como un valor máximo de orgullo para Puerto Rico.