💬

El asesinato de periodistas es afrenta a la humanidad

Las instituciones gubernamentales y cívicas tienen la gran responsabilidad de actuar para ponerles freno a los ataques contra periodistas, un número exorbitante de los cuales ha sido asesinado este año alrededor del mundo.

Ante el terror desatado por las mafias y la represión de gobiernos antidemocráticos, es preciso mantenerse alerta a las señales de intimidación, protegiendo el derecho a informar, y a estar informados, como uno de los valores primordiales de toda sociedad.

El periodismo investigativo, por su propia naturaleza, es a menudo el principal blanco de las represalias. El saldo de periodistas asesinados en los pasados doce meses en el hemisferio americano pudiera llenar una redacción de mártires.

Se han perdido en particular muchas vidas mexicanas y haitianas, pero también de otros países que han visto caer a sus informadores, producto de la desintegración del Estado sometido a los poderes del narcotráfico y otras mafias. Pocos de esos crímenes quedan plenamente resueltos.

La lista de periodistas asesinados este año alcanza a más de 40 profesionales en diez países de las Américas: 20 en México, 8 en Haití, 3 en Honduras y Colombia, 2 en Ecuador y uno en Guatemala, Chile, Brasil, Paraguay y Estados Unidos, cada uno.

Los motivos son diversos. En México predomina el asedio a los periódicos, programas de radio o digitales, que denuncian los delitos vinculados al bajo mundo, lo que también ha provocado el asesinato de al menos un periodista radial en Paraguay y de una periodista de televisión en Chile.

En otros casos, como el del informador británico Dom Phillips, asesinado junto al indigenista brasileño Bruno Pereira, el ataque proviene de bandas que se dedican a la expoliación de los recursos naturales. Investigar los crímenes ambientales se ha convertido en una actividad de altísimo riesgo. Y en la Amazonía, donde fue asesinado Phillips, se multiplican esos crímenes en todas direcciones y contra todo tipo de recursos.

En Haití, un país devorado por la anarquía absoluta, hay demasiadas víctimas de todas las profesiones y oficios. No obstante, los periodistas son acallados mediante métodos cada vez más crueles, siendo a menudo torturados. El pasado 9 de noviembre moría el octavo periodista asesinado este año en ese país caribeño, Fritz Dorilas, quien trabajaba para una emisora de radio y fue alcanzado por los disparos de las pandillas que asolan el país. Apenas nueve días antes había fallecido otro periodista de un medio digital mientras se manifestaba pidiendo la liberación de un colega, y casi al mismo tiempo las autoridades reportaban el hallazgo del cadáver de un periodista radial.

Estremece saber que esos atropellos fatales ocurren a pocas millas de Puerto Rico. En pleno siglo XXI somos incapaces de detener el horror que, no solo sufren los informadores, sino una población diezmada por el hambre, ancianos y niños incluidos, que no por su gusto se lanzan al mar para emigrar en las peores condiciones.

Volviendo a las amenazas que suelen cernirse sobre los trabajadores de los medios, es necesario que todos los países de las Américas estemos más alertas que nunca, teniendo en cuenta que el narcotráfico, el lavado de dinero y el crimen organizado en general, son los detonantes de una atmósfera adversa a la información. En la medida en que las mafias se sientan acorraladas por las pesquisas y revelaciones en los medios, tratarán de aterrorizar a los periodistas para que guarden silencio, que es lo que ha pasado consistentemente en México, y desde hace tiempo también en Haití.

No se puede pasar por alto ni el menor intento de coaccionar a un periodista, porque entonces se corre el riesgo de caer en el vértigo de inseguridad en que viven los informadores de otros países de la región.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) otorgó este año su Gran Premio a la Libertad de Prensa al alto número de periodistas asesinados en México en el cumplimiento de su deber. Con este homenaje, la SIP ha lanzado una enérgica convocatoria para cerrarle el cerco a la impunidad en los asesinatos de todo periodista.

Nos unimos al homenaje a los periodistas caídos, la mayoría muy jóvenes, para reafirmar la solidaridad y el respaldo a los que perseveran en la tarea de informar, aun a riesgo de su propia vida.

💬Ver comentarios
Popular en la Comunidad

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: