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El atletismo da gloria a Puerto Rico y a su diáspora

El atletismo boricua está de fiesta tras la notable actuación de la delegación de Puerto Rico en el Campeonato Mundial que terminó el pasado domingo en Eugene, Oregón. Por tercera vez en nuestra historia, la bandera puertorriqueña estuvo en un podio mundialista de atletismo, en esta ocasión gracias a Jasmine Camacho-Quinn, quien se colgó un bronce en los 100 metros con vallas.

Camacho-Quinn le siguió los pasos al retirado vallista Javier Culson, quien en el 2009 se convirtió en el primer puertorriqueño en ganar una medalla en el Mundial de Atletismo con una plata en los 400 metros con vallas en la cita en Berlín, Alemania. Dos años después, Culson repitió una plata en el mismo evento en el Mundial que se disputó en Daegu, Corea del Sur.

Por tal razón, a pesar de que no pudo conquistar la medalla de oro, el bronce de Camacho-Quinn no debe ser considerado como una gesta menor. De hecho, Camacho-Quinn y Culson son los únicos atletas boricuas con medallas mundialistas y olímpicas. Camacho-Quinn conquistó el oro olímpico en Tokio 2020 (Juegos que se celebraron en el 2021) y Culson se adjudicó un bronce en Londres 2012.

De igual manera, cabe destacar que Camacho-Quinn rompió su marca personal en la final de los 100 metros con vallas, al registrar 12.23 segundos, por lo que no se le puede achacar una pobre actuación. Todo lo contrario: estuvo a la altura de la ocasión. Pero, en esa final, se topó con la nigeriana Tobi Amusan, quien corrió un inédito 12.06 segundos, registro que finalmente no se consideró como un récord mundial oficial debido a que el viento estaba soplando en beneficio de las corredoras.

La medalla de Camacho-Quinn no fue la única alegría en Oregón. Ayden Owens-Delerme, un joven de 22 años en su primer Mundial, acarició una medalla en el evento de decatlón, en el que terminó en cuarto lugar. Esa posición final también es una histórica para nuestro atletismo, pues es el mejor resultado conseguido fuera de las medallas de Culson y Camacho-Quinn. Todo apunta a que Owens-Delerme nos dará más alegrías.

Cabe destacar, además, que Camacho-Quinn y Owens-Delerme son dos atletas nacidos y desarrollados en Estados Unidos, pero que han optado por representar a Puerto Rico por la sangre que corre por sus venas. Y ante la realidad de que muchas familias puertorriqueñas siguen emigrando hacia Estados Unidos, serán muchos los atletas desarrollados fuera de la isla que serán elegibles para representarnos, y que igualmente merecerán nuestros aplausos y aprecio.

En Oregón, también la fondista Beverly Ramos continuó agrandando su resumé, con una destacada actuación en la prueba del maratón. La trujillana completó la distancia con tiempo de 2:31.10, lo que estableció una nueva marca nacional. Se colocó en la posición 20 y demostró que puede competir, y rendir, en el máximo escenario del atletismo. Ramos cumplirá 35 años el próximo mes y asegura estar viviendo un gran momento deportivo, lo que podría resultar en más noticias positivas para el ciclo olímpico que inicia en el 2023.

Queda claro que el atletismo puertorriqueño atraviesa por un gran momento. Las gestas de Camacho-Quinn y del resto de nuestros representantes podrían resultar en que más jovencitos vean este deporte como alternativa a otros que son más tradicionales en la isla, como el baloncesto, béisbol o voleibol.

Queda en las manos de la Federación de Atletismo de Puerto Rico y de su presidente, Luis Dieppa, aprovechar todas estas buenas noticias y seguir trabajando para el desarrollo de este deporte en la isla y que las medallas sigan llegando. Eso, sin dudas, será ganancia para todo Puerto Rico, aquí y en nuestra diáspora.

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