💬

El plan de Joe Biden para Puerto Rico

Este año celebramos los 50 años de El Nuevo Día, ratificando nuestro compromiso con nuestra gente en Puerto Rico y en Estados Unidos, de informar la verdad y respetar los principios fundadores de nuestro medio, que tienen como prioridad la defensa de los intereses del pueblo.

Siguiendo esa misión buscamos soluciones a los estragos severos que la isla ha padecido en este cuatrienio. Unos por la fuerza de la naturaleza en forma de huracanes, terremotos y pandemia; otros por vía de la incapacidad e insensibilidad gubernamental y de la clase política que, con respuestas tardías e ineficientes, ha dejado una estela de dolor y pérdida de vidas.

Existe responsabilidad local por los retrasos de los trabajos de reconstrucción física y fiscal de la isla. Pero es un hecho que, en estos cuatro años, la administración del presidente Donald Trump se ha desbordado en desatención, desdén y prejuicio contra nuestro pueblo.

Read this editorial in English

El presidente Trump ha arremetido contra la dignidad de los puertorriqueños, al punto de lanzar rollos de papel, en su visita a la isla, mientras nuestra gente sufría los peores horrores del paso ciclónico. Ha sugerido cambiar nuestra isla por Groenlandia, como si ambos pueblos fuésemos mercancía, y nosotros de poca monta. Esos actos reflejan su desvinculación de las grandes contribuciones boricuas a la democracia y paz mundial, y a la sociedad y economía de Estados Unidos.

A la luz de la dura realidad que vive Puerto Rico, y siempre buscando lo mejor, hemos sopesado profundamente los planteamientos en favor de la isla por parte de los dos aspirantes a la Casa Blanca.

El Plan para Puerto Rico del exvicepresidente de Estados Unidos Joe Biden incluye la creación de un grupo de trabajo federal para atender los asuntos insulares de forma coordinada, que se reportaría directamente a la oficina del presidente. El propósito es asegurar que la isla cuente con los recursos y la asistencia técnica necesarios, no solo para recuperarse, sino también para prosperar. El presidente Bill Clinton estableció, mediante una orden ejecutiva, un grupo interagencial de trabajo sobre Puerto Rico para clarificar las opciones de status. El presidente Barack Obama añadió a esa directriz los temas de desarrollo económico y ambiente, entre otros. El presidente Trump nunca activó el grupo.

El Plan de Biden contempla acelerar el acceso a los fondos federales aprobados para la reconstrucción local. Promete condonar los préstamos de ayuda para desastre a los municipios, en aras de su rápida recuperación. Propone garantizar que los fondos de recuperación beneficien a las empresas locales.

Cerca de $63,000 millones federales han sido asignados, principalmente por el Congreso de Estados Unidos, a la recuperación y reconstrucción de la isla. Sin embargo, la administración Trump frenó por meses la entrega de los fondos de emergencia, incluidos los del programa de desarrollo comunitario para atender desastres (CDBG-DR). Los grandes proyectos de reconstrucción que serán financiados por FEMA debieron acordarse en octubre de 2019, bajo la sección 428 de la Ley Stafford. Apenas días atrás, el gobierno de Puerto Rico y la administración federal acordaron los costos de los proyectos para rehacer la red eléctrica e instalaciones educativas. Falta establecer el monto total de los proyectos de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, entre otros trabajos pendientes.

Biden ha prometido hacer que Puerto Rico sea elegible al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) igual que en Estados Unidos. El ingreso al SNAP representaría alrededor de $700 millones anuales adicionales a lo que la isla recibe mediante el Programa de Asistencia Nutricional (PAN).

El candidato demócrata ofrece acceso igual a la isla en Medicaid, que sirve a la población médico-indigente, y beneficios del Seguro Social Suplementario (SSI), con un impacto calculado en $2,300 millones al año. En cambio, el gobierno de Trump frenó en diciembre pasado la posibilidad de que Puerto Rico recibiera cerca de $12,000 millones en Medicaid por cuatro años. Los fondos fueron recortados a $5,700 millones por dos años. Asimismo, ha apelado las decisiones judiciales que buscan darle acceso a la isla a SNAP, SSI y LIS, este último el programa de subsidios de Medicare para comprar medicinas.

Biden está proponiendo aclarar los roles del gobierno de Puerto Rico y de la Junta de Supervisión Fiscal, apoyar una auditoría de la deuda y proteger las pensiones públicas.

El candidato demócrata se comprometió a triplicar los fondos del programa Título 1 y de educación especial, lo que totalizaría $1,500 millones anuales en la isla. Promete invertir en la Universidad de Puerto Rico, salud mental e infraestructura, y fortalecer el sistema eléctrico.

También propone diseñar, con la participación de los distintos sectores políticos locales, un proceso justo y vinculante para que el pueblo puertorriqueño determine su status político. Trump ha rechazado la estadidad para la isla, sin ofrecer explicaciones profundas, y basándose en la crisis local.

La ruta hacia las elecciones presidenciales del 3 de noviembre está marcada por un clima de enfrentamiento racial en el que inciden la intransigencia del Estado, una política pública errática sobre la pandemia del COVID-19 y una economía cercada por la incertidumbre.

Los puertorriqueños, los que habitamos la isla y nuestros hermanos que conforman las comunidades de la patria extendida, no escapamos a la inestabilidad enraizada en la institución presidencial.

Por supuesto, el plan del exvicepresidente Biden no resuelve todos los problemas de Puerto Rico. Por ejemplo, no provee rutas específicas de desarrollo económico que impulsen la competitividad de la isla mediante la actividad manufacturera con la que propone revitalizar la isla. Tampoco ha precisado la solución al endeudamiento del gobierno local que no afecte servicios esenciales como las pensiones.

Es claro que el gobierno local tiene que aprender a administrar responsablemente los recursos públicos, y a rendir cuentas por sus actos. No menos importante es demostrar nuestra capacidad de unir voluntades y alcanzar consensos para cambiar el rumbo de un país que, cuando se lo propone, brilla por los frutos del esfuerzo de todos. Esa es la unidad que, a nivel de gobierno y de pueblo, necesitamos para atajar la división social.

Hoy, en este punto crucial de la historia, convocamos a los electores puertorriqueños en Estados Unidos a apoyar el Plan de Biden para Puerto Rico. Les pedimos que, con el gran poder de su voto, sobre todo en estados electoralmente decisivos, den paso al esfuerzo de transformación que respete la dignidad y fomente el progreso de todos.

Joe Biden no es un candidato perfecto, pero tiene las cualidades para unir voluntades y echar a un lado la retórica de la violencia que tanto divide a Estados Unidos. Necesitamos a un presidente para todos, que crea en la inclusión, que respete la diversidad y que nos trate a todos como iguales, sin importar el color, el idioma o el acento al hablar. Un presidente que represente la Constitución, rescatando del olvido el principio fundamental de que todos los ciudadanos americanos están bajo el manto de una Carta de Derechos que protege nuestras libertades, y nuestro derecho a opinar y diferir sin miedo a ser atacados o ridiculizados.

A pesar de que es mucho más concreto y abarcador que cualquiera de las ideas dispersas y los discursos hirientes de Trump, el plan de Biden emerge en la recta final de la campaña. Nos mantendremos vigilantes para asegurar que cumpla sus múltiples ofertas. Defraudar las esperanzas de los puertorriqueños de la isla y de Estados Unidos sería un golpe imperdonable.

Momentos históricos como los que enfrentamos requieren decisiones históricas. Al endosar el Plan Biden para Puerto Rico, El Nuevo Día confirma que está del lado del avance de nuestros valores democráticos más sagrados, siendo uno de ellos el respeto a la dignidad humana, sin importar raza, credo o condición económica. Un voto de los puertorriqueños en Estados Unidos por el Plan Biden para Puerto Rico también es un voto para detener la política de odio, división y caos que el presidente Trump y gran parte del Partido Republicano han apoyado. El mundo es un lugar mucho más peligroso e insostenible, en gran medida a causa de las políticas domésticas e internacionales del actual presidente. Los votos de nuestra patria extendida a favor del Plan Biden para Puerto Rico harán de nuestra isla y del mundo, lugares más seguros y prósperos para todos y todas.

 

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: