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Es preciso poner en acción el plan de respuesta rápida

Tras el paso de la tormenta tropical Isaías por el sur de Puerto Rico, el país queda con el desafío de hacer un inventario claro de los daños y poner en acción el plan de respuesta rápida para asistir con diligencia a las familias damnificadas y reparar la infraestructura averiada.

Con más de seis pulgadas de lluvia reportadas temprano el jueves, los pronósticos estimaban que los aguaceros continuarían hasta la mañana de hoy viernes. Por lo tanto, es imperativo que los ciudadanos mantengan todas las medidas de precaución, como evitar cruzar vías inundadas, y mantenerse atentos a los riesgos de desborde de aguas y deslizamientos de tierra en sus zonas.

La responsabilidad ciudadana en esta, la primera emergencia por un disturbio atmosférico en la presente temporada de huracanes, ha sido notable en la preparación y durante el paso de extensas bandas de lluvia y viento del sistema sobre la isla. Con la misma cautela mostrada, y con solidaridad, es hora de pasar a socorrer a quienes más lo necesiten sin desatender las recomendaciones de salud y seguridad asociadas al COVID-19.

Municipios como Mayagüez, Cabo Rojo y Rincón fueron escenario de inundaciones urbanas que arrastraron vehículos y dejaron a familias atrapadas en sus casas. Más de cincuenta personas estaban albergadas ayer en 33 refugios del Estado. Estas personas necesitarán sentir el apoyo y compañía de sus conciudadanos, así como la asistencia pertinente y rápida por parte de los gobiernos estatal y municipal.

Por su parte, el gobierno deberá pasar de inmediato a la fase de inspección de daños a la infraestructura y procurar corregirlos con rapidez para evitar impactos mayores en la población y la economía.

Alrededor de medio millón de abonados del sistema eléctrico habían quedado ayer sin el servicio debido a las lluvias copiosas y las ráfagas de vientos con fuerza de tormenta en nuestra zona. La Autoridad de Energía Eléctrica informó de múltiples averías en las principales líneas de transmisión que esperaba corregir entre ayer y hoy. Corresponde a todos los componentes de la corporación pública sumar fuerzas para restaurar el suministro eléctrico a la brevedad posible siempre que las condiciones del tiempo lo permitan y con todas las precauciones que eviten daños a las personas.

Por otro lado, alrededor de 150,000 abonados también estaban sin servicio de agua potable debido a la falta de luz o tomas obstruidas. Precisamente, uno de los señalamientos recientes hechos en una misiva a la gobernadora Wanda Vázquez por el administrador regional de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias con jurisdicción sobre Puerto Rico es la falta de generadores suficientes para mantener en operación las instalaciones de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados en caso de emergencias y cortes eléctricos. La gerencia de la corporación ha reconocido la carencia que estima será subsanada gradualmente en un plazo de tres años. Es importante que la gestión se agilice.

Recién ayer, la Junta de Supervisión Fiscal autorizó al gobierno el uso de la reserva de emergencia -$232 millones- por un periodo de 30 días para atender la recuperación de los daños ocasionados por la tormenta. Dicho dinero debería utilizarse de forma estratégica y eficiente para que, en su recuperación, la isla esté mejor preparada para otro evento atmosférico, ahora que se aproxima el pico de la temporada de huracanes.

Es preciso evitar que futuros eventos naturales se conviertan en desastres físicos, sociales y económicos para Puerto Rico. La isla aún lidia con los estragos de dos huracanes catastróficos, una secuencia de temblores por los pasados meses y la pandemia por el COVID-19.

El nivel de eficiencia en la respuesta para reparar y mitigar los efectos de la tormenta Isaías puede evidenciar cuán preparados están el gobierno y los diversos componentes sociales de Puerto Rico ante la recurrencia de fenómenos naturales.