La inimaginable tragedia ocurrida el 4 de julio en las riberas del río Guadalupe, en Texas, que provocó más de 100 muertes y casi 200 desapariciones, incluyendo a decenas de niños y niñas, convoca nuestra solidaridad y conmiseración con las víctimas y también nos sirve de lección acerca de nuestra propia vulnerabilidad en tiempos de tanta inestabilidad climática.
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La dura lección de la tragedia en Texas
Nota de archivo
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