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Padres de avanzada por una mejor sociedad

Los retos de la sociedad contemporánea, marcados por el distanciamiento social derivado de la pandemia del COVID-19, han propiciado cambios positivos en los roles domésticos de los padres. Su participación más activa en la cría y formación de los hijos deberá aportar a la equidad en la responsabilidad sobre la crianza, y a mayor justicia social.

En el Día de los Padres, que hoy se observa mediante visitas familiares virtuales o presenciales en muchos países, reconocemos estos cambios también como oportunidades para mayor estabilidad de la familia, especialmente cuando se ha intensificado la convivencia de todo el núcleo familiar.

Quizás paradójicamente, las imprevistas circunstancias de la pandemia del COVID-19 han sumado condiciones que estimulan la creatividad para atender a los menores y otros miembros de la familia, y llevan a los padres a realizar tareas que antes desempeñaban principalmente las madres.

No son escasas las situaciones en que la madre trabaja fuera del hogar y el padre atiende a los hijos en la casa, asumiendo la responsabilidad de alimentación, aseo y el cumplimiento de las tareas escolares, entre otros.

Tampoco resulta extraño escuchar a padres conversar sobre la importancia de crear rutinas en el espacio doméstico con actividades supervisadas constantemente, sobre todo para los niños pequeños. También son comunes sus relatos sobre el reto de cumplir simultáneamente con las tareas en la cocina y el estudio o la recreación de los menores, sin el apoyo acostumbrado de las madres que ahora laboran fuera de la vivienda o están distanciadas en el mismo hogar trabajando desde remoto.

De vivencias como esas surge el reconocimiento de la diversidad de destrezas necesarias para llevar a cabo el cuido de los hijos en las casas, sin desatender el orden, la limpieza o la confección de alimentos. Las nuevas circunstancias dan cuenta, desde la perspectiva masculina, del carácter agotador y no remunerado del trabajo doméstico, por siglos asumido mayormente por las mujeres, incluso si ellas realizan labores fuera del hogar.

Padres modernos comparten en espacios digitales sus técnicas de crianza y sus destrezas domésticas. Algunos son cocineros orgullosos; otros artistas de la decoración. Abordan temas de seguridad, disciplina, y muestran actividades creativas para divertir a los niños o para integrarlos a tareas domésticas.

La participación de padres en el cuido y la formación de menores todavía no es la tendencia predominante, porque abundan las madres solteras jefas de familia y las que aún cargan con responsabilidades, mayores que las de los varones, en la crianza. Sin embargo, cada vez más padres rompen los esquemas limitantes de la sociedad patriarcal. Estos hombres de avanzada están en el lado opuesto de quienes incurren en las diversas prácticas cobardes de violencia intrafamiliar.

También resultan trascendentales las aportaciones de los abuelos padres, adultos mayores que asumen una alta cuota cotidiana en el cuido de sus nietos. Aunque en este renglón se observa la participación dinámica de miles de abuelas que son nanas, maestras y consejeras, los abuelos también ayudan a padres y madres trabajadores.

El buen estado de salud permite a adultos mayores integrarse a actividades que implican esfuerzo físico, mientras atienden a los más pequeños. Existen, por otro lado, padres y abuelos que, después de criar a sus hijos biológicos, inician nuevas etapas como padres adoptivos.

Mientras, padres de familias reconstituidas crían con esmero a menores fruto de relaciones previas de su pareja, lo que gana amor y respeto en miles de hogares. Parejas de la comunidad LGBTT también asumen con dedicación la alta responsabilidad de criar a los hijos.

A todos los padres que de formas diversas aportan a la formación de ciudadanos ejemplares, nuestra mayor felicitación y exhortación a seguir aportando al bienestar de las nuevas generaciones. Por Puerto Rico y por el mundo.