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Urgen opciones ante la crisis de abastecimiento

El fantasma de la inseguridad alimentaria, tantas veces anticipada como una amenaza que se cierne sobre el país, se ha hecho más patente con el disloque que experimenta la cadena de importaciones debido al cese de operaciones de la naviera Horizon Lines, que movía el 29 % de la carga entre Estados Unidos y Puerto Rico.

Si hacía falta una muestra de la necesidad de optimizar la agricultura en la Isla, las proyecciones de escasez de alimentos importados tras la salida de Horizon, una empresa que operaba apenas dos buques, es el mejor ejemplo. El presidente de la Asociación de Agricultores, Héctor Iván Cordero, va más allá y describe como un “simulacro de crisis alimentaria” la situación que provoca la merma temporera en los abastos que ha resultado de las reducciones en los viajes y el transporte de vagones durante los pasados meses.

El desajuste lo provoca la salida de Horizon, la única línea que servía los puertos de Filadelfia–New Jersey, Houston y Jacksonville, en noviembre del año pasado. A pesar de los esfuerzos de las demás compañías de transporte marítimo de llenar el vacío, se han quedaron desatendidos más de 200 vagones, en su mayoría refrigerados, y se ha reportado un sinfín de situaciones de alimentos en los muelles, situación admitida por los propios importadores de alimentos.

En el foro “Cómo manejar los retos del embarque de mercancías”, organizado por la Asociación de Industriales, diversos importadores y ejecutivos de la industria explicaron que el abandono de las rutas provoca continuados atrasos en la entrega de mercancías y con ello se reduce la vida útil de los productos perecederos y su disponibilidad al consumidor mientras que aumenta la probabilidad de que suban los precios.

Para agravar el cuadro, la falta de choferes de camiones y la amenaza de un conflicto laboral en la costa oeste de Estados Unidos son los elementos que se integran a la formación de “la tormenta perfecta” en el mercado de importación local, según advirtió Tom Vincent, de Stevens Global y Prime Air Corp.

Así de frágil es nuestra situación. Por el momento las empresas navieras están haciendo su parte con miras a incrementar las flotas y la cantidad de viajes, pero es previsible que estos ajustes tomen varios meses más.

Algo que no debería ser muy complicado de resolver es que el Departamento de Hacienda haga disponible a sus inspectores los feriados y los fines de semana, en coordinación con las navieras, de modo que se pueda levantar prontamente la mercancía de los muelles y continuar la cadena de distribución.

Para los componentes del sector agrícola del país, las proyecciones de carestía a causa del desbarajuste en las importaciones es otra demostración de que tienen que unirse ahora más que nunca y trabajar juntos en el desarrollo de propuestas viables para incrementar la producción local.

Apoyamos en ese sentido al llamado del presidente de los agricultores, Héctor L. Cordero, sobre la necesidad de desarrollar propuestas con miras a dirigir los procesos agrícolas de forma ordenada y con ajuste al análisis de las necesidades alimentarias de los consumidores para enfocar la producción hacia esos mercados.

Es verdaderamente preocupante el dato aportado por el líder de los agricultores en el sentido de que desde los años 1980 hasta el presente el mercado de pollo ha reducido de un 80% a un 20% la producción local y que sólo queda una procesadora en la isla. De igual forma es lamentable que de más de 180 productores de huevos del país apenas quedan nueve, y que el inventario de ganado, tanto lechero como de carne, y de cerdos se haya reducido al punto que en ocasiones los ganaderos a duras penas pueden suplir el mercado.

Tomando en cuenta este panorama opresivo, que por el momento no ofrece indicios de mejorar, permanentemente expuestos a contingencias como la actual que Puerto Rico no puede controlar, de no desarrollarse con la premura que la situación demanda estrategias que propendan a la autosuficiencia alimentaria, más temprano que tarde las proyecciones más ominosas de una crisis de abastecimientos nos alcanzarán.