Esteban Pagán Rivera
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El milagro que esperan las ligas deportivas de Puerto Rico

En el football americano, le llaman el “Hail Mary” (Ave María). Es una jugada en la que el quarterback está muy lejos del endzone, necesita sumar puntos, y tira el ovoide lo más lejos y alto posible.

Mientras el ovoide está en el aire, se reza para que alguien de tu equipo la atrape. En la pasada década, según ESPN, solo se han convertido en promedio uno en cada 12 intentos. Casi un milagro.   

Es algo parecido a lo que están haciendo los líderes de los torneos deportivos que se detuvieron en la isla por la emergencia del coronavirus: esperar que un milagro les permita jugar.  

Mientras en el resto del mundo la tendencia apunta a reanudar los torneos sin público para evitar una segunda ola de contagios, aquí descartan esa opción.  

De cierta manera, se puede entender. Aquí no hay contratos millonarios de transmisión televisiva, y los auspiciadores dependen de que sus logos sean vistos en la cancha por los fanáticos. Si se quieren reanudar los torneos con sus mismos formatos, eliminar la boletería no es una opción.  

Pero, a la misma vez, después de más de un mes tampoco hemos visto alternativas concretas o creatividad por parte de las ligas —Baloncesto Superior Nacional, béisbol Doble A y el Voleibol Superior Femenino son las detenidas— para concluir sus torneos más allá de sus formatos establecidos. En Estados Unidos, tanto la NBA como las Grandes Ligas buscan sedes donde reunir todos los equipos.  

Son alternativas que tal vez no funcionarán, pero al menos están evaluando opciones.   Acá, parecen estar esperando por alguna intervención divina para que el coronavirus desaparezca en los últimos meses del año y que el público regrese a las gradas. O que aparezca alguna vacuna en los próximos meses, algo improbable según los expertos en esa materia.

Esto es nadar en contra de la corriente.  En Estados Unidos y Europa, las principales ligas reconocen que un pronto regreso a los partidos no incluirá fanáticos en las gradas. De hecho, en Francia, el gobierno canceló toda acción de sus ligas deportivas hasta septiembre.  

Además, ¿quién nos asegura que el fanático se sentirá seguro en las gradas viendo un partido del BSN en agosto? 

Deseo con todo mi ser que el deporte regrese lo antes posible, pues de eso depende mi trabajo. Pero, a la misma vez, hay que ser realistas y evitar crear falsas expectativas. Hay que presentar opciones, lo que incluye la temida palabra “cancelación”.  

No podemos sentarnos a esperar a que el Hail Mary encuentre las manos adecuadas. La posibilidad de que eso ocurra es muy bajita. 

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