Licenciada Jetzabel Morales Pastrana
Licenciada Jetzabel Morales Pastrana (Suministrada)

Cuando la licenciada Jetzabel Morales Pastrana evalúa su trayectoria académica y su experiencia profesional, la primera frase que comenta es “parece un brinca-brinca, pero, al final, tiene sentido”, y se echa a reír.

Para las generaciones posteriores a los baby boomers, una persona que acumula experiencias variadas en el campo laboral podía etiquetarse como “insegura” o “inestable”. Sin embargo, en el mapa de ruta de esta profesional puertorriqueña radicada en Arizona, claramente, se ven los cuatro puntos cardinales que reconoció mientras iniciaba su trayectoria de formación académica.

Los recursos personales: el fundamento

La licenciada Morales Pastrana destacó que, en la búsqueda de su norte profesional, siempre mantuvo claras las alternativas que, en sus años escolares, comentaba con su mamá. “Ella me dio el espacio para que yo escogiera [como carrera profesional] lo que a mí me gustaba”, admitió. Saber cuáles son tus mejores cualidades es, para la consejera, una ventaja muy grande, sobre todo si [como ella misma admitió] “sabes quién eres y qué quieres hacer”.

“La independencia y la seguridad sobre quién eres y lo que te gusta también son esenciales [para cualquier carrera exitosa]”, sostuvo Morales Pastrana, quien presidió la Asociación Puertorriqueña de Consejería Profesional (ACPC) en 2016. Hace cinco años, colabora en proyectos de apoyo en salud mental para diversas organizaciones y empresas. Recientemente, inició su práctica privada como consejera licenciada en salud mental, al tiempo que ofrece talleres y consultoría para empresas, particularmente enfocadas en el área de liderazgo.

“Reconocer la capacidad de ser una líder muy temprano en mi vida me definió”, expresó con seriedad. “Pero, cuando vino ese momento [de escoger una carrera profesional], confirmé la importancia de usar mis recursos como persona: en mi caso, me gustaba estar con la gente y ayudarles en sus situaciones”, puntualizó.

Fue admitida a la Universidad de Puerto Rico para estudiar Trabajo Social. Completó su primer año de estudios y se detuvo. “Dije ‘esto no es lo mío’ y me fui”, admitió.

Estrategias de defensa que funcionan

Con esa decisión, Morales Pastrana tuvo que incorporar otro de sus recursos: evaluar los aspectos prácticos relacionados con el futuro profesional.

“Para seguir viviendo en casa de mi mamá tenía que seguir estudiando. Así que me fui a un instituto técnico para estudiar Cosmetología porque era práctico: la parada de guaguas estaba frente a mi casa y me dejaba bien cerca de la academia”, rememoró.

Morales Pastrana estudió Cosmetología y Estilismo; luego se formó en Estética, uñas y cejas. Trabajó en salones de belleza y por cuenta propia por un período de cinco años y le iba bien, pero la inquietud seguía latente.

Ese impulso la llevó a conversar con distintas personas e investigar qué podía hacer para honrar sus recursos de liderazgo, empatía y servicio y, de esa manera, retomó sus estudios universitarios –esta vez, en Administración de Empresas (Gerencia). “Siempre me veía administrando un centro de servicios; eso era lo que yo quería hacer”, confesó.

De igual manera, Morales Pastrana consiguió un empleo con tareas estructuradas, de manera que pudiera organizar su tiempo de estudios y obtener sus propios ingresos. “Trabajé con un banco por cinco años en el área de prevención de fraudes. Era un empleo muy metódico y, aunque trabajaba en las noches, me resultaba cómodo”, dijo.

Como su inquietud profesional a futuro seguía vigente, la consejera profesional licenciada se orientó con personas que ya estaban ejerciendo la profesión y encontró, en una universidad privada, un programa graduado específico para la consejería en salud mental. Solicitó admisión y, tras completar su bachillerato, siguió sus estudios.

“Eso me dio una gran alegría. Recuerdo esos dos años de formación porque allí fue que, verdaderamente, encontré el espacio, la educación y la satisfacción que esa carrera me brindaba”, confirmó.

Lecciones y recomendaciones

“Por mi experiencia, puedo decir que, [en la adolescencia], uno no está verdaderamente preparado [para tomar decisiones]. Antes, había que someterse [a ello] porque era lo que teníamos disponible en aquel momento”, sostuvo.

Morales Pastrana dijo que los jóvenes de esta generación tienen más conocimientos por su exposición a la tecnología y, de igual manera, los asesores académicos tienen más herramientas para apoyar a los futuros estudiantes en esa toma de decisiones.

Por otra parte, la consejera licenciada en salud mental recomendó que los padres o tutores se involucren con ellos en el proceso de selección de carreras, hasta donde ellos se lo permitan. “De esa manera, ellos pueden tener más información sobre sus áreas de interés e investigar más sobre esas profesiones o carreras que les interesen”, detalló. “Es importante que lo hagan con amor y sin juicios, porque son sus decisiones y hay que respetarlas”, aconsejó.

Morales Pastrana recalcó la importancia de hacer un avalúo de los intereses, recursos y limitaciones, antes de escoger una carrera profesional. “De igual manera, es bien importante repasar los valores propios, ya que estudiar una profesión es un compromiso de vida, requiere una inversión económica [ya sea de tus padres o de becas] y puede implicar cambios grandes como mudarse fuera del país para completar sus estudios”, subrayó.

Finalmente, la consejera profesional reflexionó sobre el aparente “brinca-brinca” que fue su ruta hasta llegar al nicho que ha construido gracias a su diversidad de experiencias y su compromiso consigo misma. “Creo que esas cualidades que reconozco en mí me ayudaron a llegar al lugar donde estoy porque me apasiona mi trabajo. Eso siempre es un gran estímulo para lograr el éxito profesional”, concluyó Morales Pastrana.

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