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Como criador de caballos, don Tommy es parte del Salón de la Fama del Hipismo Puertorriqueño desde 1986.
Como criador de caballos, don Tommy es parte del Salón de la Fama del Hipismo Puertorriqueño desde 1986. (Suministrada)

Aunque es recordado por sus programas de radio y televisión, se podría decir que Lucas Tomás Muñiz Ramírez, conocido como “don Tommy”, fue un emprendedor en serie, pues tuvo desde una estación de radio y otra de televisión hasta un zoológico, un potrero, un hotel y un negocio de excursiones.

En sus memorias, tituladas “Así he vivido”, recuerda que el deseo de tener un negocio propio surgió durante su niñez. Luego, a sus 19 años, se inició en las comunicaciones como operador de los controles de la emisora WIAC.

“Al no haber asistido a la universidad, se percató temprano de que tenía que usar su creatividad para ganarse la vida. De hecho, su comienzo como empresario va a la par con su comienzo como escritor”, aseguró el actor, director y productor Rafo Muñiz acerca de su padre.

En los años cuarenta surgió Producciones Tommy Muñiz. Lo que comenzó con producciones de radio continuó con programas de televisión y espectáculos en vivo. Con él trabajaron artistas como: Paquito Cordero, Yoyo Boing, Luz Odilia Font, Carmen Belén Richardson y José Miguel Agrelot.

El Colegio de la alegría: don Tommy, Carmen Belén Richardson (Lirio Blanco), Andy Muñiz (Valecuatro) y José Miguel Agrelot (Torito).
El Colegio de la alegría: don Tommy, Carmen Belén Richardson (Lirio Blanco), Andy Muñiz (Valecuatro) y José Miguel Agrelot (Torito). (Suministrada)

“Don Tommy es una figura clave que, cuando llega la televisión, pone un grupo grande de gente a trabajar”, apuntó Javier Santiago, fundador de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

La empresa fue tan prolífica que, cuando donó su colección a la Universidad de Puerto Rico, esta contaba con más de 31,000 libretos radiales y televisivos.

En las telecomunicaciones, su próxima gran aventura fue establecer su propia estación de radio, a la que llamó WLUZ, en honor a su esposa Luz María. Rafo Muñiz recordó que “papá siempre dijo que quería tener una voz independiente y eso se lo proveía la radio”.

Ubicada en Bayamón, transmitió por radio los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966. También consiguió que Agrelot trasladara a la estación su programa “Su alegre despertar”, que antes se emitía por WIAC.

Nueve emisoras más se le unieron para cubrir toda la isla con la nueva Cadena Radio WLUZ para transmitir, de lunes a viernes al mediodía, programas como “Torito & Company”, “Gloria y Miguel” y “La nueva ola”. Durante los 35 años en que fue dueño de la estación, contó con artistas como Luis Vigoreaux, Lydia Echevarría, Jacobo Morales y Awilda Carbia.

Otro proyecto fue la adquisición del Canal 7, que se concretó en 1979. Del canal, que pasó a ser WLUZ, Santiago dijo que “creó un taller importante del que salieron numerosos proyectos”. Destacó, por ejemplo, al grupo de sátira política Los Rayos Gamma, al que acogió en WLUZ, luego del cierre del Canal 11. En la emisora se desarrollaron talentos como Silverio Pérez, Víctor Alicea, Carmen Jovet, Héctor Marcano, Milly Gil y Pedro Zervigón, entre otros.

El canal WLUZ, Teleluz, en honor a su esposa Luzie, creó un taller importante del que salieron numerosos proyectos.
El canal WLUZ, Teleluz, en honor a su esposa Luzie, creó un taller importante del que salieron numerosos proyectos. (Suministrada)

En un tiempo en que las producciones locales perdían terreno ante programas importados, “el Canal 7 llegó a tener un 80% de programación puertorriqueña; eso no ocurría en Puerto Rico desde los inicios de la televisión”, resaltó Rafo Muñiz.

El canal es recordado, además, por ser el único en transmitir en directo las vistas senatoriales del Cerro Maravilla en 1983 y 1984. “El rumor corría de que la señal del Canal 7 era floja y por eso no se veía, pero esas vistas paralizaron al país y prueban cuánto impacto tenían el Canal 7 y su programación”, recordó Santiago sobre la estación, que por siete años fue propiedad de don Tommy.

Fuera de los medios, el productor desarrolló varios emprendimientos. En la década de 1950 abrió El Zoo Pet Shop, en la parada 19, en Santurce. En sus memorias, lo describe como la segunda tienda de mascotas que se estableció en Puerto Rico. Dejó la tienda cuando logró establecerse en la pantalla chica, pero la inquietud de trabajar con animales se mantuvo intacta hasta que, en 1970, abrió en Carolina el Monoloro.

Rafo Muñiz recordó que, “en el ‘Show de Tommy’, papi entrevistó al primer ministro de Guayana Francesa y este le dijo que se mantenían produciendo guineos y exportando monos, guacamayos y loros a zoológicos en todo el mundo. Así se le ocurrió que en la finca en el barrio Barrazas podía hacer un parque familiar”.

El Monoloro
El Monoloro (Suministrada)

Una de las pasiones de don Tommy era el hipismo, por lo que en 1973 compró un potrero en Sabana Seca, al que bautizó Hacienda don Tomás en honor a su padre. “Debe haber operado por más de 10 años”, apuntó Norman H. Dávila, veterano narrador hípico. “Se convirtió en uno de los principales centros de crianza de Puerto Rico. Produjo muchos caballos destacados”.

Según Rafo Muñiz, el potrero llegó a tener 100 yeguas de crianza y produjo a Guaybanex, el segundo ganador del Clásico del Caribe, y a Hurley Road, que conquistó la Triple Corona en 1981. Agregó que Hacienda don Tomás fue la primera en la isla en alimentar a los caballos con pellets en lugar de heno, como ejemplo de innovación en la industria.

Como le encantaba Cayey, en la década de 1960 estableció en el barrio Jájome un hotel con restaurante al que llamó La Campana. Contaba con más de una docena de cabañas y otra estructura con doce habitaciones, así como un restaurante especializado en carnes a la parrilla. Además, ofrecía espectáculos nocturnos con artistas invitados.

En 1976, luego de grabar un recorrido por Isla de Mona para “El Show de Tommy”, quedó tan encantado con el lugar que creó Nature Tours, negocio de excursiones a la isla.

“Tommy tenía, por un lado, un gran sentido comercial, y por el otro, hacía las cosas de corazón. Por eso fue tan exitoso en todo lo que emprendió”, aseguró Dávila.

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