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La forma moderna de enfrentar el cáncer de seno debe incluir una evaluación multidisciplinaria que incluye al cirujano y al oncólogo.
La forma moderna de enfrentar el cáncer de seno debe incluir una evaluación multidisciplinaria que incluye al cirujano y al oncólogo. (Shutterstock)

Cuando se diagnostica cáncer de seno, es importante saber que la cirugía no necesariamente es el tratamiento inicial adecuado. La forma moderna de enfrentar el cáncer de seno debe incluir una evaluación multidisciplinaria que incluye al cirujano y al oncólogo, para así decidir si la cirugía o la quimioterapia deben preceder el tratamiento.

Las quimioterapias son varios medicamentos utilizados para destruir las células cancerosas, detener su crecimiento o mejorar los síntomas. En la quimioterapia neoadyuvante (también llamada preoperatoria), el tratamiento con medicamentos se administra antes de la extracción quirúrgica de un tumor. Esto, a diferencia de la quimioterapia adyuvante, que es el tratamiento farmacológico después de la cirugía.

Los oncólogos administran terapia neoadyuvante con el objetivo de reducir el tamaño del tumor. Al reducir la masa tumoral, la cirugía será más fácil y menos invasiva, evitando, muchas veces, una mastectomía o la linfedema, en caso de ser cáncer de seno. En los tumores inicialmente diagnosticados como no operables, la reducción de la lesión cancerosa puede permitir la cirugía y permitir márgenes limpios.

La quimioterapia neoadyuvante no solo facilita el procedimiento, sino que también puede mejorar la recuperación posoperatoria, evitando complicaciones y mejorando el resultado a largo plazo para el paciente.

La quimioterapia neoadyuvante generalmente se administra para varios tipos de cánceres. Algunos son: cáncer de seno, de cérvix, colorrectal y de pulmón, cuando son inoperables por su tamaño. En algunos cánceres, el tratamiento neoadyuvante se administra junto con la radioterapia. La administración de quimioterapia neoadyuvante se realiza en ciclos, y cada ciclo consiste en un período de tratamiento seguido de una fase de reposo (cada dos semanas, cada tres semanas), dependiendo del origen del tumor. La cirugía puede realizarse semanas después del último ciclo de quimioterapia preoperatoria.

Es importante entender los beneficios a largo plazo de la terapia neoadyuvante. Cuando se sigue con una cirugía, se han observado mejoras en la supervivencia, especialmente en los cánceres de seno y pulmón. En el cáncer de mama, actualmente es recomendable la quimioterapia preoperatoria en tumores localmente avanzados, mientras que los detectados en etapas tempranas deben someterse a cirugía primero.

La autora es oncóloga en el Centro de Cáncer de la Mujer, en Ponce.

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