Para lidiar con la crisis Norwegian Cruise Line ha hecho recortes en su presupuesto, entre ellas que pondrá en licencia temporera al 20% de sus empleados hasta el mes de julio. (Suministrada)

La bandera de alerta levantada hoy por Norwegian Cruise Line Holdings, LTD, incrementó la preocupación de muchos viajeros y miembros de la industria turística sobre el futuro de la compañía de cruceros, dueña de Norwegian Cruise Line, Oceania y Regent Seven Seas, esta última considerada una de las líneas más lujosas del mundo.

La empresa dijo que las deudas que tiene son tan sustanciales que podrían llevarla a buscar la protección de la Ley de Quiebra. En un documento sometido a la comisión de Securities and Exchange de Estados Unidos, Norwegian dijo que estaban al día con sus deudores al 31 de marzo, pero que podrían necesitar arreglos con ellos debido a la crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19, que ha hecho que millones de viajeros cancelen sus viajes. Si esos arreglos no fueran posible, la compañía estaría en riesgo de una bancarrota. Para lidiar con la crisis ya la empresa ha hecho recortes en su presupuesto, entre ellas la comunicación a sus empleados de base en Florida a finales de abril, que pondrá en licencia temporera al 20% de ellos hasta el mes de julio.

“Es preocupante este hecho. Para dejarlo claro, no es que se han ido a quiebra, es una posibilidad, pero ciertamente es un shock para la industria”, dijo Manuel Franceschini, presidente de la Asociación Puertorriqueña de Agencias de Viaje de Puerto Rico (APAV). El también dueño de Travel Plus en Plaza del Caribe, Ponce, piensa que la empresa de cruceros está enviando un mensaje de necesidad de ayuda urgente.

Para abundar en la preocupación que siente la industria de cruceros, el líder mencionó que la Corporación Carnival, que agrupa a Carnival, Holland America, Princess Cruises y Seabourn, entre otras líneas de crucero y es la más grande del mundo, está bajo la lupa del Congreso Federal de Estados Unidos, en una investigación sobre el manejo de los casos de coronavirus a bordo.

Para el viajero, según el presidente de APAV, esto significa que deben estar atentos a las noticias. “Los agentes de viaje estamos haciendo todo lo posible, para que recuperen el dinero a los pasajeros que lo han solicitado. Muchos de los pasajeros ya lo han recibido, pero las personas que han solicitado crédito para un viaje futuro, deben estar pendientes y solo resta esperar los acontecimientos, porque ahora si pidieron el crédito ya no pueden solicitar la devolución de dinero”.

Aunque la tres líneas de barco de la compañía han ofrecido créditos generosos para un viaje futuro, a los viajeros que opten por esta opción, en una cantidad incluso mayor a la invertida en el viaje, muchos han decidido pedir un reembolso completo, ya sea por la necesidad detener su dinero ante la incertidumbre económico que todo el mundo vive, o por el temor precisamente de que las líneas de barco se acojan a la quiebra. Esto era algo impensable hace solo unos meses, cuando la industria de cruceros, más robusta que nunca y económicamente tan exitosa, se aprestaba a celebrar otro año record, con una cantidad proyectada mayor de 25 millones de pasajeros navegando y con el estreno de más de una docena de barcos.

El brote COVID-19 ha afectado la habilidad de viajar y se espera que su impacto continúe afectando el ingreso de dinero, las operaciones y las metas de las empresas. Estos factores han contribuido sustancialmente a la deuda de la empresa”, dijo Norwegian en el documento sometido donde alerta sobre la situación de liquidez que tienen.

Aunque ha habido gran preocupación en la industria de cruceros por el impacto económico de esta pandemia, esta es la primera línea de cruceros que abiertamente ha reconocido que la crisis podría llevarlos a la quiebra. Con sus barcos detenidos desde marzo, igual que todas las líneas de crucero del mundo, siguiendo las recomendaciones de los Centro de Prevención y Control de Enfermedades, todavía es incierto cuándo podrán volver a navegar, aunque en el documento sometido mencionan que están en cese hasta el 30 de junio.

Para el regreso de los cruceros se han dado ya diferentes fechas, y la mayoría han indicado que volverán a viajar en junio, aunque la recomendación más reciente de los CDC, era que estuvieran al menos 100 días más sin navegar, lo que los tendría detenidos hasta al menos julio. Sin embargo, en un indicador claro de que todavía no están listos y de que la pandemia sigue afectando la industria, Carnival Cruise Line, confirmó que empezará a navegar desde agosto, solo con ocho de sus barcos y el resto en septiembre. Esto es siempre y cuando se den las condiciones de seguridad y de salud requerida por las autoridades.


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