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Cuando trata a un paciente, se disminuye el riesgo de la progresión de la enfermedad renal.
Cuando trata a un paciente, se disminuye el riesgo de la progresión de la enfermedad renal. (Shutterstock)

La diabetes y la hipertensión, dos de las enfermedades con mayor prevalencia entre los puertorriqueños y las puertorriqueñas, también son las comorbilidades que más se asocian con la enfermedad renal crónica, que afecta al 10% de la población, explicó el nefrólogo Bryan L. Pagán Rivera.

La nefropatía crónica, según la Clínica Mayo, es la pérdida gradual de la función de los riñones, que filtran la sangre para eliminar, a través de la orina, los excesos de líquidos y desechos. A medida que la enfermedad avanza y los riñones pierden su capacidad de funcionamiento, se pueden acumular altos niveles de líquidos peligrosos.

Aunque, en los casos de enfermedad avanzada, se puede emplear alguno de los dos tipos de diálisis (hemodiálisis y diálisis peritoneal), o incluso un reemplazo de los riñones, el doctor Pagán Rivera instó a la prevención y al empleo de nuevos medicamentos que podrían disminuir o retrasar el progreso de la enfermedad.

“Cuando uno va a tratar a un paciente con la enfermedad renal, el tratamiento va dirigido hacia la causa en los pacientes que son diabéticos, por ejemplo, porque es lo más común que nosotros (los nefrólogos) vemos; siempre hay que tratar de tener tanto la diabetes como la hipertensión bajo control. Si nosotros tenemos eso bajo control, disminuimos el riesgo de la progresión de la enfermedad renal”, sostuvo el médico.

Nuevos medicamentos

Además de la prevención, Pagán Rivera mencionó la efectividad de dos nuevos medicamentos que, recientemente, fueron aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, en inglés) para el tratamiento de la enfermedad renal crónica. Esas medicinas son la dapagliflozina y la finerenona, aprobadas, respectivamente, en abril y julio del 2021.

Estos medicamentos son inhibidores que también reducen los riesgos relacionados a las enfermedades cardiovasculares, según MedlinePlus.

“Es un medicamento nuevo que salió indicado para evitar la progresión de la enfermedad renal tanto en pacientes diabéticos como en no diabéticos. O sea, que casi todos nuestros pacientes pueden ser candidatos, no importa la causa de disfunción renal, especialmente, si es diabético o hipertenso, para poder usar ese tipo de medicamento, que reduce la progresión de la enfermedad renal en cerca de 30%”, expuso el nefrólogo sobre la dapagliflozina.

Hemodiálisis en el hogar

El doctor Pagán Rivera explicó que el adelanto más significativo que ha llegado a Puerto Rico para atender la enfermedad renal en sus etapas más avanzadas es la hemodiálisis en el hogar, que se introdujo hace unos dos años.

No obstante, el médico señaló que la mayoría de los pacientes prefieren continuar yendo a los centros de diálisis, aunque el tratamiento en el espacio doméstico propicia que las personas puedan tener un estilo de vida mucho más cómodo y flexible.

Durante la hemodiálisis, se introduce una aguja en el brazo del paciente para extraer sangre y que pase por el dializador o filtro, que reemplaza el trabajo de los riñones, y posteriormente entra al cuerpo por una segunda aguja.

Las razones para que los pacientes no quieran practicar el procedimiento en casa, entiende Pagán Rivera, son que las personas tienen miedo a pincharse con las agujas y a que les baje la presión, una de las complicaciones que podría presentar el proceso.

“Se nos ha hecho bastante complicado convencer a los pacientes que son candidatos, que no son tantos, porque tienen que ser pacientes que entiendan qué es lo que está pasando y que tengan un buen apoyo familiar. Si no tienen apoyo familiar, pues es imposible”, explicó el nefrólogo con práctica en el oeste de Puerto Rico, donde tiene a unos once pacientes bajo la hemodiálisis en el hogar.

El tratamiento en los centros toma unas cuatro horas, adicional al tiempo de llegar y esperar por el procedimiento, y se realiza tres veces por semana. Mientras, la hemodiálisis en el hogar se practica cinco veces por semana, durante dos a tres horas.

Este último toma más tiempo para evitar, precisamente, las complicaciones en el hogar, como la baja presión. De cualquier modo, el personal médico siempre debe estar on call para atender cualquier situación, en caso de complicaciones.

Antes de autorizar el tratamiento, los pacientes reciben un adiestramiento de entre uno y dos meses junto a los enfermeros y al personal técnico que maneja las máquinas. Además, debe visitar a su médico, en un centro de diálisis, al menos, una vez por mes.

Pese a que es un tratamiento que propicia la independencia, el nefrólogo recomendó tener el apoyo familiar a la hora de practicar el procedimiento.

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