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Marielisa Cabrera, estudiante del Recinto de Ciencias Médicas.
Marielisa Cabrera, estudiante del Recinto de Ciencias Médicas. (Suministradas)

La perseverancia y el hambre de conocimiento son los motores que han guiado a la joven estudiante en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico Marielisa Cabrera cuya propuesta investigativa fue seleccionada por la iniciativa Research Challenge of the American Medical Association. De hecho, este año esta recibió alrededor de 1,100 propuestas investigativas y la de Cabrera fue una de las escogidas para ser presentada el mañana, miércoles, 8 de diciembre.

A propósito de este logro, la estudiante contó cómo la tecnología se convirtió en una aliada importante al momento de realizar la investigación, con la cual se estudia la enfermedad pulmonar obstructiva (EPOC). El título del proyecto investigativo es Genomic Adaptation of Moxarella Catarrhalis, During de Presence in the Airways of Chronic Obstructive Pulmonary Disease Patients.

El trabajo de investigación de Marielisa Cabrera, Genomic Adaptation of Moraxella catarrhalis During Persistence in the Airways of Chronic Obstructive Pulmonary Disease Patients.
El trabajo de investigación de Marielisa Cabrera, Genomic Adaptation of Moraxella catarrhalis During Persistence in the Airways of Chronic Obstructive Pulmonary Disease Patients. (Suministrada)

“Lo más que me gustó de este proyecto es que era un tema del cual no conocía mucho. No había estado expuesta a investigaciones de EPOC ni de enfermedades pulmonares, así que también estaba aprendiendo algo nuevo. Fue una buena oportunidad para explorar la condición, realizando una investigación bajo un proceso conocido como bioinformática”, mencionó.

Precisamente, fue el elemento de realizar el trabajo bajo el proceso de bioinformática, según describió Cabera, lo que le ayudó ha realizar toda la labor investigativa a nivel virtual.

“Dentro de la situación, tratamos de buscar el aspecto positivo y le dimos la vuelta. Encontramos un proyecto que pudiera acomodarme como estudiante dentro del programa y poder participar, a la vez que se avanza en el campo de la medicina y la ciencia. Siempre he estado interesada en enfermedades infecciosas y dentro de las oportunidades que surgieron durante la pandemia, este programa era el único dedicado a este segmento de investigación”, explicó la investigadora.

La joven comentó que, a diario, estaba frente a la computadora y utilizando diferentes programas de bioinformática. Todos los días leía el genoma de más de 150 cultivos. Para poner este dato en perspectiva, el ADN es una cadena muy larga y compleja, convirtiéndolo en un proceso muy interesante al trabajar el proyecto. De la misma forma, tuvo que construir códigos y algoritmos que le facilitaban el leer todos los cultivos que tenia de bacterias. Una de las grandes oportunidades que obtuvo de esta experiencia fue reconocer que, gracias a su insistencia y perseverancia, logró audiencia con el doctor Timothy Murphy, quién se convirtió en su jefe de investigación; alcanzando así su cometido de participar en una investigación profunda sobre la EPOC.

“Lo que las personas que entren al canal de YouTube de la competencia, podrán apreciar [es] todo el trabajo realizado en un ambiente lleno de retos. Sin embargo, la tecnología fue la mejor aliada. Poder llevar a cabo esta investigación [de manera] completamente virtual y que haya sido aceptada entre las más de 1,100 solicitudes recibidas inicialmente para la competencia, luego ser escogida entre 50 solicitudes y después entrar en la competencia en la cual de un grupo de cinco se escogerá la propuesta con el mayor número de votos me hace sentir que estoy haciendo un trabajo de gran impacto para el campo de la medicina y la salud”, acotó.

Cuando recuerda en qué momento comenzó su interés por la ciencia, la estudiante del RCM dijo que, desde que tenía 10 años ,sintió ese llamado. El momento que dio comienzo a todo fue cuando, en una Navidad. le pidió de regalo a Santa un microscopio.

“Fue con ese kit de microscopio que puede ver una gota de agua salada. Aquí pude analizar un organismo vivo a nivel celular y fue fascinante”.

Otro aspecto que relató es que el apoyo de sus padres fue vital. Explicó cómo en su casa no hay doctores; sí personas en otras profesiones, pero ningún científico. Sin embargo, siempre le motivaron sus intereses. Otra anécdota que contó, y que fue determinante, fue con su maestra de séptimo grado, Gretchen Rivero. Esta era la coordinadora de los cursos de ciencias y enseñaba biología. Su maestra siempre alimentó el interés por las ciencias y la ayudó en todo momento.

Por otra parte, en la escuela superior, los doctores Carmen de Seda, ex epidemióloga del Estado de Puerto Rico; y Jaime de Seda, infectólogo pediátrico, calaron hondo en su interés por la ciencia y fomentar el desarrollo de la investigadora.

“Cuando los conocí, siendo participante de un estudio clínico, me dije: ‘quiero estar con ellos en su oficina, aunque sea un solo día’. Entonces, tomé el teléfono y los llamé, yo no tenía ninguna relación cercana con ellos. A mis 14 años, tomé el teléfono los llame, les dije: ‘hola mi nombre es tal, estoy en escuela superior y quiero trabajar con ustedes’. No tan solo fui a la oficina, ellos me daban asignaciones sobre vacunas y virus... cosas que no vas a leer en escuela superior. Tuve que salirme de mi área de estudios y actividades curriculares para adquirir esa experiencia”.

Como consejo, Cabrera exhortó a los estudiantes a que, si les interesa algo, ya sea en la escuela o fuera de la escuela, vayan más allá y busquen oportunidades dentro de lo que les gusta. Reafirmó que, en el campo de la medicina y la ciencia, al igual que otras áreas, se obienen frutos de las experiencias que se buscan individualmente.

“No dependas de tu escuela, de lo que típicamente haces en una actividad extracurricular. Si de verdad te gusta algo, si tienes un interés en algo, coge el teléfono, llama a la persona que está involucrada en esa área y mira si puedes adquirir práctica en lo que te gusta. Lo que más enriqueció mi conocimiento no fue en mi típico día a día de escuela superior; fue tener iniciativa y ser proactiva. No tengan miedo a coger el teléfono y a llamar a personas fuera de su círculo escolar”, alentó.

Concluyó instando a que la juventud no tenga miedo a experimentar cosas nuevas. Tanto en el campo de la medicina con en otras áreas relacionadas con la tecnología y la globalización, cada vez surgen intersecciones en diferentes campos. Así que, si quieren hacer algo nuevo, no que hay límites.

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