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La licenciada Linette Sánchez acompañada por sus hijos:  Diego Nabal, Nicolás Nabal  e Ignacio Nabal Bracero Sánchez.
La licenciada Linette Sánchez acompañada por sus hijos: Diego Nabal, Nicolás Nabal e Ignacio Nabal Bracero Sánchez. (ENID M. SALGADO-MERCADO)

Así como ha luchado en espacios legales o políticos por los derechos reproductivos, las facultades de las familias homoparentales o transgéneros y las enmiendas a los estatutos sobre adopción en busca de la inclusión de la diversidad familiar, la abogada Linette Sánchez Quiñones ha trabajado para que conceptos como libertad, honestidad y respeto abunden en su hogar.

“Nosotros hablamos constantemente con nuestros hijos no solo de la rutina diaria de la casa y de los estudios, sino también de lo que está pasando en nuestro país, de lo que está pasando en el mundo”, destacó quien colabora con el Colegio de Médicos Cirujanos, con VOCES, Coalición de Inmunización y Promoción de la Salud, y la entidad de obstetricia y ginecología PROGyn.

La también asesora de política en salud pública siempre ha priorizado, junto a su esposo, el doctor Nabal José Bracerro, la construcción de una familia “moderna”, en la que ambos padres comparten las tareas del hogar y la crianza de sus tres hijos Diego (18), Ignacio (16) y Nicolás (10).

Su abuela materna fue la figura que la impulsó a cultivar ese ambiente equitativo.

“Fue una mujer que supo trabajar para sacar a sus hijas adelante, una mujer que luego se dedicó a sus nietos y a criar a sus nietas como mujeres independientes. En todo momento nos decía: ‘Tienes que educarte y ser independiente’, lo que es completamente compatible con alcanzar una relación de pareja respetuosa y solidaria”, sostuvo Sánchez Quiñones.

Tiempo de calidad

A pesar del aprendizaje por parte de otras figuras maternas o del apoyo de sus suegros, para la licenciada ha sido un reto “armonizar con disciplina y planificación” sus roles como “hija, madre, hermana, esposa, profesional y amiga”.

“No se trata de dedicar la misma cantidad de tiempo, sino de dedicar tiempo de calidad, de planificar de antemano”, agregó.

En la búsqueda por compartir más momentos familiares, tanto Sánchez Quiñones como el doctor Bracero, han hecho partícipes, a sus hijos mayores de sus profesiones, especialmente durante las emergencias que ha atravesado el país en el último tiempo.

“Ellos son mis voluntarios por excelencia. Ven a mamá y a papá trabajando, y demuestran un interés genuino por querer participar. Sale de ellos mismos decir: ‘Mamá, ¿en el fin de semana tienes algo para acompañarte?’”, precisó.

Asimismo, han utilizado sus habilidades para colocarlas al servicio de la comunidad. Entre otras cosas, ellos son quienes se encuentran detrás de la programación de la plataforma digital de PROGyn, que brinda educación e información actualizada a la población de mujeres en edad reproductiva.

Además del tiempo de calidad que han compartido como consecuencia de las restricciones de movimiento impuestas por el COVID-19, la profesional subrayó que, pese a las complicaciones de la educación en línea, ha disfrutado observar cómo se desenvuelven sus hijos en el ambiente educativo.

“Yo nunca había tenido la oportunidad de estar dentro de un salón de clases, viendo a mis hijos, y esta parte me ha dado la oportunidad de valorarlos más, de quererlos más, de apreciar lo inteligentes, lo dispuestos y responsables que son”, apuntó con orgullo.

Una crianza plena

“Leyendo las redes sociales y hablando con otras madres, escucho que se les ha hecho bien difícil adaptarse a la educación virtual con los hijos porque se aumenta la responsabilidad en comparación con cuando era presencial. La clave es buscar ayuda”, subrayó la abogada.

Para Sánchez Quiñones, las madres son más productivas cuando tienen un equipo a su alrededor con el que comparten responsabilidades y al que pueden delegarle tareas.

“Nos sentimos culpables porque no pudimos llegar a tiempo a buscar a nuestros hijos a la escuela y nos flagelamos porque no podemos estar en la fila 15 minutos antes para recogerlos. “No; si hicimos tantos sacrificios para lograr nuestras profesiones y abrirnos paso en carreras, ¿cómo vamos a colgar una toga?”, cuestionó.

En esos momentos, considera que se debe priorizar, de acuerdo con los estilos de vida que cada mujer elija, la armonización de los distintos roles que convergen con la maternidad, no solo para el beneficio propio, sino para que sirva de modelo a emular para los hijos.

“Yo tengo tres hijos. Ser madre no me ha privado de continuar con mi carrera profesional, sino que me ha exigido ser más organizada y estructurada, pero también he aprendido a ser flexible conmigo misma, con mis hijos y con los incidentes que ocurren a diario”, concluyó.

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