No importa a donde vayas, siempre debes mantener las tres estrategias de protección: mascarilla, lavado de manos y distanciamiento social. (Shutterstock)

A poco más de un año del cierre por la pandemia del COVID-19, poco a poco se ha flexibilizado la apertura y hemos aprendido más de lo que es la enfermedad: cómo se transmite, los daños que ocasiona, cómo prevenirla y avances en su tratamiento.

Ciertamente, este conocimiento nos ha hecho crear confianza. Pero, a medida que pasa el tiempo y continuamos conociendo más sobre el COVID-19, le vamos perdiendo el temor y nos confiamos en pensamientos como “a mí no me va a dar porque ya sé cómo evitarlo; además, ya hay tratamientos y vacunas”. La realidad es que el COVID-19 todavía es un virus del que sabemos poco. No ha pasado suficiente tiempo como para ver otras complicaciones a corto o largo plazo que puedan afectar de diversas formas.

El tema de la “confianza” podría estar influenciado por muchos aspectos, entre ellos culturales, religiosos, psicosociales, económicos, políticos y otros. Es curioso ver cómo las conductas varían de persona en persona. Estas conductas parecen ser influenciadas por los días de la semana, horas del día y hasta la época del año. Por ejemplo, durante la semana una persona puede seguir todas las reglas de prevención, pero, en el fin de semana esa misma persona se une a un grupo para llevar a cabo distintas actividades sin poner en práctica las dos cosas más básicas de la prevención: el uso de mascarillas y el distanciamiento. En otros casos, muchas personas trabajan remoto desde el hogar durante la semana, evitando la exposición al virus, pero en el fin de semana son más laxas respecto a sus salidas y actividades fuera de casa.

Aunque juntos hemos logrado mantener un nivel óptimo de control, diariamente nos exponemos a múltiples actividades que pensamos que son seguras, pero en realidad representan varios riesgos de infección, aun si seguimos las medidas preventivas recomendadas.

Riesgo alto - estar en espacios con altas aglomeraciones

  • Un bar
  • Estadio de deportes
  • Concierto de música o baile
  • Cine
  • Parque de diversiones
  • Gimnasio
  • Comer en un bufé

Riesgo moderado - alto

  • Viajar en avión
  • Abrazar o saludar con la mano si no es de tu núcleo diario de convivencia
  • Restaurantes en salones cerrados con aire acondicionado
  • Salón de belleza/barbería
  • Deportes donde hay proximidad (baloncesto, fútbol, boxeo, judo)
  • Bodas
  • Funerales

Riesgo moderado

  • Visitar familiar o amigo en su casa
  • Visitar centro comercial
  • Trabajar directamente en edificio de múltiples oficinas
  • Enviar niños a campamentos
  • Asistir a un compartir de amistades
  • Cenar en la casa de otra persona
  • Ir a la playa o una piscina pública

Riesgo moderado - bajo

  • Visitar un parque abierto
  • Caminar por área transitada
  • Comer en restaurante con salón abierto
  • Visitar una biblioteca o museo
  • Estar en la sala de espera de la oficina médica
  • Hospedarse por dos noches en un hotel
  • Jugar golf
  • Caminar, correr o pasear en bicicleta con otros
  • Ir al supermercado

Riesgo bajo

  • Acampar con personas de tu núcleo familiar
  • Jugar tenis
  • Echar gasolina
  • Recoger comida ordenada para llevar
  • Abrir la correspondencia

No abusemos de la “confianza”. Es importante recordar que aún nos queda camino por recorrer. Incluso cuando el número de personas vacunadas ha ido en aumento, sigamos poniendo en práctica las medidas básicas de prevención, por la protección de todos.

Referencias: Texas Medical Association, Risk Assessment Chart, 2020. CDC: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prevent-getting-sick/prevention.html

El autor es principal oficial médico del Plan de Salud Menonita.

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