Según Mastercard, actualmente  el  86% de las transacciones mundiales con tarjetas son con tarjetas de chip.
Según Mastercard, actualmente el 86% de las transacciones mundiales con tarjetas son con tarjetas de chip. (Suministrada)

Debido al creciente uso de tarjetas con chip, Mastercard anunció que sus nuevas tarjetas de crédito y débito no tendrán banda magnética a partir de 2024 en la mayoría de los países.

El abandono de la cinta magnética se da a raíz de los cambios en los hábitos de pago de los consumidores, así como por el desarrollo de nuevas tecnologías.

En un comunicado de prensa, la empresa explicó que las tarjetas con chip están equipadas con microprocesadores mucho más capaces y seguros, y muchas llevan incorporadas pequeñas antenas que permiten realizar transacciones sin contacto. Las tarjetas biométricas, que combinan las huellas dactilares con los chips para verificar la identidad del tarjetahabiente, ofrecen otro nivel de seguridad.

En 2024, la banda magnética empezará a desaparecer de las tarjetas de pago Mastercard en regiones como Europa, donde las tarjetas con chip ya se utilizan ampliamente. Se espera que en Estados Unidos, los bancos dejen de emitir tarjetas con chip y banda magnética a partir de 2027.

“Es hora de adoptar plenamente estas capacidades que son las mejores de su clase y garantizan que los consumidores puedan pagar de forma sencilla, rápida y con tranquilidad”, afirmó Ajay Bhalla, presidente del negocio de Cibernética e Inteligencia de Mastercard.

Se informó que para 2029, ya no se emitirán nuevas tarjetas de crédito o débito de Mastercard con banda magnética. Las tarjetas prepago de Estados Unidos y Canadá están actualmente exentas de este cambio.

Desde finales de la década de 1990, con la introducción del estándar EMV, las tarjetas con chip empezaron a convertirse en la forma de pago preferida. En la actualidad, los chips EMV se utilizan en el 86% de las transacciones presenciales con tarjeta en todo el mundo.

Más de la mitad de los estadounidenses prefieren utilizar un pago con tarjeta con chip en un terminal más que cualquier otro método de pago, siendo la seguridad el factor determinante, según una encuesta realizada en diciembre para Mastercard por el Phoenix Consumer Monitor. A este le siguen los pagos sin contacto, con tarjeta o billetera digital. Sólo el 11% dijo que prefería pasar la tarjeta por el lector, y esa cifra se reduce a 9% cuando se consideran los titulares de tarjetas con experiencia en pagos sin contacto.

Difícil tarea cobrar a crédito en el pasado

Durante los primeros años de las tarjetas de crédito modernas, un empleado de la tienda tenía que anotar a mano la información de la cuenta de cada cliente que pagaba con tarjeta. Más tarde se utilizaron máquinas de impresión plana para registrar la información de la tarjeta en paquetes de papel carbón, y el sonido del deslizamiento de la manija les valió el nombre de máquinas zip-zap. (También fueron apodadas “rompe-nudillos”, por los desafortunados que se despellejaban los dedos con la placa de impresión).

¿Y cómo podían saber los dependientes si debían aprobar la compra del cliente? No podían saberlo. Las compañías de tarjetas de crédito distribuían cada mes una lista de números de cuentas problemáticas o morosas, y el comerciante tenía que comparar las tarjetas de los clientes con la lista.

La llegada de la banda magnética cambió todo. La banda magnética, una innovación de principios de los años 60 atribuida en gran medida a IBM, permitió a los bancos codificar la información de las tarjetas en una banda magnética laminada en el reverso.

También preparó el camino para los terminales de pago electrónico y las tarjetas con chip, las que ofrecían más seguridad y autorización en tiempo real, al tiempo que facilitan la aceptación de tarjetas por parte de empresas de todos los tamaños. Esa fina banda ha permanecido fija en miles de millones tarjetas de pago durante décadas, incluso cuando la tecnología ha evolucionado.

Historia del crédito

Pagar a crédito es un concepto que se remonta a miles de años atrás en las culturas agrarias, incluso antes del papel moneda. A principios del siglo XX, los grandes almacenes, las gasolineras e incluso las compañías aéreas ofrecían a sus clientes “placas de compra” o tarjetas de metal, pero la primera tarjeta de pago universal moderna debutó en 1950. Esta tarjeta de cartón podía utilizarse en cualquier comercio participante y en ella figuraban el nombre, la dirección y el número de cuenta del titular.

A finales de la década, otros comerciantes y bancos empezaron a emitir sus propias tarjetas, incluida la primera tarjeta de crédito de plástico en 1959. El cajero tomaba una impresión de la tarjeta y enviaba la copia en papel para la conciliación y la facturación, un proceso lento y expuesto a errores humanos.

En los años sesenta, IBM vio el potencial de codificar la información en las tarjetas a través de una banda magnética. Esa técnica ya se utilizaba para las grabaciones de audio y el almacenamiento de información en la computadora antes de que se llevara a las tarjetas.

Según cuenta la tradición de IBM, el ingeniero Forrest Parry no sabía cómo combinar una tira de la banda con una tarjeta de identidad de plástico para la CIA y se lo comentó a su esposa, quien le sugirió que utilizara la plancha para fundir la tira con la placa. No era exactamente el tipo de hardware por el que IBM ganaría reconocimiento, pero funcionó.

Alcanzando una mejor seguridad

Incluso antes de la aparición de la banda magnética, los ingenieros habían estado tras la idea de una tarjeta alimentada por un chip de computadora que pudiera realizar los complejos cálculos que permitirían medidas de seguridad aún más estrictas.

La primera tarjeta con chip debutó en Francia en los años 60, pero tardó años en popularizarse. Y había un grave problema: las diferentes tarjetas con chip no funcionaban en todos los terminales. Esto condujo al desarrollo de un estándar global de tecnología de chip EMV.

En la actualidad, el chip crea un código único para cada transacción, el cual es validado por el banco emisor para garantizar que se utiliza una tarjeta auténtica. Esta tecnología también aumenta la seguridad de los datos del titular de la tarjeta.

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