Vista de un prototipo del Mercedes-Benz Vision AVTR expuesto en la feria electrónica de consumo (CES) de Las Vegas. (EFE)

Las Vegas - Desde vibradores controlados a distancia a un robot que te trae el papel higiénico o un fabricante automovilístico prometiendo construir la ciudad del futuro, la feria CES está poniendo a prueba la creatividad de las empresas para lograr destacar entre más de 4,500 exhibidores.

Tal es la competencia por la atención tanto de los medios como de quienes visitan la mayor feria de electrónica de consumo del mundo, que no sólo las pequeñas empresas emergentes sino también las firmas más consolidadas se ven obligadas a ingeniárselas para no pasar desapercibidas.

Sin lugar a dudas, el listón de la edición de este año lo marcó ya dos días antes de que empezase CES de manera oficial la multinacional estadounidense P&G con un prototipo de robot que, al estilo de los populares aspiradores autónomos, se mueve libremente por la casa con un rollo de papel higiénico para los momentos de mayor necesidad.

"RollBot" o "el robot del rollo", como ha sido bautizado este dispositivo, consiste en una pequeña caja octogonal con ruedas a cada lado que le permite desplazarse por el interior del hogar portando sobre sí un rollo de papel higiénico.

El robot se controla mediante un teléfono inteligente a través de Bluetooth, de manera que, si alguien está en el baño haciendo sus necesidades y se encuentra con que no queda papel, basta con que llame a RollBot para que le traiga un nuevo rollo.

Desde la propia P&G admitieron que se trata únicamente de un prototipo y que no está claro que llegue algún día al mercado, pero aun así no dudaron en destacarlo en su presentación, conscientes de su potencial mediático en un año en que no hubo grandes novedades entre el resto de sus productos.

Más sorprendente aún fue la presentación de uno de los fabricantes automovilísticos más consolidados del mundo, el japonés Toyota, cuyo presidente, Akio Toyoda, subió a la tarima de CES no con el objetivo de hablar sobre nuevos vehículos o tecnología de movilidad como se esperaba, sino para anunciar que van a erigir "la ciudad del futuro".

"Construir una ciudad entera desde cero es una oportunidad única para desarrollar tecnologías del futuro, incluyendo un sistema operativo digital para la infraestructura", indicó Toyoda, que explicó que "ciudadanos, edificios y vehículos" se comunicarán entre ellos mediante datos y sensores.

La urbe, que ya ha sido bautizada por la compañía como "Woven City" (ciudad entretejida), se alzará en los terrenos de una antigua fábrica de la compañía en Japón con vistas al icónico monte Fuji, y en ella vivirán empleados de Toyota y sus familias, así como investigadores visitantes y socios comerciales.

En total, la empresa espera que Woven City -que empezará a construirse en 2021- tenga una población de en torno a 2,000 personas y que constituya un "laboratorio viviente".

Pero las empresas no son las únicas que luchan por espacio mediático durante estos días de feria: la propia organización del evento, la Asociación de Tecnología para Consumidores (CTA, por su sigla en inglés), ha aprovechado una polémica del año anterior para garantizar que todo el mundo hable de la presente edición.

Y es que, si CES será recordada por algo este año, será por haber sido la primera vez que ampara sin tapujos la tecnología sexual, y por haber conferido así un aura de respetabilidad a una rama tradicionalmente vista con recelo desde el sector.

Vibradores femeninos, masturbadores masculinos, estimulantes de placer y todo tipo de juguetes se exhiben abiertamente por primera vez estos días en la mayor feria de electrónica del mundo, compartiendo tarima con las últimas novedades en televisores, ordenadores, drones, robots industriales y vehículos autónomos.

Así, ya sea recurriendo al sexo, a las ideas quijotescas o incluso a la escatología, todo el mundo en CES lucha por destacar y hacerse un hueco entre la ingente cantidad de anuncios, presentaciones y novedades que estos días salen de Las Vegas.


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