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Vista panorámica de la aldea La Morra, en Barolo, en la región del Piamonte, rodeada de hermosos viñedos y exuberantes paisajes. (Shutterstock.com)
Vista panorámica de la aldea La Morra, en Barolo, en la región del Piamonte, rodeada de hermosos viñedos y exuberantes paisajes. (Shutterstock.com)

 En lo que respecta a regiones vinícolas, es difícil superar a Barolo. Las multitudes son menos cuantiosas que en el valle de Chianti, la comida es mejor que en Friuli y los paisajes son más exuberantes que en Umbría o Sicilia. 

Ubicada en el corazón de la región italiana noroccidental del Piamonte, un paraíso gastronómico famoso por sus deliciosas pastas y trufas blancas que están en temporada en este momento, esta noble región vinícola abarca la localidad de Barolo y diez municipalidades cercanas. Además de que produce los vinos italianos más venerados -el robusto Barolo de guarda- también es un placer visitar esta región, en especial en otoño después de pasar por el festival anual de la trufa blanca en la cercana ciudad de Alba. 

A lo largo de senderos sinuosos que ascienden por laderas escarpadas cubiertas de hileras bien trazadas de vides de nebbiolo, siempre hay un castillo antiguo más adelante, una finca de vinos de renombre mundial o una aldea de cuento de hadas con paisajes que te roban el aliento. Solo asegúrate de venir con buen apetito. 

Viernes, 4:00 p.m. Paisajes y vino

Para darte una idea  del territorio, comienza en la aldea de La Morra, en la cima de una colina al oeste de Barolo. Pasea por sus calles hasta llegar a la piazza Castello, la pintoresca plaza principal del pueblo. Desde aquí, el panorama comprende valles repletos de viñedos, aldeas  y la cordillera nevada y distante de los Alpes. Para encontrar una mejor perspectiva, sube a la cima de la Torre Campanaria, campanario de ladrillo del siglo XVIII junto a la plaza que ofrece  vistas panorámicas que se extienden más allá de los tejados de terracota. Sigue  hasta la Cantina Comunale di La Morra, tienda  de vinos que representa a los productores locales, donde por lo regular hay algún evento cultural, desde exposiciones de arte hasta degustaciones de vino, con músicos de la zona que tocan para los  que beben Barolo afuera. 

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6:00 p.m. La capilla de colores

Baja la colina desde La Morra y atraviesa los viñedos ondulantes hasta la Capilla de Barolo, que en realidad es una instalación artística, también conocida como la Capilla de Sol LeWitt y David Tremlett, en homenaje a los artistas que transformaron lo que antes era un refugio de ladrillo de una sola habitación en una obra de arte. Ubicada en una loma con vistas a los viñedos, esta estructura salpicada de color   es un destino popular para senderistas, excursionistas y fotógrafos gracias a su fachada vibrante, un arcoíris excéntrico que contrasta con los matices tenues de la naturaleza. 

La Capilla de Barolo también es conocida como la Capilla de Sol LeWitt y David Tremlett, en homenaje a los artistas que transformaron lo que antes era un refugio de ladrillo de una sola habitación en una instalación de arte.  (The New York Times)
La Capilla de Barolo también es conocida como la Capilla de Sol LeWitt y David Tremlett, en homenaje a los artistas que transformaron lo que antes era un refugio de ladrillo de una sola habitación en una instalación de arte. (The New York Times)

8:30 p.m. Una hostería original

Locanda Fontanazza, ubicado entre los viñedos al borde de La Morra, es un restaurante donde los menús innovadores evolucionan con las estaciones. En el comedor, con un estilo rústico elegante, una chimenea al centro y amplios ventanales,  la comida puede comenzar con focaccia casera muy suave y sublime, un tartar de ternera cortado a mano y sazonado en la mesa.

Ravioles del plin, rellenos de hojas de nabo, mantequilla y anchoas, en Locanda Fontanazza. (The New York Times)
Ravioles del plin, rellenos de hojas de nabo, mantequilla y anchoas, en Locanda Fontanazza. (The New York Times)

Los brillantes ravioles del plin, una pasta tradicional del Piamonte que normalmente va rellena de carne, estaban rellenos de caracoles a la mantequilla y una mezcla de especias berbere. De postre se ofrecía una bola helada de granita de ginebra sobre crème brûlée con manzanilla. Si el clima lo permite, pide una mesa en la terraza de afuera que está enmarcada por una pérgola. La cena para dos cuesta alrededor de 70 euros, o unos 78 dólares. 

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Sábado, 9:00 a.m. Teatro floreciente 

En 2018, la aldea medieval de Monforte d’Alba se ganó un lugar en la exclusiva lista de “I borghi più belli d’Italia”, o “Las aldeas más hermosas de Italia”, la cual rinde homenaje a los pequeños pueblos que poseen valor cultural y una belleza excepcional. Es fácil ver por qué fue elegida al visitar su centro histórico, donde las calles empinadas de adoquín están bordeadas de palacios color ocre y durazno y florecen rosales por doquier.

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Sube al ápice del pueblo para descubrir el Auditorio Horszowski, teatro al aire libre cuyos escalones cubiertos de hierba están flanqueados por un oratorio color rosa desteñido y un campanario elevado de ladrillo que data del siglo XIII. Bautizado con el nombre de un pianista polaco-estadounidense que inauguró el recinto en 1986, se dice que el sitio tiene una acústica perfecta y es la sede de un festival anual veraniego de jazz, entre otros eventos musicales y teatrales. 

Se dice que el Auditorio Horszowski, un teatro al aire libre con un campanario elevado de ladrillo que data del siglo XIII, tiene una acústica perfecta. (The New York Times)
Se dice que el Auditorio Horszowski, un teatro al aire libre con un campanario elevado de ladrillo que data del siglo XIII, tiene una acústica perfecta. (The New York Times)

11:30 a.m. Saborea el terruño

Los amantes del vino   visitan a los productores más importantes de la región, quizás para explorar las bodegas empolvadas de la Cantina Bartolo Mascarello o para comentar los méritos de añejar el vino en barricas (barriles pequeños de roble). Independientemente del grado de conocimiento que tengas, te darán una de las bienvenidas más cálidas de la zona en G.D. Vajra, una bodega familiar biodinámica en las colinas que rodean la localidad de Barolo. Los recorridos  son guiados por Milena, la cautivadora matriarca y su  hija, Francesca, quienes intercalan explicaciones sobre el terruño y las técnicas de vinificación con la sabiduría tradicional de su familia. La visita concluye con una cata de los afamados vinos de Vajra, desde un sedoso nebbiolo y un Barbera d’Alba bien equilibrado hasta un Barolo elegante de un solo viñedo con notas de violeta. El recorrido y la degustación cuestan 20 euros. 

1:00 p.m. Almuerzo local

¿Estás cansado del nebbiolo? Unas millas al norte, en la municipalidad de Verduno, un puñado de viñedos también cultivan pelaverga, una variedad de uva poco común originaria de la región que produce un vino tinto ligero y fácil de beber con notas de fresa y dejos especiados, además de propiedades afrodisiacas, si les crees a los lugareños. Compruébalo tú mismo cuando almuerces en La Cantina Wine Bar, una cafetería  que sirve almuerzos especiales los fines de semana. Ya que obtengas una mesa en el pórtico fresco, comienza con una copa del afrutado Verduno Pelaverga de Fratelli Alessandria, y después degusta una selección de siete quesos locales o devora un tazón de ñoquis al Castelmagno. El almuerzo para dos está en unos 30 euros. 

4:00 p.m. Castillos encantadores 

Ubicado sobre una colina a unas cuatro millas al este de Verduno, el Castillo de Grinzane Cavour parece salido de un cuento de hadas con sus torres majestuosas y su fachada de ladrillo rojo desgastado. Esta antigua fortaleza, que data del siglo XI, actualmente es un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el interior puedes explorar el Museo delle Langhe, un museo etnográfico que detalla las tradiciones gastronómicas y vinícolas de la región (entrada: seis euros).   

7:30 p.m. Cena en Serralunga

Antes de la cena, despierta tu apetito con un paseo por Serralunga d’Alba, un pueblo somnoliento donde emanan calles medievales de un esbelto castillo de ladrillo con atalayas enormes. Para devorar un festín de varios tiempos, reserva una mesa en Osteria Tre Case, un restaurante elegante de dos pisos con una serie de comedores de madera y piedra, administrado por una pareja joven de la aldea. Su menú fijo de especialidades piamontesas incluye un exquisito Tajarin, una pasta delgada hecha, como dicta la tradición, con 30 yemas de huevo y servida con un ragú sustancioso de salchicha (40 euros). Si buscas una experiencia de mayor convivencia, escabúllete al comedor del piso de abajo de la Vinoteca Centro Storico, un bar de vinos cercano, para disfrutar platos de prosciutto rebanado a mano y cremoso queso burrata, unas pastas simples espolvoreadas con ralladura de trufas blancas y una de las cartas de vinos más extensas de la zona. La cena para dos está en unos 40 euros, sin incluir el vino.  

Domingo, 9:00 a.m. Vamos de excursión 

Que no te asuste el terreno montañoso. Hay una serie de senderos que atraviesan la región y guían a los ciclistas de montaña, los corredores y los que salen de paseo los domingos hacia los viñedos y la naturaleza colindante. Una ruta encantadora comienza en Barolo y se dirige al sur hacia las afueras del pueblo. Los señalamientos rojos y blancos del sendero te llevan por un camino de tierra ondulado que continúa entre los viñedos, en el que te cruzas con una que otra cabra, y culmina en la tranquila aldea de Novello. Busca el  castillo neogótico (que ahora es un hotel) en el extremo del pueblo y admira el paisaje de los Alpes a lo lejos antes de regresar a Barolo a través de las colinas colmadas de viñedos. 

11:00 a.m. Calles adoquinadas

De vuelta en Barolo, vaga por sus calles adoquinadas hasta el castillo antiguo, una edificación con matices ocre y una historia que se remonta al siglo X. Originalmente construido como una fortaleza de defensa, después sirvió de casa de campo para la acaudalada familia Falletti, entre otras cosas, pero actualmente alberga el WiMu, el Museo del Vino de Barolo

1:00 p.m. Degustación individual

La Vite Turchese es una enoteca que se especializa en degustaciones personalizadas, así que pídeles que te den vinos de barbera de Alba y Asti para comparar. El bar de dos estancias también es una tienda de miles de botellas, así que podrás comprar una botella (o caja) del vino que te haya gustado.  

Otras hospederías

En la zona más antigua de Monforte d’Alba, Le Case della Saracca es una propiedad con una pensión y un restaurante distribuidos en una serie de estructuras medievales. Las seis habitaciones para huéspedes, algunas con chimeneas, cuentan con comodidades modernas a tu disposición en un ambiente medieval (Via Cavour, 5, Monforte d’Alba; saracca.com; habitaciones desde 148 euros). Hay casas grandes y pequeñas disponibles para renta en toda la región. El listado reciente de HomeAway incluía un departamento moderno en el centro de La Morra (desde 95 euros la noche).

Monforte d’Alba tiene calles empinadas de adoquín bordeadas de palacios color ocre y durazno. (The New York Times)
Monforte d’Alba tiene calles empinadas de adoquín bordeadas de palacios color ocre y durazno. (The New York Times)