



LUMA continúa instalando en Puerto Rico equipos automáticos, conocidos como reclosers o recierres, capaces de detectar en tiempo real dónde ocurre una falla, aislar el tramo afectado y, en muchos casos, restablecer el servicio sin intervención manual.
La tecnología forma parte de los esfuerzos de modernización de la empresa encargada desde 2021 de operar el sistema de transmisión y distribución, y busca agilizar la respuesta ante interrupciones y mejorar la confiabilidad de la red eléctrica.

“Con estos equipos automáticos somos más eficientes ante interrupciones y la respuesta es mucho más rápida”, apuntó Camille Ocasio Rodríguez, gerente de confiabilidad de LUMA. “Eso es lo que buscamos, porque el cliente es nuestro centro”.
De horas de búsqueda a información en tiempo real
Y es que durante décadas identificar dónde ocurrió una falla en el sistema y restablecer el servicio era un proceso muy complicado.
Por ejemplo, si una ráfaga de viento empujaba una rama contra el tendido eléctrico o si un animal se acercaba demasiado, comunidades enteras quedaban a oscuras. Aunque el contacto durara apenas unos segundos, el fusible se fundía.
A partir de ahí comenzaba una larga misión. Había que esperar a que los residentes —muchas veces fuera de sus hogares por trabajo— reportaran la avería para que una brigada recorriera toda la línea hasta localizar el punto exacto de la interrupción. Restaurar el servicio, entonces, podía tomar horas.
“Tradicionalmente, toda la automatización se encontraba en las subestaciones y no contábamos con ningún tipo de comunicación ni de protección automatizada cerca del cliente”, detalló la ingeniera.

La instalación de reconectores automáticos en los postes ha cambiado esa dinámica, ya que estos equipos monitorean las líneas y brindan mayor “visibilidad y control” sobre lo que ocurre en la red.
La ejecutiva comparó estos equipos con los breakers de un hogar que, ante una sobrecorriente o una falla, interrumpen el flujo eléctrico para proteger la infraestructura y a los residentes. Sin embargo, los reconectadores pueden analizar el circuito y, si determinan que la falla fue pasajera, restablecer el servicio eléctrico en cuestión de “segundos”.
“Es una mejora increíble”, resaltó.
Menos clientes afectados y por menos tiempo
Además de detectar con mayor rapidez dónde ocurre una falla, los aparatos automatizados permiten limitar su impacto. Si la avería es permanente, como en el caso de postes o cables caídos, los equipos aíslan únicamente el tramo afectado.
“Las instalaciones se diseñan estratégicamente de modo que solamente los clientes directamente relacionados con la falla experimenten la interrupción del servicio”, indicó Ocasio Rodríguez. “Ya no se afectan todos los clientes conectados a una subestación”.
Así, esta tecnología reduce tanto el número de clientes afectados por una avería como la duración de las interrupciones del servicio.
Mientras tanto, para los trabajadores, la tecnología también implica contar con información más precisa antes de llegar a la zona afectada. En vez de dedicar horas a patrullar, pueden dirigirse directamente al área identificada y llevar consigo los materiales necesarios para atenderla.
“Las brigadas siguen siendo indispensables para nosotros”, puntualizó la gerente.
Más de 11,200 equipos en operación
Actualmente, el sistema eléctrico cuenta con más de 11,200 aparatos automatizados y de protección en operación en la isla grande.
Como parte de esta expansión, LUMA instaló 135 reconectadores automáticos en 14 alimentadores clave, con el respaldo y financiamiento del Departamento de Energía de Estados Unidos. Según la empresa, los equipos benefician a más de 852,000 clientes en todo Puerto Rico.
La selección de las áreas responde, entre otros factores, a la densidad poblacional y a las necesidades de confiabilidad identificadas tras eventos como el huracán Fiona.
La flota incluye versiones monofásicas, diseñadas para líneas residenciales o con un menor número de clientes, y trifásicas, para zonas comerciales, industriales o con alto volumen residencial.
Resiliencia durante la temporada de huracanes
La capacidad de identificar y aislar fallas cobra especial relevancia durante la temporada de huracanes, cuando los daños a la red pueden multiplicarse en distintos puntos simultáneamente. Los reclosers, instalados en postes que resisten vientos de hasta 160 millas por hora, permiten al centro de control monitorear en directo el comportamiento de la red.
Por ello, en caso de que ocurra un evento meteorológico, “definitivamente, la restauración debe ser mucho más rápida”, aseguró la ingeniera.
La iniciativa forma parte de un proceso de modernización más amplio que incluye la integración de metros inteligentes y de sensores de línea avanzados. En conjunto, estas tecnologías representarán, en un periodo que la compañía estima entre cinco y siete años, “un sistema más resiliente y confiable” para los ciudadanos.
“Estamos viviendo un momento histórico de modernización”, destacó Ocasio Rodríguez. “Es llevarlo al estándar de la industria, a lo moderno, a esa estabilidad, a esa transformación, a ese progreso que queremos para nuestro Puerto Rico. Es tener un sistema mucho más estable, fuerte y resiliente: el que nos merecemos como puertorriqueños”.

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