



El humo del carbón y el aroma irresistible de la carne que se asaba sobre la parrilla se mezclaban con el sonido de latas y botellas bien frías al brindar, y con las risas de los amigos que se habían juntado para pasarla bien y disfrutar el momento.
Ese fue el ambiente que reinó el pasado sábado durante el cierre de El Pinchorreo de Miller Lite, una iniciativa de la marca de cervezas que transformó el tradicional chinchorreo en un homenaje a ese ícono de la cultura gastronómica del país: los pinchos.
Como no podía ser de otra forma, el evento acaparó por completo el legendario establecimiento Willy’s Pinchos en Guaynabo, con un auténtico full takeover.
Al caer la tarde, el ambiente vibró y se tornó especial gracias a la música del DJ, la animación en vivo y los numerosos premios. Incluso hubo valientes que, con baberos y mucho apetito, se atrevieron a competir en el pincho eating contest.
Pero el verdadero protagonista era el “Combo Pinchorreo”: la combinación de un bucket de pinchos con otro de Miller Lite bien fría, que daba la oportunidad de participar para ganar un BBQ.
La elección del lugar no fue casualidad. Para la marca, Willy’s Pinchos es sinónimo de “calidad y consistencia”, justo los valores que representan Miller Lite; había anticipado Sarah Irizarry Rachid, Senior Regional Marketing Manager de Molson Coors Beverage Company.
La tradición
Y es que en Willy’s Pinchos se respira autenticidad. Desde 1989, ha sido uno de esos lugares predilectos de los puertorriqueños para encontrarse con familiares y amigos y disfrutar de unos pinchos bien hechos y de una cervecita.
“Nos sentimos honrados de que nos hayan escogido para cerrar este evento”, expresó William Ortiz Gómez, conocido como Willito, quien dirige el negocio junto a sus hermanos, Wilbert y Herbbie. “Esto valida nuestra trayectoria. Llevamos aquí 37 años”.
El negocio lo comenzó la matriarca de la familia, Ginette Gómez González, bajo un pequeño toldo, en la misma acera donde hoy se encuentran. La idea era buscar ingresos adicionales tras un accidente que sufrió su esposo, William Ortiz, a quien todos llamaban Willy. De ahí el nombre.
“Desde el día uno, se convirtió en una tradición reunirse aquí para compartir”, apuntó. “El pincho se volvió algo social. La gente llega a darse su pinchito y la Miller, porque ¡mira que aquí a la Miller le dan duro!”, comentó Willito.
La esencia
Al igual que “la cerveza ligera original” apuesta por el balance y el sabor limpio, para Willito el pincho perfecto no necesita demasiados ingredientes ni grandes inventos.
Por eso, ellos mantienen la esencia de sus comienzos. La carne se prepara con la receta del sazón que ideó la fundadora hace casi cuatro décadas y siempre se cocina al carbón, “uno de los secretos para que sea un buen pincho”, aseguró.
Allí no hay distracciones en el menú. Solo sirven “puros pinchos”; no hay más. Al inicio, eran solo de pollo o de cerdo; hoy, aunque han añadido otras opciones –como churrasco, longaniza, chorizo y cordon bleu–, siempre tratan de mantenerlos “lo más clásicos posible”.
“Mi favorito es el de cerdo, pero el pincho que más piden es el de pollo; es el top”, reveló el encargado.
Pero existe un secreto más profundo que los ha llevado al éxito: la unión familiar. “Somos un equipo”, puntualizó. “Trabajamos para no dejar caer el legado; para que no muera”.
El junte
La actividad convocó a los clientes de siempre, esos que se han convertido “en parte de la familia, en muy buenos amigos”, pero también a una nueva cepa.
“Ha sido bien generacional. Antes, venían con sus papás cuando salían de los juegos de pelota o de baloncesto. Entonces, los hijos han seguido viniendo”, resaltó. “Hemos tenido una buena aceptación entre la juventud. Eso nos llena de orgullo porque significa que lo estamos haciendo bien”.
Así, alrededor de las mesas, compartían panas, grupos de amigos, familias y clientes de distintas generaciones que han encontrado en los pinchos y las cervezas la excusa perfecta para reunirse.
El sabor boricua
La noche del sábado no fue cualquiera. Tras seis semanas, Miller Lite encendió fogones en San Germán, Adjuntas, Aibonito, Cabo Rojo, Carolina, San Juan y Morovis para resaltar la experiencia de una tradición que continúa más viva que nunca.
En cada parada, las personas disfrutaron de un ambiente acogedor, de promociones y de materiales conmemorativos. La campaña también incluyó recetas de salsas de BBQ preparadas con Miller Lite.
Con toda esa energía y sabor, culminó por todo lo alto la ruta de El Pinchorreo de Miller Lite en Guaynabo. Una velada que celebró una costumbre que corre por las venas del archipiélago.
“El Pinchorreo demostró que los mejores momentos nacen cuando tenemos una excusa para reunirnos con los nuestros. Estamos felices de cerrar esta ruta en Willy’s Pinchos y entusiasmados por seguir creando experiencias que acerquen a Miller Lite a los consumidores puertorriqueños”, expresó Sarah Irizarry Rachid, Senior Regional Marketing Manager de Molson Coors Beverage Company
Porque quien conoce a Puerto Rico sabe que donde hay pinchos, una salsa que le dé el toque, un pedazo de pan y una cerveza bien fría, hay fiesta, hay compartir, hay un junte entre panas que convierte cualquier esquina en el mejor lugar del mundo.

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