Suministrada
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Uno de los distintivos de la gastronomía puertorriqueña es la longaniza –hasta tiene su festival y no por nada se designa a Orocovis como la capital de ese embutido–. Originalmente solo de cerdo, hoy un restaurante que empezó como un colmadito en la década de los 30 las hace hasta de pescado, elevando muy alto el estándar de este manjar boricua.

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Una receta familiar

Aracelis Ortiz es la tercera al mando del restaurante. Antes que ella estuvo su papá, Jorge Ortiz, quien siguió a su madre, doña María Ortiz, la autora de la receta familiar.

La historia va más o menos así: doña María y su esposo don Pedro, aprovechando la sombra de un flamboyán, abrieron un colmado en el 1934. En la década de los 50, él fallece, y quedó en una madre viuda con 14 hijos echar el colmado andar.

Y anduvo bien hasta el 1984, cuando ocurren tres cosas. La primera: el colmado pasa a manos de Jorge. La segunda: Jorge y su hermano Manuel crean la longaniza de pollo y añaden al menú el arroz con longaniza. La tercera: debido al auge, el colmado evoluciona en restaurante.

Jorge se retiró 20 años después, y desde el 2004 la receta familiar quedó en manos de Aracelis, quien ahora ofrece longanizas de cerdo, pollo, chorizo, tripleta (bistec, jamón ahumado, pernil), pavochón y pescado.

“Los platos principales son la longaniza de cerdo, que es la original; la de pollo con tostones y el arroz con longaniza. Y todo el mundo es loco con nuestras habichuelas 'guisás'”, dijo.

El sabor puede atribuirse a que todos los productos que utilizan los obtienen frescos de su finca.

“Nuestra longaniza no tiene preservativos, no tiene colorantes artificiales. Se hace diariamente. No la vas a ver en los supermercados. Hemos decidido no sacarla de local para que la gente venga a probarla y ayudar a la economía de nuestro pueblo”, afirmó Aracelis.

Empleados, clave para el éxito

Hoy, tras más de 70 años en operaciones, el Restaurante La Sombra y Longanizas Doña María emplea a más de 40 personas, otro aporte significativo a la economía de la montaña.

Siete décadas no son poca cosa. “El éxito se lo debemos a los empleados. Algunos llevan más de 30 años. La gente los busca, ellos son nuestra cara” sostuvo Aracelis.

Esa clientela también se ha cuestionado por qué el postre de la casa –un hojaldre relleno de queso crema y guayaba o almendras– “no lo hacen más pequeño. Yo les digo ‘deja que lo pruebes y me vas a preguntar por qué no lo hago más grande’”, compartió jocosamente.

El local ubica en la carretera 156, kilómetro 2.80, en Orocovis.

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