El cohete Artemis con la nave espacial Orion en la plataforma 39B en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida,.
El cohete Artemis con la nave espacial Orion en la plataforma 39B en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida,. (The Associated Press)

Cabo Cañaveral, Florida — La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, en inglés) pospuso hasta nuevo aviso el lanzamiento de la misión Artemis I luego que el despegue programado para hoy, sábado, se canceló al ocurrir una segunda fuga de hidrógeno líquido en la plataforma.

La nave estaba prevista a despegar para un vuelo de prueba sin tripulación, que debe salir bien antes de que los astronautas puedan subir a bordo.

Sin embargo, al filo de las 11:17 a.m. (hora del este de Estados Unidos) se detuvo el conteo regresivo para el lanzamiento y se informó la suspensión del lanzamiento. La NASA indicó que la próxima semana tendrán una idea más clara sobre cuándo podrían intentar el lanzamiento, pero que no ocurrirá antes de que expire la ventana del próximo martes, 6 de septiembre.

Las próximas ventanas están programadas para mediados de septiembre y finales de octubre.

“La misión #Artemis I a la Luna ha sido pospuesta. Los equipos técnicos intentaron solucionar un problema con una fuga en el acoplamiento entre el cohete principal y el equipo que transfiere el hidrógeno líquido al cohete, pero los intentos fueron infructuosos”, informó la NASA en un tuit.

Mike Serafin, director de las misiones Artemis, explicó durante una conferencia de prensa que la fuga ocurrió debido a una situación de sobrepresión en la línea de carga de combustible que, a su vez, provocó una fuga considerable de hidrógeno líquido que no pudo ser resuelta en la plataforma de lanzamiento.

“Debido a la situación de sobrepresión en la línea, es posible que el sello del receptáculo de rápida desconexión sufrió daños. Fue en esa toma de conexión que ocurrió la fuga. Durante el intento de lanzamiento del lunes vimos una fuga pequeña, pero no fue de la magnitud de la que intentamos resolver hoy”, señaló Serafin.

“El personal en la plataforma de lanzamiento intentó detener la fuga en tres ocasiones, pero no les fue posible. Intentaron aumentando la presión en la línea, pero no funcionó, al igual que equilibrando la temperatura entre la línea y el receptáculo”, resaltó.

Por consiguiente, los funcionarios de NASA analizan dos opciones: llevar a cabo el reemplazo del receptáculo, o de los sellos, en la plataforma de lanzamiento, donde se verían afectados por las inclemencias del tiempo, o transportar el cohete de regreso al Edificio de Ensamblaje, lo que podría tomar varios días, para llevar a cabo la operación en un ambiente controlado. Regresar al Edificio de Ensamblaje les permitiría, además, recargar las baterías del cohete y de la cápsula Orion.

Si la NASA opta por devolver el cohete al Edificio de Ensamblaje, el lanzamiento, en esencia, quedaría pospuesto hasta finales de octubre.

“El SLS es un vehículo nuevo y todavía estamos aprendiendo sobre cómo prepararlo y manejarlo. Vamos a volar cuando estemos listos”, subrayó Serafin.

Dado el tiempo que tendrían que esperar para lanzar, la NASA indicó que tendrían que revisar artículos perecederos y si pueden permanecer en la plataforma de lanzamiento por un periodo de tiempo extendido.

El primer intento, a principios de la semana, también se vio empañado por fugas de hidrógeno, pero estas se produjeron en otros lugares del cohete de 98 metros (322 pies), el más poderoso jamás construido por la NASA.

La directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, y su equipo intentaron tapar la fuga del sábado como lo hicieron la última vez: deteniendo y reiniciando el flujo de hidrógeno líquido superfrío con la esperanza de eliminar el espacio abierto alrededor de un sello en la línea de suministro. Lo intentaron dos veces y también arrojaron helio a través de la línea, pero la fuga persistió.

Blackwell-Thompson finalmente detuvo la cuenta regresiva después de tres o cuatro horas de esfuerzos inútiles de cargar casi 3.8 millones de litros (1 millón de galones) de combustible.

La primera cuenta regresiva, el lunes, fue detenida por un sensor defectuoso de motor y otra fuga de combustible. El vuelo de prueba debe salir bien antes de que los astronautas puedan subir a bordo.

El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) intentará enviar la cápsula alrededor de la Luna y de regreso. De tener éxito, será la primera cápsula en volar hacia la Luna desde el programa Apolo de la NASA hace 50 años.

El vuelo de prueba de 4,100 millones de dólares es el estreno del programa de exploración lunar Artemis (Artemisa, en español) de la NASA, que lleva el nombre de la hermana gemela de Apolo en la mitología griega.

La nave podría llevar astronautas a bordo en 2024 para un recorrido alrededor de la Luna e intentar un alunizaje en 2025.

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