Con la liberación de los últimos 11, más de 100 pájaros, de unas 30 especies, repoblaron el parque forestal, en Guaynabo
Con la liberación de los últimos 11, más de 100 pájaros, de unas 30 especies, repoblaron el parque forestal, en Guaynabo
21 de septiembre de 2024 - 9:00 AM
Guaynabo - Las reacciones al abrirse las puertas fueron distintas. Hubo algunas que, enseguida, tomaron vuelo, pero otras prefirieron la seguridad de caminar sobre el breve tablado que rodea el espacio o permanecer resguardadas mientras tanteaban el ánimo en su nuevo hábitat.
Fueron reacciones normales, después de todo, pues unas jaulas parecidas fueron su hogar desde que el huracán María devastó, hace exactamente siete años, el aviario del Parque Forestal la Marquesa. Once aves, con sus respectivas personalidades y coloridos plumajes, se ajustaban para regresar al ahora santuario, donde sus cuidadores buscarán brindarles la mejor calidad de vida.
“Es un día muy especial para nosotros, porque estamos en la etapa final de lo que es la liberación de las aves que forman parte de la colección del Parque Forestal La Marquesa. Liberamos a guacamayos jacintos, guacamayos escarlatas, guacamayos militares, que se unen a la gran familia en sociedad que tenemos aquí”, expresó el viernes Marilyn Maldonado Urbina, administradora del parque, quien destacó que una cuarta parte de las aves nacieron en este municipio.
Una de las especies más esperadas era, precisamente, el guacamayo jacinto, con su espeso plumaje azul y un toque de amarillo en el contorno de sus ojos y pico. Este pájaro –que cobró notoriedad al protagonizar la película animada Río y que está en peligro de extinción– está al tope en la jerarquía de la “sociedad de aves” que habitan el aviario.
La emoción era palpable en la voz de Maldonado Urbina, quien puede nombrar a cada una de las 128 aves que habitan el aviario –las 11 de este viernes eran las que faltaba liberar– y hablar con fluidez de las características de sus respectivas especies. Ver el espacio repoblado, donde las aves podrán sentir el sol y la lluvia en sus plumas, “es un momento bien especial porque sabemos que eso no solo contribuye a la estabilidad física del animal, sino también a la estabilidad emocional”, comentó.
El proceso de liberación comenzó hace poco más de tres semanas, cuando se terminó de coser la malla del aviario, y, en 10 días, sus cuidadores comenzarán a colocar nidos, pues las propias aves son las que definen cuál será su espacio en el santuario.
En preparación para regresar a la vida en estado silvestre, los cuidadores masajearon sus alas y permitieron que salieran, aunque fuera en un espacio limitado, para recobrar la fuerza muscular.
Maldonado Urbina contó que una de las cacatúas del parque, Coco, que nació en los años post-María, nunca había podido volar en un espacio tan amplio. Sus cuidadores le enseñaron el movimiento y, al salir de su jaula, comenzó a mover sus alas tímidamente hasta que se dio cuenta de que podía tomar vuelo, por primera vez, y así lo hizo.
El alcalde de Guaynabo, Edward O’Neill, sostuvo que la rehabilitación del aviario era una de las partes más complejas e importantes de la reconstrucción de La Marquesa, donde solo resta por terminar el salón de actividades donde estaban las aves y el nuevo restaurante. Se espera que las veredas abran al público entre octubre y noviembre.
“El parque está vivo nuevamente; vemos las aves ya sueltas. Vemos que está limpio, que está organizado, que estamos próximos a terminarlo”, destacó el ejecutivo municipal, quien destacó que el proyecto –de $4.2 millones– contó con medidas de resiliencia ante el impacto de fenómenos atmosféricos venideros.
Junto al aviario, se restauró el mariposario, en el que habitarán mariposas monarcas que crían desde el laboratorio del parque y que trabajaron en la reforestación del espacio, mediante la polinización.
Mientras, las aves en todo el espacio buscan interactuar con los presentes, y no es para menos porque estuvieron siete años recibiendo un amoroso cuido directo. Aunque sus cuidadores seguirán presentes, la vida de los pájaros será más independiente y en armonía con su entorno.
“Aquí, ellas van a ser protagonistas. Nosotros vamos a salvaguardar su seguridad, dignidad y todo lo que ellas necesiten. Yo no voy a escatimar. Mientras yo tenga salud y este grupo de trabajo –que son un grupo de muchachos y muchachas muy buenas–, no vamos a escatimar ni en esfuerzos ni en lo que tengamos que conseguir”, aseguró la administradora, quien no es científica, pero sus 18 años frente al parque la han hecho una experta en las especies de este pulmón metropolitano en el barrio Sonadora.
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