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La especie de coral Acropora palmata o cuerno de alce es una de las que se encuentran en la playa del Condado y podría reproducirse. (GFR Media)
La especie de coral Acropora palmata o cuerno de alce es una de las que se encuentran en la playa del Condado y podría reproducirse. (GFR Media)

La playa del Condado, en su segmento entre los hoteles La Cocha y Marriott, figura entre las más visitadas por locales y turistas, pero también entre las más peligrosas debido a sus fuertes corrientes capaces de jugarle una mala pasada al más apto de los bañistas.

A su vez, el poderoso vaivén de olas, combinado con el alza en el nivel del mar a causa del cambio climático, ha provocado un serio problema de erosión costera en la zona.

Con el propósito de solucionar  ambas situaciones, un grupo de ciudadanos del Condado, apoyados por personal técnico y científico, está proponiendo la instalación de un arrecife artificial a unos 150 metros de la costa, que, de paso, también contribuiría a multiplicar la biodiversidad.

Frank Inserni, facilitador de  Arrecife Condado, explicó que se trata de un proyecto piloto, que bien podría servir de modelo para otras playas con el mismo problema de corrientes peligrosas y erosión, como Vacía Talega, en Loíza; La Pared, en Luquillo; Jobos, en Isabela; Palmas del Mar, en Humacao; y varias en Rincón y Arecibo.

“Se trata de convertir una playa afectada por múltiples ahogamientos en una segura y protegida”, dijo Inserni, tras resaltar que la gerencia de los hoteles La Cocha y Marriott apoyan el proyecto.

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Corrientes

El oceanógrafo físico Alfredo Torruella, quien diseñó el arrecife artificial instalado en la vecina isla de Antigua, es el asesor científico del grupo, y señaló que la iniciativa propuesta tiene “repercusiones positivas” en términos de turismo, economía y seguridad. Sobre este último aspecto, destacó que la playa del Condado no tiene salvavidas.

 “Lo que ocurre es que en esta playa convergen dos corrientes, del este y oeste, que cuando se encuentran en la orilla pueden arrastrar mar adentro a una persona. Ante una situación como esa, el instinto es nadar hacia tierra, pero como es en dirección opuesta a la corriente la gente se cansa. La recomendación es flotar y dejarse llevar hasta que la misma corriente suelte a la persona”, explicó.

Torruella agregó que con la instalación del arrecife artificial en la playa del Condado, la convergencia de corrientes ya no ocurriría en la costa.

“Entre la costa y el arrecife artificial habría un área de tranquilidad”, abundó Inserni, y enfatizó que los tres objetivos del proyecto son salvar vidas, controlar la erosión  y aumentar la biodiversidad marina.

 Detalles

Sobre el proyecto per se, Torruella ilustró que consiste en la instalación de tres estructuras, de aproximadamente 187 metros de largo, que formarían una línea de arrecife artificial, aunque entre una y otra habría una separación de 50 pies para no bloquear el flujo marino. Las piezas se ubicarían a una profundidad de entre 15 y 21 pies.

Las estructuras serían de rocas provenientes de alguna cantera local, y se colocarían en el fondo marino con la ayuda de embarcaciones con grúas hidráulicas. Luego, en cada estructura se adherirían fragmentos de coral “sembrados” en otra parte.

“En Culebra, por ejemplo, existe un proyecto que se conoce como siembra de corales. Cada fragmento se adhiere a las rocas y crece como si fuera un injerto”, dijo Torruella.

Inserni, por su parte, indicó que el grupo Arrecife Condado ya realizó algunos estudios relacionados con el proyecto, entre estos, de corriente, clima, batimetría (profundidad) y béntico (fondo marino). Los estudios se hicieron “con la mejor tecnología disponible”, para anticipar  los posibles efectos del proyecto.

“Son los estudios que necesitamos para pedir los permisos al Cuerpo de Ingenieros (del Ejército de los Estados Unidos) y las agencias locales, pero necesitamos estudios adicionales. Ya contamos con un diseño preliminar del proyecto”, expuso.

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A largo plazo

Inserni y Torruella indicaron que actualmente el grupo está a la espera de la firma de un acuerdo de comanejo con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para ocuparse del proyecto.

Dicho acuerdo de comanejo, resaltaron, tendría objetivos educativos y de conservación.

Una vez instalado el arrecife, la intención de los ciudadanos es que el área se designe como reserva marina, extendiéndose desde El Escambrón hasta Isla Verde. La Reserva Marina del Arrecife de la Isla Verde, creada por ley en 2012, se integraría.

Como parte de ese componente educativo, agregó Inserni, se contempla que los estudiantes de las escuelas del Condado y áreas aledañas sean los que adhieran los fragmentos de coral en las rocas.

Esta actividad también podría ser un ofrecimiento turístico. Según Torruella, un turista que siembre un coral vendrá todos los años a la Isla para ver cómo evoluciona.

 Fondos

El costo del proyecto podría alcanzar los $8 millones, detallaron Inserni y Torruella.

Aclararon, de inmediato, que el grupo no cuenta con esa cantidad, por lo que están en una fase de recaudación de fondos para sufragar, en primer lugar, los estudios que faltan y los documentos ambientales. Luego, los fondos se destinarían a la construcción del proyecto, que se estima demoraría  dos meses.

“También estamos intentando conseguir fondos a través de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), que provee para la protección de corales”, manifestó Inserni.

“Reconocemos que puede haber escepticismo en torno al proyecto, pero somos un equipo serio abogando por hacer más segura la playa más turística de toda el área metropolitana”, añadió Torruella.

Ambos comentaron que la información y recursos recopilados para este proyecto estarán a la disposición de las agencias, comunidades y grupos que quieran impulsar uno similar en alguna otra playa.

“Estamos ante un gran esfuerzo de concienciación ciudadana. Aparte de conseguir fondos, tenemos que influenciar la mentalidad de todo el mundo para que comprendan la importancia de este proyecto piloto”, concluyó Inserni.