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Marcela Cañón y Ashley Pérez, de la Fundación Alma de Bahía, visitaron el barco “Okeanos Explorer”, de la NOAA. (Suministrada)

A 75 millas al norte de San Juan, ubica el punto más profundo del océano Atlántico y el segundo en todo el planeta. Lleva por nombre la Trinchera de Puerto Rico y, pese a su cercanía física, es una gran incógnita científica.

Con el fin de expandir el conocimiento sobre esta área, de 27,493 pies de profundidad, científicos de la isla y otras jurisdicciones se unieron para lanzar la “Tennenbaum Exploration Initiative”.

El proyecto exploratorio es financiado por el filántropo Michael Tennenbaum, quien, en 2012, donó $10 millones al Smithsonian Institution para estudiar la biodiversidad marina costera y los ecosistemas globales.

En entrevista con El Nuevo Día, Tennenbaum indicó que se interesó en la Trinchera de Puerto Rico porque “es uno de los puntos más dramáticos del mundo y la gente apenas lo conoce. Hay mucho que investigar, por lo que pensé que era una buena idea crear un proyecto que nos ofrezca cuanta información sea posible”.

Según Tennenbaum, la expedición busca responder preguntas como qué tipo vida marina existe en la Trinchera y en qué condiciones sobreviven. Además, se estudiarán las condiciones del agua, como temperatura, salinidad y su composición química.

“En la Trinchera de Puerto Rico, llega un punto en el que todo es oscuridad total. ¿Cómo será la vida marina ahí? Queremos saber cómo se creó esta área y que está pasando ahí ahora”, dijo.

Para contestar estas interrogantes, Tennenbaum contó que están en proceso de identificar y adquirir cámaras que operen a poca luz, gran profundidad y puedan permanecer sumergidas por “mucho tiempo”. La idea es que las cámaras capturen imágenes de “la cotidianidad” en la Trinchera.

“Queremos conseguir las cámaras en las próximas semanas e instalarlas en antes de marzo, cuando las condiciones del tiempo empeoran. Tenemos muchos grupos interesados en colaborar con la expedición”, agregó.

Además de Tennenbaum, los fundadores de la iniciativa son el profesor Julio Morell, del Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez; Ernesto Díaz, director del Programa de Manejo de la Zona Costanera; Ruperto Chaparro, director del Programa Sea Grant; Michael Bruno, vicecanciller de Investigación de la Universidad de Hawái; David Gruber, explorador marítimo, biólogo marino y profesor; Ashley Pérez, científica ambiental de la Fundación Alma de Bahía; y Marcela Cañón, bióloga marina y directora científica de la Fundación Alma de Bahía.

Precisamente, Cañón indicó que el grupo está desarrollando un “centro repositorio” de toda la información disponible sobre la Trinchera, que estará disponible para la comunidad científica y todas las personas interesadas.

Además, como parte de la iniciativa, se estableció un “centro de comando de exploración” para la expedición “Océano Profundo 2018: Exploring Deep-Sea Habitats off Puerto Rico and the U.S. Virgin Islands”, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés). Laexpedición, a bordo del buque Okeanos Explorer, inició el pasado 31 de octubre y se extenderá hasta el 20 de noviembre.

Cañón dijo que el EcoExploratorio: Museo de Ciencias de Puerto Rico colabora en el establecimiento del centro de comando, por lo que ubica en la exhibición Oceánica, en el segundo nivel de Plaza Las Américas.

“Fuimos invitados para hacer varias pruebas en el buque, como parte del equipo de la NOAA. Es una oportunidad para que nuestros científicos sean parte de esta otra expedición tan importante”, declaró Tennenbaum.

“Los científicos en Puerto Rico se pueden integrar y participar, pero estudiantes y otros expertos también pueden pasar por el centro e interesarse en la exploración de los océanos”, agregó Cañón.

Coincidieron en que la “Tennenbaum Exploration Initiative” será un proyecto a largo plazo, por sus implicaciones en cuanto a descubrimientos biológicos y manejo de áreas marinas, además de ayudar a entender los procesos geológicos.


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