"Los americanos están luchando para jode..., pero no vamos a ceder", dijo un trabajador cubano.

La Habana, Cuba - Las sanciones impuestas por Estados Unidos a Cuba, las cuales complican la llegada de combustibles a la isla, ha pasado recibo al gas licuado, el cual escasea en las calles, por lo cual el gobierno cubano llamó a la población a ahorrar.

En una nota leída esta noche en el Noticiario Estelar de la Televisión Cubana, las autoridades cubanas señalaron que “los inventarios que actualmente existen en el país no cubren el consumo, por lo que han existido afectaciones en la venta normada y liberada de gas licuado y sólo podrá garantizarse para los centros que brindan servicios básicos a la población”.

Agrega la nota que “se informará a través de cada punto de venta de gas licuado las medidas de reducción del consumo que se aplicarán hasta tanto exista un suministro estable de gas licuado al país. Se exhorta a la población a adoptar medidas de ahorro y el uso eficiente del gas licuado”.

La Unión Cubapetróleo dio a conocer que “durante todo el año 2019, el gobierno de los Estados Unidos impuso nuevas y sucesivas sanciones a compañías, armadores, buques y empresas de seguros, con el objetivo de impedir la llegada de combustibles a nuestro país. El 26 de noviembre de 2019 fue publicado que EE.UU. sancionó injustamente a la Corporación Panamericana S.A, empresa creada en la década del 90”.

La nota oficial indica que “la Corporación Panamericana S.A tenía contratado el suministro de Gas Licuado del Petróleo (GLP) que garantizaría sin afectaciones el consumo de la población y de los sectores estatal y no estatal, pero los proveedores se negaron a realizar las entregas planificadas para finales de diciembre e inicios de enero. Desde el momento en que la Corporación Panamericana S.A fue sancionada, se ha estado realizando gestiones para lograr el suministro de GLP desde otros mercados, lo cual no se ha logrado concretar. Se continúa las acciones para lograr la importación de GLP”.

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos mantiene una intensa presión económica sobre Cuba y una de sus estrategias se centra en impedir la entrada de combustibles fósiles desde Venezuela, el principal suplidor del país.

La primera gran crisis se generó en septiembre pasado, cuando la falta de diésel provocó lo que se denominó como un “periodo coyuntural” en la economía.

Ahora le toca el turno al gas licuado, crítico para que la población cocine sus alimentos.


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