En lo que va de año se han detenido a 32 personas por intentar entrar drogas a Cuba. (GFR Media)

La Habana, Cuba - Las autoridades aduanales de Cuba detuvieron a un pasajero de origen sudamericano que cargaba en su estómago unas 37 cápsulas de cocaína, que se presume eran destinadas a la venta ilícita, una práctica cada vez más común en la isla.

Fuerzas especializadas de la Aduana General de la República (AGR) detectaron en el aeropuerto internacional José Martí a un pasajero procedente de Sudamérica -no se especificó el país de origen-, quien pretendía introducir cocaína líquida en el territorio cubano.

De acuerdo con el sitio web de la AGR, su detención ocurrió el 19 de diciembre último y fue posible gracias al comportamiento irregular del individuo y a la aplicación de la tecnología de escáner corporal, la que permitió determinar la presencia de las cápsulas en su cavidad abdominal.

Este caso de detección ha sido el número 32 del año que concluye y las autoridades cubanas han levantado la voz de alerta dado el incremento en el intento de introducción de drogas a Cuba, un país donde el consumo de narcóticos es raro, pero existente.

La presencia de drogas y su correspondiente cadena de suministros ha ido en aumento desde que el turismo comenzó a crecer sin precedentes los últimos cinco años, sumado al nacimiento de una clase media alta, que ha elevado el poder adquisitivo en la isla y la capacidad de adquirir narcóticos ilegales en el mercado negro.

A pesar de que el consumo sigue siendo mínimo en comparación con otros países de la región, lo cierto es que la presencia de drogas en Cuba, donde hay tolerancia cero con esta práctica y las condenas son sumamente elevadas, era casi inexistente hace dos décadas.

Cada vez más, los agentes de la Aduana se encuentran con casos de “mulas” que intentan entrar drogas al país mediante la ingestión, el traslado de sustancias pegadas al cuerpo, ocultas en el recto o la vagina, en el equipaje, o escondida en bolígrafos, zapatos, ropa, artículos religiosos, entre otras cosas.

“Ningún viajero debe olvidar la sanción penal que lleva la introducción de sustancias ilícitas al país, y el riesgo en que pone su vida al transportarlas usando su cuerpo como reservorio”, dijo la Aduana en su comunicado.

Los órganos especializados del Ministerio del Interior (MININT) habían confiscado hasta noviembre pasado 3,291.94 libras de droga, de las cuales el 93 por ciento corresponde a ocupaciones en el mar, la mayoría de ellas es hallada flotando en el agua a la espera de ser recogida o tras ser abandonada al temerse una ocupación de las autoridades cubanas.

Según Juan Carlos Poey, el jefe de la Dirección Nacional Antidroga del MININT, como resultado de estos operativos fueron detenidas 1,382 personas, de ellas 22 extranjeros.

De enero a septiembre del año en curso fueron neutralizadas 32 operaciones de narcotráfico en el país caribeño, reflejan las últimas estadísticas dadas a conocer por las autoridades cubanas.

El coronel Poey alertó de que “los narcotraficantes tienen nuevas formas de operar y hacen uso de la tecnología avanzada en las comunicaciones para concertar todo lo relacionado con su accionar, lo que evidencia un nivel de complejidad y organización superior”.

El oficial policial señaló que “uno de los procedimientos más utilizados consiste en utilizar las agencias de paquetería en Estados Unidos para planificar las operaciones, pues reclutan a personas que quieren viajar al país y le compran su carga, donde tratan de camuflar la encomienda… Algunos no saben que traen drogas; otros están conscientes de que cometen un delito tipificado en Cuba en el Código Penal”.

Sostuvo que “los intentos para introducir drogas en el país han sido persistentes, sobre todos aquellos destinados a su comercialización en el interior del archipiélago, principalmente la cocaína y las sustancias sintéticas, en cantidades que oscilan entre 300 gramos y un kilogramo. La vía área es la de mayor incidencia, en particular por el aeropuerto internacional José Martí, donde es significativo el empleo en un mismo vuelo de varias ‘mulas’ o correos de drogas para tratar de complejizar su detención”.

Según el más reciente informe de Naciones Unidas, el consumo de drogas a nivel mundial se ha incrementado de manera alarmante. Más de 271 millones personas lo hicieron en el año 2019, mientras que unas 1,976 toneladas fueron ingeridas.

La producción de opio y cocaína alcanzó niveles récord y la despenalización en algunos territorios ha provocado un aumento del consumo, en particular, en regiones como Asia, Europa, América Latina y en particular de los Estados Unidos.


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