El primer ministro de Cánada, Justin Trudeau, y el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. (EFE) (semisquare-x3)
El primer ministro de Cánada, Justin Trudeau, y el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. (EFE)

La Habana, Cuba- El gobierno canadiense anunció ayer que limitará los servicios en su Embajada en Cuba y que las visas a los cubanos tendrán que ser tramitadas en un tercer país, como hace Estados Unidos.

La medida responde a la decisión canadiense de limitar la presencia de personal diplomático en Cuba tras el sonado escándalo de los “ataques sónicos” mediante el cual dos docenas de estadounidenses y 14 canadienses aseguran haberse enfermado tras escuchar un sonido agudo, que causó, dependiendo el caso, desde mareos hasta daño cerebral ligero.

El gobierno canadiense anunció en la cuenta de la Embajada en Twitter que “los servicios ofrecidos en la Embajada de La Habana han cambiado. La Embajada ya no estará recibiendo solicitudes para visas de visitantes ni para permisos de estudios/trabajo. Tampoco se realizarán entrevistas de residencia permanente”.

Agregó que “la Embajada seguirá aceptando trámites para pasaportes canadienses, prueba de ciudadanía (certificado), así como documentos de viaje para residentes permanentes”.

El llamado escándalo de los “ataques sónicos” se desató cuando Estados Unidos hizo público a principios del 2017 que sus diplomáticos en La Habana se estaban enfermando de una causa no establecida, pero que estaba vinculada a un sonido extraño.

Los primeros casos se manejaron bajo la administración de Barack Obama, quien presentó su preocupación al gobierno cubano, el cual realizó una investigación para determinar las causas, incluyendo el curioso sonido que fue grabado por uno de los diplomáticos afectados.

La investigación determinó que se trataba de un grillo caribeño o “chicharra”, lo cual fue confirmado por estudios independientes en la Universidad de Berkeley.

El incidente, sin embargo, fue usado y aún es argumento central del cambio de política hacia Cuba por parte de la administración de Donald Trump, quien cerró los servicios en la recién abierta Embajada estadounidense en La Habana y provocó que los cubanos tengan que ir a terceros países a hacer los trámites migratorios.

Canadá había mantenido bajo perfil en el tema, pero demandas en los tribunales canadiense, así como críticas públicas por su poca atención preventiva al asunto, provocaron que se redujera en una primera fase la presencia de personal diplomático en Cuba y ahora se toma de la decisión de no tramitar visados en La Habana.

La determinación se hace efectiva, igualmente, a poco más de dos semanas que Canadá comunicara públicamente que tomará acciones legales para proteger a sus empresas del Título III de la Ley Helms-Burton, el cual permite demandas en tribunales estadounidenses contra compañías, incluso de terceros países, que operen en propiedades confiscadas por Cuba tras el triunfo de la Revolución.

Canadá es el mayor emisor de turismo a Cuba y sus empresas tienen amplia participación en el mercado cubano.


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