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El profesor Rafael Cox Alomar comparte su ponencia en el Palacio de las Convenciones de La Habana, lugar icónico, donde daba la mayoría de sus discursos el fallecido dirigente cubano Fidel Castro Ruz. (Benjamín Morales Meléndez / Especial ELNUEVODIA.COM)

La Habana, Cuba - Rafael Cox Alomar es un estudioso a fondo de la historia y la realidad cubana, temas que son parte de sus pasiones como académico. No es extraño, por lo tanto, que a la hora de realizar eventos especializados, en Cuba cuenten con él como un recurso para traer perspectivas desde el punto de vista estadounidense y puertorriqueño.

Así, el  abogado, profesor universitario, analista político y excandidato por el Partido Popular Democrático (PPD) a la comisaría residente en Washington, llegó a La Habana para participar en la reciente Jornada Internacional de Derecho de Contratos, organizada por la Unión Nacional de Juristas de Cuba.

El Nuevo Día conversó con el graduado de las universidades de Harvard y Oxford sobre su experiencia y su visión del futuro de Cuba.

¿Cuál es la importancia de participar en este tipo de seminarios en Cuba?

“Es imprescindible salir del escenario local y prestarle atención a lo que está ocurriendo en otros mercados, particularmente si queremos atraer a Puerto Rico inversión extranjera y abrirle más y mejores mercados a nuestros empresarios. La más reciente Jornada Internacional de Derecho de Contratos, organizada por la Unión Nacional de Juristas de Cuba, es precisamente el tipo de foro que atrae a abogados de distintas partes del mundo con un claro trasfondo e interés en asuntos relacionados al Derecho Internacional relativo a la inversión extranjera. Esta edición de la Jornada ha contado, por ejemplo, con la participación de juristas italianos de renombre en el área de las obligaciones y contratos, tales como el profesor Giussepe Vettori, de la Universidad de Florencia, y las profesoras Chiara Tenella Sillani y Elisabetta Panzarini, de la Universidad de Milán, y todo bajo la coordinación del profesor Leonardo Pérez Gallardo, una las figuras más importantes del Derecho Civil cubano”.

¿Qué pertinencia tiene discutir en el contexto cubano temas como la contratación?

“En momentos en los cuales el gobierno cubano ha decido elevar a rango constitucional los principios enunciados en la más reciente ley de inversión extranjera de 2014, a la vez que sigue concertando tratados bilaterales de inversión con más de 60 países alrededor del mundo, discutir las distintas modalidades de contratación bajo el nuevo ordenamiento cubano es sumamente pertinente”.

¿Cuáles fueron las lecciones de la experiencia?

“La lección principal de esta experiencia es que Cuba, más que nunca antes, está abierta a nuevas posibilidades de hacer negocios. La puesta en marcha de un nuevo ordenamiento legal, en materia de inversión extranjera, constituye la evidencia más elocuente de ello. Me parece que la otra lección fundamental es que los propios juristas cubanos reconocen que aún queda mucho por hacer, en términos que cómo atemperar su Código Civil a las nuevas realidades comerciales que se viven en Cuba. Es sumamente interesante que mientras en Puerto Rico nos estamos replanteando nuestro Código Civil, el cual tiene raíces en común con el cubano a través del código español, en Cuba andan por similares latitudes”.

¿Dónde están las áreas de oportunidad?

“Las áreas de oportunidad, más allá de en el sector turístico, están en la agricultura de alta tecnología, en los sectores energéticos y farmacéuticos, así como en la telefonía, la transportación y los servicios en general”.

¿Cómo ve el desarrollo futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos a la luz del contexto presente y el futuro?

“La caída del embargo es inevitable. Es cuestión de tiempo. Tarde o temprano se materializará, particularmente si en 2020 el Partido Demócrata lograra prevalecer en la Casa Blanca y en el Congreso. Resulta increíble que los Estados Unidos hayan restablecido relaciones diplomáticas y económicas con Vietnam (donde murieron casi 60,000 norteamericanos en las junglas y campos de batalla) y no así con Cuba (en donde no ha muerto un sólo norteamericano en condiciones de guerra).  No hay duda que la elección de Trump ha sido un grave retroceso. De cara al futuro, no obstante, Cuba también deberá abrirse aún más, particularmente en lo político, si de verdad aspira a desarrollar una relación bilateral con Washington que sobreviva los vaivenes de la historia”.


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