Cristina Fernández de Kirchner autografía copias de su libro para los asistentes. (AP / Ramón Espinosa)

La Habana, Cuba - Cristina Fernández de Kirchner presentó el sábado en La Habana su libro “Sinceramente”, una publicación que debe mucho a Cuba, pues aquí su hija ha sido tratada con éxito de su complejo cuadro clínico y aquí se escribió el último capítulo del texto, el más vendido en la Argentina en el 2019.

La vicepresidenta argentina se presentó en la sala Nicolás Guillén del complejo histórico La Cabaña, en el marco de la Feria del Libro de La Habana, con un aire relajado y espontáneo, donde anunció que su hija Florencia Kirchner “hoy está muchísimo mejor” y agradeció a las autoridades cubanas por las atenciones para con la salud de ella.

“Realmente, como madre, tuve la experiencia fantástica de que pueda ser diagnosticada correctamente y hoy está muchísimo mejor... la fama de los médicos cubanas es bien merecida", expresó la expresidenta argentina, ante la atenta mirada del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, entre otro dirigentes cubanos, y tras lo cual recibió una sonora ovación por parte de la audiencia, compuesta por invitados de alto nivel y un grupo de argentinos que visita la feria.

Fernández de Kirchner abrió la jornada con una alusión a la salud de su hija, un tema compulsorio dada la secretividad con que se ha manejado, desde que hace ya casi un año fuera internada en una clínica cubana en medio de unas vacaciones y sin acudir a enfrentar un proceso judicial en Argentina.

"El lawfare en Argentina tuvo un componente mafioso y fue meterse con los hijos. Apuntaron contra la familia. En Argentina se tradujo en la persecución de mi hija Florencia por verla vulnerable. Advirtieron que era un lugar muy vulnerable para mí. Era muy simple ver cómo era mi vida en Buenos Aires... Vieron un lugar donde podrían doblegarme, hacer las cosas que ellos saben hacer tan bien", expresó la veterana política, quien recordó que Florencia cumplirá en dos lunes un año en La Habana, pero no especificó si la mejoría le permitirá volver a su tierra pronto.

Fernández de Kirchner recordó que Cuba fue muy importante en el proceso de creación de "sinceramente", pues allí se escribió el último capítulo que "luego fue el primero", en medio de la emergencia que vivió al internar a Florencia en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de la capital cubana.

Además del contenido específico del libro, por poco más de una hora, conversó fluidamente de política general, la búsqueda de un nuevo modelo económico global, de la situación económica de su país y dedicó unos cuantos zarpazos repletos de veneno al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al gobierno de Mauricio Macri.

"Trataron de condenarme socialmente, de aislarme, para que no fuera un peligro para sus planes", sostuvo la dirigente, quien llamó a investigar toda la deuda y los procesos internos del pasado gobierno en sus relaciones con el FMI.

"Estas cosas ya no pueden quedar en manos de tres o cuatro personas, debe estar en manos de la sociedad, porque es la que paga la deuda", manifestó.

Fernández de Kirchner indicó que la prioridad del gobierno que representa debe centrarse en "salir de la recesión económica"vy adelantó que no se logrará ese objetivo sin una "gran inversión por parte del Estado".

Vestida con una blusa de "animal print" y un ajustado pantalón negro, la jornada no siempre tuvo un tono serio, más bien fue una conversación en la cual la exmandataria tuvo que vencer una fuerte ronquera para sostener la charla, que compartió con el periodista argentino Marcelo Figueras.

Un momento jocoso provocó extensas risas y aplausos entre los presentes, incluyendo a Díaz-Canel, cuando contó que no se le ocurría pensar qué hubiese pasado en Argentina si, como hizo el presidente estadounidense Donald Trump a la speaker Nancy Pelosi, le hubiese negado el saludo a Macri en la ceremonia de cambio de gobierno. O, si hubiera tenido una reacción parecida a la de Pelosi, quien prácticamente le rompió en la cara a Trump la copia de su discurso de la Unión, dado la semana pasada en Washington.

Confesó, provocando risas, que pensó mucho darle mano a Macri y que mientras se decidía si lo hacía o no, "mientras pensaba en todas las cosas malas que me hizo", lo saludé y por eso puso la cara de reproche que se convirtió en todo un icono en las redes sociales. "No soy hipócrita", afirmó.

Concluyó la jornada con un debate más profundo, centrado en el futuro de la economía global y cómo debe comenzar a discutirse un modelo de desarrollo mediante el cual el capitalismo no ande desregulado y preguntarse "¿quién conduce el proceso capitalista?".

Al final, no aceptó preguntas, firmó decenas de libros -los cuales se vendieron por alrededor de un dólar y cincuenta centavos-, y compartió con los cubanos y argentinos que llegaron a la presentación. Luego salió por la parte trasera del recinto y comenzó a tomarse fotos frente a la hermosa muralla que bordea La Cabaña, para después montarse en el monumental Mercedes Benz que la transportó, presumiblemente, para encontrarse con su hija Florencia, a quien todavía no se ha visto públicamente en La Habana.


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