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El uso del dólar de manera directa estaba prohibido a todos los niveles en Cuba y desde finales de octubre -no se dio fecha fija de inicio- las tiendas autorizadas venderán en moneda estadounidense. (Benjamín Morales Meléndez / Especial ELNUEVODIA.COM)

La Habana - El gobierno cubano autorizó hoy el uso del dólar en cierto tipo de tiendas estatales, una medida que “dolariza” un sector de la economía minorista y que busca aumentar la captación de moneda dura mediante la competencia ante las llamadas “mulas”, que importan millones en mercancía que es vendida en el mercado informal.

El anuncio fue hecho hoy en el popular programa televisivo “Mesa Redonda” por el vicepresidente de Cuba, Salvador Valdés Mesa, quien explicó que más de 70 tiendas podrán comercializar los productos, sobre todo, electrónicos y de piezas de autos.

La medida tiene diversos fines.

El primero es aumentar la captación directa de divisas. Hasta hoy, en Cuba sólo se podía comprar mediante el uso de una de las dos monedas autorizadas en el país: el CUC, el cual viene a ser como el dólar y se usa en las tiendas de divisas, hoteles o negocios privados; y el CUP o moneda nacional, usado para transacciones en mercados, farmacias, correos y otros servicios del Estado.

El uso del dólar de manera directa estaba prohibido a todos los niveles en Cuba y desde finales de octubre -no se dio fecha fija de inicio- las tiendas autorizadas venderán en moneda estadounidense, pero las transacciones no serán en efectivo, lo cual presenta el segundo fin de la medida gubernamental, que es batallar la corrupción.

Para poder comprar en esas tiendas especializadas los cubanos tendrán que abrir cuentas especiales en dólares, con las que vendrá una tarjeta de débito, mediante la cual podrán adquirir los productos. Otra forma que podrán utilizar son las tarjetas Visa o Master Card que sean emitidas por bancos no estadounidenses que autoricen dichas transacciones en Cuba. Esta medida facilitará que cubanos en el extranjero den a sus familiares en la isla una tarjeta para comprar en las tiendas dolarizadas.

Con esa estrategia, el gobierno limitará el uso del efectivo, lo que permitirá batallar la corrupción institucional que afecta las tiendas del Estado y pondrá coto al acaparamiento que se da hoy día con ciertos productos.

Como en Cuba todas las tiendas detallistas de ventas de enseres eléctricos, alimentos, piezas de autos, entre otras, son estatales, la práctica común es que, por ejemplo, una persona equis se pone de acuerdo con un gerente de una tienda, le compra todas las bombas de agua a cambio de una comisión y las revende en el mercado informal, sobre todo mediante sitios de clasificados digitales especializados, perfiles sociales, mensajes de texto o el clásico vox populi.

Esas transacciones eran muy fáciles al ser en efectivo, por lo que ahora, con el uso de una tarjeta, quedará registro de la compra y, en teoría, los fraudes se podrán detectar fácilmente.

Otro fin de la medida es poner coto al flujo de mercancía ilegal de las llamadas “mulas”, las cuales, según el grupo “The Havana Consulting Group”, cuestan a la isla la friolera de $2,390 millones para las compras en terceros países.

Valdés Mesa explicó que “en los últimos años se ha incrementado la importación, por parte de personas naturales, de mercancías sin carácter comercial. Aunque los bienes entran al país en un marco de legalidad, después de recepcionarlos se comercializan de manera irregular”.

El vicepresidente cubano se refiere a todo un mercado informal que hoy es más grande que el oficial, en el cual se venden electrodomésticos, piezas de autos o maquinaria, herramientas, ropa, entre otros tipo de mercancía, ante la ausencia de mucha de esa oferta en las tiendas estatales o porque los precios son demasiado elevados.

Las “mulas” son personas que operan para un negociante privado o lo hacen por su cuenta, y básicamente se dedican a ir a terceros países a comprar productos que no hay en Cuba o que el gobierno los vende muy caros.

Cada ciudadano cubano tiene derecho a importar hasta 1,000 puntos -según el esquema aduanal del país- en mercancía listada en un documento oficial. Así, una persona puede ir a Panamá y enviar por barco una nevera, un televisor, un aire acondicionado y una planta eléctrica, y pagar tasas de impuestos risibles en pesos cubanos. Esos productos acaban siendo vendidos más baratos en el mercado informal que en las tiendas estatales, pero a casi el triple de lo que costó en el mercado original, lo cual es un negocio redondo y ha permitido que muchos cubanos exiliados monten un comercio próspero, mediante la financiación de los viajes y las ventas de las mulas.

Lo que Cuba busca ahora es vender esos mismos productos en dólares directamente a precios más competitivos que las “mulas”, de modo que esas divisas no fluyan hacia el extranjero, sino que circulen en el país, que sufre de un serio déficit de efectivo en moneda dura.

Valdés Mesa reconoció que el problema de las mulas surgió porque el gobierno abandonó la compra de productos electrodomésticos y otro tipo de mercancía de gama media y alta, para privilegiar los productos básicos de alimentación, aseo personal y limpieza, ante el déficit de divisas.

“El dinero que está saliendo para adquirir esos productos (por las mulas) se estima en cifras significativas, y debemos captarlo como fuente de divisas para reaprovisionar nuestra industria, las cadenas de tiendas; en fin, nuestro mercado”, señaló el vicepresidente cubano, que fue enfático en otro fin que tiene la medida, que es que estas tiendas vendan “para fines no comerciales”.

Las tiendas estatales en Cuba, como cuentan con el monopolio, venden a precios escandalosos. Un refrigerador de tamaño medio puede superar los $1,000.00, un aire acondicionado de una tonelada ronda los $800.00 y un televisor de 43 pulgadas puede venderse en casi $900.00.

La idea del gobierno es que las tiendas del Estado, abandonadas por la población por sus altos precios y baja calidad, presenten competencia al mercado informal con una oferta razonable.

Ahora, por ejemplo, un televisor LED, de 43 pulgadas y marca Samsung, costará $549.00. En el mercado negro su costo actual es de $700.00 o más y, aún así, son más baratos que las tiendas estatales. Ese mismo televisor en un Wal Mart de Estsados Unidos vale alrededor de $280.00.

El gran golpe al negocio de las mulas se dará con las garantías y los servicios de reparación o mantenimiento. El Estado aseguró que dará garantías por los productos, así como reparación y mantenimiento, una realidad que el mercado negro no podrá enfrentar con facilidad, pues es muy complejo recuperar un producto comprado en un tercer país, contar con piezas de remplazo o tener talleres de reparación.

Los cubanos podrán adquirir los productos importados en dólares de tres formas: primero, mediante la compra directa en una tienda; segundo, si esa tienda no tiene el artículo, podrá pedirlo es una red de almacenes mayoristas que operará el Estado; tercero, haciendo una importación específica del producto si las primeras dos opciones no están disponibles.

Esta última forma es clave para el negocio de las “mulas”, pues mucha gente solicita y paga productos específicos a quienes viajan al extranjero, quienes los traen cobrando por peso, con precios que van desde $7.00 hasta $15.00 por libra.

El mayor desafío para las intenciones del gobierno estará en convencer a los desconfiados cubanos de poner sus dólares en una cuenta de banco a la cual se le aplicará la multa de 10 por ciento que Cuba impone al cambio del dólar, por lo que si un ciudadano deposita $1,000.00, perderá de inmediato $100.00 por la penalidad, lo cual de seguro será tomado en cuenta por la población.

Tras el anuncio oficial, quedaron sin conocerse múltiples detalles, pero estuvo claro que, aunque no por primera vez, la Cuba revolucionaria ha permitido usar el dólar en su mercado estatal, un paso que podría tener diversas implicaciones en el futuro económico de esta isla socialista.


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